Israel y Palestina: Seguimiento a la Declaración de Cap Cana

Domingo, 06 de Febrero de 2011 15:05 ANALISIS
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altEste artículo relata los eventos que se han desarrollado en el marco del conflicto israelí-palestino después de la Declaración de Cap Cana, producida durante el "Foro FUNGLODE por la Paz" el 25 de Julio del 2010. Analiza las causas del fracaso de la iniciativa de Obama al llevar los palestinos e israelíes a la mesa de negociación en septiembre, y los diferentes procesos políticos israelíes y palestinos que han conducido a la actual situación de impasse en la que se encuentra este conflicto. Finalmente examina el creciente involucramiento diplomático de América Latina en esta crísis de Oriente Medio, antes de recomendar posibles vías mas eficaces para la resolución del conflicto.


El pasado mes de julio, la República Dominicana sirvió por primera vez como escenario de paz para analizar el conflicto israelí-palestino, mayor reto enfrentado desde hace décadas por la comunidad internacional. El “Foro FUNGLODE por la Paz” culminó el 25 de Julio del 2010 en la Declaración de Cap Cana—la cual llamó a la solución del conflicto a través de una serie de medidas reconocidas internacionalmente como la manera mas óptima de traer la paz a este conflicto. Estas se basan en la “Solución de Dos Estados,” es decir, el establecimiento lado a lado de los dos estados de Israel y Palestina, evitando cualquier solución militar o prolongación del status quo de ocupación. La declaración también llamó a ambas partes a abstenerse de pasos que podrían deteriorar la confianza mutua, tales como cometer actos de violencia y expandir la construcción de asentamientos judíos en los territorios ocupados de Palestina. Finalmente, la declaración llamó a la comunidad internacional a asistir a los palestinos en el fortalecimiento de sus instituciones, sin las cuales no podría establecerse una Palestina soberana e independiente.[1]


Para estas fechas se vivía internacionalmente un clima de relativo optimismo en torno a la posible resolución de esta crisis. El esfuerzo realizado por el Presidente Obama para revivir las negociaciones de paz durante el mes de septiembre pareció indicar que tal vez esta sería la oportunidad de llevar las dos partes a cumplir con sus obligaciones y firmar un tratado de paz. Sin embargo, una serie de factores políticos llevaron al colapso de estas discusiones, y han restablecido el trágico ambiente de incertidumbre que ha sido la regla más que la excepción en esta compleja región del mundo.

A inicios del pasado mes de septiembre, el presidente estadounidense Barack Obama relanzó las negociaciones de paz entre el estado de Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Mientras el Presidente Obama proclamaba que la paz entre las dos naciones sería posible en solo doce meses, varias fuentes de tensiones amenazaron el proceso de paz desde sus inicios.[2] En primer lugar, el final de un moratorio que prohibía la construcción de asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados en Cisjordania coincidió con el segundo día de las negociaciones. Según el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, al igual que según se expresó en la Declaración de Cap Cana, la colonización de los territorios palestinos por asentadores judíos iba en contradicción directa con el espíritu del proceso de paz, y la no-extensión de este moratorio llevaría a la ANP abandonar la mesa de negociaciones.[3] Sin embargo, debido a presiones políticas internas, el Primer Ministro Israelí Benjamin Netanyahu se rehusó a prolongar el congelamiento a la construcción de asentamientos, insinuando que estos no presentaban ningún obstáculo para la paz.[4] 

La reanudación de las construcciones israelíes en los territorios palestinos de Cisjordania alimentaron las tensiones que ya venían precediendo los esfuerzos mediatores de Obama. Al Abbas acceder a negociar con el estado de Israel sin precondiciones, las negociaciones ya eran víctimas de un alto grado de rechazo de parte del pueblo palestino.[5] Además, la ausencia de Hamas pesaba fuertemente sobre el proceso: mientras que los Estados Unidos se han opuesto a negociar con Hamas por considerarla una organización terrorista, Hamas gobierna los territorios palestinos de la franja de Gaza y no reconoce la autoridad del Presidente Abbas. La ausencia de Hamas en la mesa de negociaciones significaba por consiguiente la exclusión de una parte importante de la población palestina del proceso de paz, y quitaba legitimidad a cualquier decisión que pudiera ser producida.[6] Estas dificultades políticas internas del lado palestino, en combinación con la reanudación de la construcción de asentamientos israelíes sobre el territorio de Cisjordania, obligaron a Abbas a abandonar las negociaciones de Washington y marcaron el colapso del proceso de paz reanudado por Obama.

La deserción de Abbas fue interpretada por muchos como una humillación a la política extranjera norteamericana. El gobierno estadounidense llegó a tomar medidas desesperadas para revivir las negociaciones, ofreciendo a Israel toda una serie de incentivos que algunos interpretaron como un intento de “comprar” una extensión del moratorio sobre los asentamientos, pero nuevamente estas propuestas se enfrentaron a la intransigencia del gobierno israelí.[7] Para comprender esta firme posición del Estado de Israel, es necesario comprender que, desde su toma de poder, Benjamín Netanyahu ha promulgado la idea de que los asentamientos judíos en Cisjordania deben expandirse debido al “crecimiento natural” de las poblaciones que lo habitan y sus necesidades, y fue sobre esta plataforma que fue elegido primer ministro con el apoyo de la derecha conservadora y religiosa israelí. Considerando que estos sectores forman una gran parte de la base electoral de Netanyahu, la prohibición de la construcción de asentamientos hubiera podido resultar en perdidas políticas internas mayores para el gobierno de Netanyahu.

Por estas razones, aunque la Secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton se haya opuesto desde los inicios de esta administración israelí a la idea del “crecimiento natural,” y Obama y la gran parte de las potencias occidentales hayan expresado condenas hacia las construcciones de asentamientos, consideradas por Occidente como una violación del derecho internacional, ninguno de estos actores pudieron cambiar la posición del gobierno israelí. De hecho, frente a condenas internacionales de estas políticas de colonización,[8] Netanyahu ha respondido que cualquier acuerdo de paz debe hacerse de forma holística, y que en el pasado, el Estado de Israel ha eliminado sus asentamientos de territorios ocupados, como hicieron en Gaza y el Sinaí. Sin embargo, estas palabras están contradichas por otras declaraciones del gobierno, según las cuales Israel se rehusaría abandonar una parte de sus asentamientos, que permanecerían siempre dentro del Estado de Israel, y que las fronteras deben ser nuevamente trazadas tomando en consideración “la realidad en la tierra” de Cisjorania.[9]

Por lo tanto, la ANP considera que esto es solo un esfuerzo de Israel para expandir su territorio antes de cualquier acuerdo. Estos desacuerdos han llevado las negociaciones a un fuerte impasse que no se ha podido solucionar.

Además, dos cambios adicionales han contribuido al fortalecimiento de la posición israelí después del colapso de las negociaciones. Primero, las victorias de varios candidatos radicales de derecha del movimiento Tea Party y la nueva mayoría Republicana en la Cámara de Representantes auguran posiciones más fuertes a favor de Israel en Washington que amenazan aún más la posición palestina.

Asimismo, una gran parte de las filtraciones de WikiLeaks sobre el Medio Oriente describieron a los países árabes del Golfo incitando a los EEUU a atacar Irán, y muy pocas han tratado el tema del conflicto israelí-palestino. Estas filtraciones han brindado legitimidad a la línea de Netanyahu, según la cual, la amenaza Iraní es un asunto de mayor urgencia internacional que el proceso de paz con los palestinos.[10] Según las afirmaciones de Netanyahu, el conflicto con Irán debe tomar preferencia ante el proceso de paz con los palestinos, y la amenaza nuclear iraní debe ser de mayor preocupación para la comunidad internacional.

Críticos afirman que esto le permite a Israel alejar la atención internacional de las negociaciones de paz y alterar aún más a su favor la realidad de los asentamientos judíos en Cisjordania.

La impotencia norteamericana en imponer su voluntad frente al gobierno israelí ha sido una fuente de frustración para las autoridades palestinas, que han cambiado el curso de su política extranjera en respuesta al colapso del proceso de paz. Esto ha dado lugar a desarrollos muy interesantes en las relaciones de la Autoridad Palestina con América Latina. Mientras que la mayoría de los estados occidentales no reconocen la existencia de un Estado Palestino, una reacción en cadena se desató en América Latina cuando Brasil reconoció diplomáticamente al Estado de Palestina definido por las fronteras de 1967, el pasado mes de diciembre. Al día siguiente, la República Argentina siguió los pasos de Brasil, y desde entonces los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Uruguay, Chile, Paraguay y Guyana se han pronunciado a favor del reconocimiento diplomático de Palestina como estado.[11] Además, el presidente Medvedev de Rusia ha reafirmado su reconocimiento de este estado,[12] y la República de Turquía—cuyas relaciones diplomáticas con Israel se han deteriorado considerablemente desde el incidente de la Flotilla de Gaza—se ha presentado como un potencial intermediario para garantizar más reconocimientos diplomáticos de Palestina.[13]

Estos avances parecen servir de preludio a una declaración unilateral de independencia de parte de Palestina, bajo el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En reacción, el Estado de Israel ha declamado que cualquier reconocimiento de Palestina sin la aprobación de Israel solo constituye un obstáculo para la paz, y que no cambiaría en nada la situación que se vive en los territorios palestinos.[14] De hecho, mientras que Palestina busca cambiar las fichas diplomáticas, Israel sigue transformando la realidad de los territorios palestinos a su favor—lo que podría alcanzar el punto en el que no exista una Palestina viable que pueda ser reconocida internacionalmente como tal.

Se debe recalcar que, como se expresó en el 7º Artículo de la Declaración de Cap Cana, la eventual independencia de Palestina debe basarse en la construcción de instituciones estatales efectivas, y el fortalecimiento económico. Además, la desunión de los territorios, divididos política e ideológicamente entre Hamas y Fatah, es el mayor factor que debilita la posición palestina en la mesa de negociaciones. Considerando que la fragmentación política, la pobreza y el extremismo palestino juegan a favor de las políticas israelíes internacional y localmente, la construcción de una Palestina independiente, soberana y viable se debe llevar a cabo con un gran pragmatismo, comenzando al nivel institucional y económico. Esta parecer ser la difícil ruta que está tomando el actual Primer Ministro Salam Fayyad, que podría llevar nuevos aires de paz y estabilidad a la región.[15]

 

Por Marino Felipe Auffant

 

Fuentes:

[1] “Declaración de Cap Cana Sobre Paz en Medio Oriente,” 25 de Julio del 2010.
[2] “Obama hosts Israeli-Palestinian peace talks amid fears over settlement ban,” The Guardian, 31 de Agosto del 2010.
[3] “Abbas: Settlements block Mideast Peace Deal,” CBS News, 25 de Septiembre del 2010.
[4] “Netanyahu: Settlement building won’t affect final status peace deal,”Haaretz, 28 de Octubre del 2010.
[5] “Palestinians Hold To Peace Talk Preconditions,” Time, 30 de Julio del 2010,
[6] LarbiSadiki, “The Elephant in the Room,” Al-Jazeera, 5 de Septiembre del 2010.
[7] Elliott Abrams, “Obama’s Peace Process to Nowhere,” Foreign Policy, 20 de Noviembre del 2010. .
[8] Netanyahu faces choice: Peace or Settlements,” The Huffington Post, 25 de Marzo del 2010.
[9] “Netanyahu says some settlements to stay in Israel,” The New York Times, 24 de Enero del 2010.
[10] “Netanyahu: WikiLeaks showed three top issues in Mideast are Iran, Iran, Iran,” Haaretz, 12 de Enero del 2011.
[11] Andrés Oppenheimer, “ApoyoSudamericano a Palestina,” El País, 17 de Enero del 2011.
[12] “Russia backs Palestinian state,” Al-Jazeera, 18 de Enero del 2011.
[13] “Abbas: Turkey will broker more international recognitions,” Palestine News Network, 7 de Diciembre del 2010.
[14] “Israel can’t stop Palestinian independence,” Haaretz, 19 de Enero del 2011.
[15] Robert Danin, “A Third Way to Palestine: Fayyadism and its Discontents,” Foreign Affairs, January/February 2011.