La Crisis de Costa de Marfil: Fragmentación Étnica, Desigualdad Geográfica, y el Poder Político

Jueves, 07 de Abril de 2011 13:33 OBSERVATORIO DE CRISIS INTERNACIONALES
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Crisis en Costa de Marfil - Sia Kambou - AFP - Getty ImagesEste artículo estudia los orígenes de la crisis electoral que ha desencadenado una guerra civil en la Costa de Marfil, en particular analizando la manera en que divisiones étnicas del país y su legado colonial autoritario han llevado a una desestabilización progresiva del país para producir el actual conflicto armado entre las facciones leales al candidato oficialista Gbagbo y los "rebeldes" que apoyan a Ouattara, reconocido internacionalmente como el presidente electo de esta nación Africana.

Antecedentes

La República de Costa de Marfil adquiere su independencia el 7 de agosto de 1960, finalizando sesenta y siete años de ocupación francesa. El primer Presidente electo del país es Félix Houphouët-Boigny, quien mantiene un poder autoritario hasta su muerte en 1993. Durante las dos primeras décadas del gobierno de Boigny, el país disfruta de una estabilidad económica y de un crecimiento sostenido calificado  de “milagro marfileño”. Durante la década de los años 80, debido a varias crisis económicas y a presiones políticas,  el Presidente Boigny se ve forzado a reformar la ley electoral para permitir la participación de otros partidos políticos en las elecciones y a designar como Primer Ministro a Alassane Dramane Ouattara, entonces líder de la oposición.  

Félix Houphouët-Boigny fallece en 1993, y Henri Konan Bédié, el entonces Presidente del Parlamento, asciende a la presidencia instaurando una nueva política electoral basada en orígenes étnicos que estipula la distinción racial entre los marfileños de “origen puro” del sur y aquellos de “origen mixto” del norte. Este conjunto de leyes sembró la división entre ambas regiones ya que la mayoría de la población del norte (incluyendo al mismo Ouattara) proviene de una mezcla de marfileños y de inmigrantes de países contiguos. Los dos gobiernos de Henri Konan Bédié se caracterizaron por una sucesión de políticas económicas fracasadas y por un régimen absolutista el cual permanece hasta fines del 1999 cuando el General Robert Guéï da un golpe de estado y se convierte en el Presidente de la junta militar (Henri Konan Bedié se exila en Francia).

En las elecciones del año 2000, Laurent Gbagbo y el General Robert Guéï se disputan la presidencia. Laurent Gbagbo gana las elecciones pero el General Guéï se declara ganador. (Cabe destacar que la Suprema Corte descalificó la candidatura de Alassane Ouattara por no cumplir con los requisitos de origen étnico). Luego de una ola de protestas masivas  en la capital Yamoussoukro, Guéï se exila en Benín y Laurent Gbagbo es declarado Presidente. El gobierno de Gbabgo continúa la tradición autocrática de sus predecesores y extiende las políticas étnicas agravando aun más las tensiones entre el norte y el sur.

En 2002, un grupo de soldados intenta un un fallido golpe de estado contra Gbagbo el cual desencadena una guerra abierta entre las fuerzas del Gobierno y grupúsculos dentro del ejército que forman parte del Movimiento Patriótico de Costa de Marfil  (MPCI), operando desde Bouake al norte del país. A finales de 2002, a pesar de que el MPCI firma un cese al fuego unilateral con el Gobierno, el acuerdo sella la división del país entre los “leales” del sur y los “rebeldes” del norte. Durante los años 2002 y 2003 se ve una escalada en el conflicto y la infiltración de mercenarios africanos provenientes de las guerras civiles de Liberia, Sierra Leone, y de Burkina Fasso. En 2003, el Gobierno y los rebeldes firman un acuerdo en París con el fin de contrarrestar la violencia y reformar las políticas electorales para sosegar las divisiones étnicas acentuadas por las mismas.

El Presidente Gbagbo designa un Gobierno de Unidad Nacional para la implementación del acuerdo de París, pero la lucha interna entre las facciones continua causando la muerte de miles de civiles y más de un millón de refugiados. Como resultado de esta nueva ola de violencia, las elecciones del 2005 son postergadas hasta 2006, y la Unión Africana y otros grupos económicos regionales intentan mediar en la crisis.  Finalmente se logra un acuerdo para incluir fuerzas de la oposición dentro del Gobierno, designando a Guillaume Soro, líder de las fuerzas rebeldes, como Primer Ministro. 

Luego de un ligero avance en las negociaciones de paz, en la desmilitarización y desarmamiento de ambas partes, la lucha interna se intensifica al iniciarse el nuevo proceso electoral en 2007 que se posterga varias veces hasta el 31 de octubre de 2010. En la primera vuelta Gbagbo obtiene un 38% y Ouattara un 32%. La segunda vuelta de las elecciones y la posterior proclamación de Ouattara como ganador con el 54% del voto precipitan al país en una crisis política sin precedentes. El Consejo Constitucional, el cual abiertamente apoya al candidato oficialista, anula el resultado oficial y proclama ganador a Laurent Gbagbo.

Dimensiones del Conflicto

El conflicto de Costa de Marfil tiene como fundamento un componente étnico – un común denominador en la mayoría de los conflictos del continente africano. Los marfileños suman unos 21 millones de habitantes divididos en más de 60 tribus étnicas, congregadas en cuatro principales grupos lingüísticos. En el norte del país existe la percepción de que las tribus del sur siempre han estado vinculadas con el poder político y han marginalizado a la población del norte. El alto porcentaje de marfileños de origen inmigrante, principalmente de los países contiguos al norte del país como Mali y Burkina Faso, que suman unos 2.5 millones, viene a complicar esta delicada situación. Estos grupos han exacerbado las tensiones entre ambas regiones ya que también compiten por recursos y tierra dentro de un sistema económico cada vez mas quebrantado.  El componente religioso no se considera claramente divisorio como en otros países africanos, aunque si se puede percibir una división religiosa con el norte mayormente habitado por musulmanes y el sur por cristianos.

Igualmente existen factores políticos, económicos, y externos que también se deben considerar al momento de examinar la situación por la cual atraviesa el país en la actualidad. En términos económicos, el brote de violencia puede asociarse a la desigualdad en la repartición de los recursos del país y a la divergencia en el desarrollo económico entre el norte y el sur. Las políticas de los gobiernos marfileños a partir de su independencia en el 1960 han favorecido la región del sur, donde se encuentran los depósitos petroleros y las refinerías. Si se remonta a la época colonial, el desarrollo económico del sur es aun más evidente ya que la mayoría de los misioneros y mercantes se establecieron cerca de las costas sureñas, bautizado en ese entonces como el eje comercial del país.

            En el ámbito político, la primera apertura del país a un proceso político multipartidario tuvo lugar en 1990, cuando se reformó la ley electoral tras la muerte del Presidente Félix Houphouët-Boigny quien gobernó el país desde su independencia en 1960. Durante los 30 años del gobierno de Boigny, cualquier oposición fue duramente reprimida. Esta tradición autoritaria pudiera ser una explicación de la incapacidad de los gobiernos sucesivos para entablar diálogos o negociaciones entre los grupos de oposición, incluyendo con algunos grupos dentro de las fuerzas armadas quienes han recurrido a la vía de la lucha armada.  Igualmente se debe considerar el factor externo, dado que varios expertos concluyen que la seguridad interna de Costa de Marfil está estrechamente liada a la desestabilización de los países del Oeste de África en las últimas décadas, en particular la de los países como Liberia y Sierra Leone quienes han atravesado violentas guerras civiles. Muchos de los rebeldes de estos conflictos no han logrado integrarse al proceso político de sus respectivos países y se han infiltrado como mercenarios en el conflicto marfileño.

Perspectivas de Resolución

En los últimos dos años, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha emitido más resoluciones sobre el conflicto en Costa de Marfil que sobre ningún otro conflicto en el mundo: 7 resoluciones entre 2009 y 2010, y 3 resoluciones solo en el primer trimestre de 2011. La última resolución aprobada el pasado 30 de marzo exige al Presidente Gbagbo de renunciar al poder y cederlo a Alassane Ouattara, el ganador reconocido oficialmente por la comunidad internacional. Tanto Francia, antiguo poder colonial en Costa de Marfil, como Nigeria, principal socio comercial, han advertido a las Naciones Unidas sobre la amenaza a la seguridad regional que significa este conflicto reclamando una intervención internacional para el cese inmediato de violencia. No obstante, la escalada de violencia en los últimos días ha agudizado profundas rupturas culturales y étnicas que invitan a preguntarse si estas podrán ser aplacadas por un acuerdo político entre Ouattara y Gbagbo o si nos encaminamos hacia una ruptura definitiva como en el caso de Sudán.

Por Maria Gabriella Bonetti, Coordinadora Regional del CDRI para África