Consejo Dominicano de
Relaciones Internacionales

Consejo Dominicano de Relaciones Internacionales

Repensar el estudio de las Relaciones Internacionales

Por: Stephanie Rodríguez ║ Fotografía: Wikimedia.

16 de septiembre de 2019.

 

En marzo de este año, la Asociación de Estudios Internacionales (ISA, por sus siglas en inglés), celebró su 60ª reunión anual bajo el lema de “Revisión de los Estudios Internacionales: Innovación y Progreso”, donde se abordaron diversos temas en torno a los estudios globales que comprenden desde la geopolítica, la política exterior, la economía política global, la gobernanza global, la integración, el desarrollo global, la salud global y la seguridad internacional, hasta los procesos internacionales y problemas que afectan el orden mundial actual, entre otros.

En el caso especifico de la disciplina de relaciones internacionales (RRII), resultó interesante el análisis presentado en algunos paneles y mesas de discusión por académicos y estudiosos del área sobre el por qué se necesita repensar la forma en que se estudia y enseña la disciplina en la actualidad, abordando de igual manera el proceso de transición que se requiere hacia el futuro de la misma, sin perder las importantes lecciones del pasado ni el espacio construido para su estudio.

Ciertamente, la disciplina de RRII ha experimentado un proceso de diversificación, el cual ha sido provocado por diversos factores históricos y eventos acontecidos en las últimas décadas, generando como resultado que exista, por un lado, una fascinación por su estudio y por el otro, resulte complejo. Fascinante porque su estudio permite analizar y comprender mejor los cambios que se producen en el sistema internacional, así como las relaciones e interacciones entre los Estados. Sin embargo, puede resultar complejo dado que el tradicional orden mundial que conocemos desde el fin de la guerra fría se encuentra atravesando importantes cambios, convirtiéndose cada vez más en un mundo de carácter multipolar, donde surgen nuevas reglas y jugadores, y en donde las políticas y balances de poder cambian rápidamente con efectos de mayor alcance y repercusión, cambiando así la naturaleza de la disciplina.

En gran medida, dichos cambios pueden ser atribuidos al proceso de globalización el cual ha alterado profundamente los aspectos políticos, socio-económicos y culturales de las sociedades alrededor del mundo, volviéndolas más interdependientes. Esa estrecha interdependencia ocurre a la misma vez en que los actores globales cambian, sobretodo, en términos de la dicotomía que se produce entre el ascenso de algunos estados y el descenso de otros, y en donde adquieren un rol especial los organismos internacionales y los actores no estatales como las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y las corporaciones multinacionales. De igual modo, surge una compleja interacción entre la política y la economía internacional que se hace cada vez más estrecha, donde lo que ocurre o deja de ocurrir en la economía global tiene un impacto directo a nivel político.

Como resultado de dicho proceso globalizador, los Estados se encuentran expuestos a nuevas posibilidades, pero a su vez a nuevas tensiones y problemas. Es por ello que resulta imposible entender las dificultades y/o desafíos desde una perspectiva local o nacional; se requiere, en definitiva, analizar y partir desde lo global.

De la misma manera, los avances tecnológicos, el rápido acceso a la información y el creciente mundo digital en el que convivimos como sociedades son otros de los cambios que conllevan a repensar el desarrollo y futuro de la disciplina. Puesto que no cabe dudas que las nuevas tecnologías de la comunicación no solo han revolucionado múltiples aspectos de la vida cotidiana, pero también han pasado a tener un gran impacto, y en algunas ocasiones, marcadas consecuencias en nuestro entendimiento del sistema internacional actual, sus dinámicas y procesos, y la manera en cómo se desarrollan las relaciones entre los Estados. Por tanto, han reconfigurando nuestro entorno político, económico, social, territorial (fronteras) y militar.

Sin embargo, y a pesar de lo expuesto anteriormente, las diferentes escuelas de RRII, tanto la norteamericana, como la europea, (y en cierta medida, aunque menos desarrolladas) la asiática y latinoamericana, tienen una importante tarea para garantizar a futuro un mejor desarrollo de la disciplina. Deberán trabajar en función a lograr que la disciplina sea más independiente y pueda incorporar de una mejor manera otras áreas de estudios comprendidas dentro del marco de los estudios globales. Y esto porque, en definitiva, la disciplina de RRII se encuentra en mayor ventaja que otras disciplinas y programas académicos para ayudar a comprender y desarrollar soluciones a los complejos y cambiantes desafíos, así como las también oportunidades que presenta el nuevo orden mundial.

De la misma manera, la disciplina tiene la virtud de atraer nuevas y diversas audiencias al mundo de la diplomacia y los asuntos internacionales, actuando como puente entre el mundo del pensamiento, las ideologías y la acción, donde perspectivas y tendencias divergentes encuentran un espacio idóneo de inclusión para coincidir. Y esto es algo que se requiere para poder responder eficazmente ante las grandes cuestiones que nos presenta el sistema internacional.

 

Stephanie Rodríguez