Consejo Dominicano de
Relaciones Internacionales

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Más allá de Biarritz

Por: Emil Chireno ║ Fotografía: Wikipedia.

1 de septiembre de 2019

 

La relevancia de los encuentros multilaterales muchas veces se mide por el «peso» de los participantes. No es lo mismo una reunión ministerial que una donde se encuentren jefes de Estado. De igual forma, a escala planetaria, el grupo de los 7 (G7) mide su relevancia por la importancia de las economías ahí representadas.

Desde luego que 2008 representó un punto de rompimiento en la prominencia del G7 que hoy cede ante el conjunto de economías representadas en las reuniones del G20, pues a medida que se va cerrando la brecha entre las economías más avanzadas y aquellas en vías de desarrollo, más relevante se vuelven economías como la turca y la brasileña. Por eso las expectativas creadas alrededor del encuentro anual del G7 no son muy elevadas, máxime cuando el presidente Trump en 2018 abandonó abruptamente la reunión en Canadá.

En esta edición, la diplomacia francesa y Macron fueron los anfitriones e incluso seleccionaron la agenda temática del cuento celebrado en Biarritz. Naturalmente algunos puntos de fricción, como era de esperarse, ocurrieron: cambio climático, comercio, impuestos a las empresas de tecnología, pero sobre todo Irán y la expulsión de Rusia. Esta última ocurrida luego de su anexión de Crimea, a pesar de los reiterados llamados de Trump para que Rusia sea readmitida.

Si bien es poco lo que concretamente se puede presentar como relevante del encuentro del G7, un hecho ‘‘ajeno’’ a la agenda oficial si resultó sorpresivo: la visita a Francia del ministro de exteriores iraní Javad Zarif para un encuentro con su homólogo francés. Estratégicamente, el encuentro sirvió de oportunidad para apuntalar el rol de mediación entre EEUU y la Unión Europea con la cuestión de Irán que Macron está decidido a asumir.

Dicha movida diplomática es inteligente en tanto permite explorar una posibilidad de diálogo entre el estrangulado régimen iraní y el cambiante Donald Trump. A pesar de la beligerancia de su tono vis a vis Irán, del encuentro del G7 al menos terminaron con la posibilidad de un nuevo canal de diálogo, pues según el líder norteamericano su interés ‘’no es un cambio de régimen’’ en Irán.

 

Un resultado inesperado

La cuestión de Irán supone un punto de inflexión en la alianza estratégica entre Europa y los Estados Unidos. El acuerdo para frenar el programa nuclear iraní a cambio de la normalización de las relaciones comerciales entre occidente e Irán fue indudablemente un logro para la comunidad internacional. Sin embargo, el rompimiento de dicho acuerdo por la administración Trump causó mucho malestar en los aliados europeos.

En virtud de lo anterior, la Unión Europea y los signatarios del acuerdo han hecho grandes esfuerzos por preservarlo. Sin temor a equivocarnos, resulta evidente que la diplomacia norteamericana no ha logrado y probablemente no logre, convencer a sus socios europeos de mantener el actual régimen de sanciones contra un Irán que indudablemente marcha hacia la obtención de una ojiva nuclear. Esta difícil realidad presenta para Macron una oportunidad interesante: el de fungir como ‘defensor’ del acuerdo y ‘mediador’ con la cuestión iraní.

De lograrse un encuentro entre Trump y el premier de Irán Hassan Rouhani, sería la primera vez que se reúne un presidente norteamericano con su homólogo iraní desde la revolución de 1979. Por impresionante que luzca, es probable que ocurra.

El acercamiento entre Trump y Kim Jong-Un deja una lección clara: el EEUU de Trump al parecer tolera ‘encuentros’ con jefes de Estados sin concesiones concretas pues Corea del Norte sigue probando misiles. ¿Quién dice que lo mismo no puede ocurrir en Irán?  Solo el tiempo dirá.

 

Emil Chireno