Consejo Dominicano de
Relaciones Internacionales

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El previsible auge del análisis de riesgo (geo)político

Por: Mario Gallego Cosme ║ Fotografía: Wikimedia.

19 de diciembre de 2019.

 

El Brexit, los ensayos balísticos de Corea del Norte, la lucha contra el Estado Islámico, la creciente pujanza de China, las guerras de Siria y Yemen, o las revueltas sociales de Líbano y Chile son algunos de los asuntos que más atención mediática han suscitado en los últimos años. Estos, y otros hechos de especial relevancia, se caracterizan por presentar un elevado nivel de incertidumbre en su desarrollo, con repercusiones a escala, al menos, continental, y con el potencial de afectar de manera negativa a ciertas empresas, sectores productivos o, incluso, los intereses de algunos Estados.

Es en este sentido en el que se entiende el creciente interés que el tratamiento del riesgo político ha venido experimentando en los últimos años, lo cual también terminaría por explicar, de alguna manera, el resurgimiento del análisis geopolítico como base de la toma de decisiones corporativas en entornos y mercados complejos en los que interactúan diversos actores y se contraponen múltiples intereses.

El concepto de riesgo político se define como las vulnerabilidades y/o amenazas que acarrean ciertos eventos y decisiones políticas para inversionistas, compañías e, incluso, los Gobiernos. En este sentido, hay que destacar que cualquier metodología analítica de riesgos políticos tiene que tener en cuenta indicadores cuantitativos y cualitativos; debe cubrir tanto las cuestiones socioculturales como las de tipo político; tiene que tomar en cuenta la naturaleza de las interacciones con otros actores y sus intereses; y, además, necesariamente ha de presentar una dimensión prospectiva.

Expropiaciones, conflictos sociales, existencia de corrupción institucional o crimen organizado, cambios legislativos o de gobierno, guerras, o fluctuaciones en el precio de determinadas materias primas son una pequeña muestra de contingencias que afectan a la actividad económica de numerosos sectores y, todavía, son tomadas como imprevisibles por muchos. La realidad es que la mayoría de estas eventualidades no aparecen de forma repentina; todas ellas responden a un contexto y se van fraguando con el tiempo, por lo cual, verdaderamente pudieran ser previstas o, al menos, pronosticadas.

A pesar de que la importancia del análisis de riesgo político resulta evidente, aún son frecuentes los casos en los que la falta de consideración de las perspectivas sociales, culturales y políticas en la toma de decisiones ha supuesto cuantiosas pérdidas económicas a aquellos que han obviado esta parte de la ecuación. Esto se debe, principalmente, a la subordinación que esta disciplina ha tenido históricamente respecto a otros riesgos de tipo financiero, muy posiblemente como consecuencia de una histórica infravaloración de los innegables efectos que tienen los aspectos sociopolíticos en un mundo global.

En este punto, interesa poner de manifiesto que, en contra de las voces que se preguntaban sobre el posible fin de la geografía [1] en momentos en los que todavía se intuía un mundo unipolar [2], esta disciplina se encuentra de plena vigencia, ya que la variable territorial sigue siendo fundamental. Los avances tecnológicos y su incidencia en las comunicaciones han reducido los tiempos y procesos, pero las interacciones humanas continúan llevándose a cabo en lugares concretos que se interrelacionan y conectan los unos con los otros de las más diversas maneras. Por ello, la geografía es la ciencia que mejor se posiciona para enriquecer el análisis del riesgo político —bautizado así como riesgo geopolítico—, pues permite considerar, a diferentes escalas de trabajo y como ninguna otra disciplina, algo tan fundamental como las diversas dinámicas de poder que se dan en el espacio.

Por todo lo mencionado anteriormente, es perfectamente posible vislumbrar que la integración del conocimiento geográfico terminará por trascender definitivamente el ámbito de las agencias de inteligencia y de los Estados Mayores, y se integrará de forma multidisciplinar en el campo del análisis de riesgo político para la toma de decisiones en los negocios.

 

Notas: 

[1] Greig, J. M. (2002), «The end of geography? Globalization, communications, and culture in the International System», The Journal of Conflict Resolution, Vol. 46, No. 2. https://www.jstor.org/stable/3176173?seq=1  

[2] O’Brien, Richard (1990), «The End of Geography. The Impact of Technology and Capital Flows», The AMEX Bank Review, vol. 17, n° 5.

 

Mario Gallego Cosme