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Apuntando al Control de Armas Estadounidense

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altDesde las masacres de Columbine y Virginia Tech, hasta los recientes tiroteos en el cine de Colorado y la escuela de Connecticut, los aterradores sucesos que ha sufrido la nación norteamericana a manos de individuos armados han incrementado la presión del gobierno a tomar cartas en el asunto. El control de armas de fuego ha llegado a ocupar un puesto fundamental en la agenda presidencial.

El pasado 16 de Enero, la nueva y controversial propuesta sobre el control de armas fue dada a conocer por el presidente estadounidense Barack Obama. Entre la serie de medidas se encuentran: el alto a la comercialización de armas de asalto, la necesidad de comprobar los antecedentes criminales de cualquier posible comprador, el reforzamiento de seguridad en las escuelas, la limitación de el número de balas que pueden ser almacenadas, el aumento de cobertura en relación a la salud mental para la prevención y tratamiento de individuos con problemas psicológicos, entre otras.

A su vez, en el estado de New York se ha tomado la iniciativa en cuanto a contrarrestar la violencia social mediante la aprobación de la Ley de Seguridad contra las Armas y Municiones de New York. El establecimiento de la misma refuerza las restricciones sobre municiones, reduciéndolas a siete por cartucho. Asimismo, aumenta los requisitos sobre el control de antecedentes, dificultando que aquellos individuos mentalmente inestables tengan acceso a dichas armas.

Dichas regulaciones sobre la posesión y venta de armas plantean como objetivo la erradicación de tragedias nacionales llevadas a cabo a través del uso de armas de fuego. Quienes apoyan las medidas niegan que el propósito sea eliminar el derecho constitucional a poseer armas, sino más bien evitar que las mismas caigan en las manos equivocadas. ¿Será que el posible incremento de restricciones en relación a las armas de fuego no podrá impedir la continuación de masacres de dicha naturaleza? Probablemente. Sin embargo, ciertamente las disminuirá.

La controversial serie de medidas se ha ganado la oposición de importantes sectores y organizaciones, siendo la más influyente la Asociación Nacional del Rifle. Esta asociación continúa vehementemente apoyando la necesidad de mantener vigente la venta y porte de armas, a través de la defensa de la Segunda Enmienda de la Constitución. La misma establece el derecho a portar armas de fuego bajo la justificación de garantizar seguridad personal. A esta oposición se le agrega la determinante influencia de la Cámara de Representantes.

¿Será que defender la Segunda Enmienda es más relevante que aumentar la regulación de armas? Es aquí donde difieren aquellos líderes con intereses ya sea en la industria armamentista o ideales tradicionalistas referente al manejo de la seguridad ciudadana, de líderes cuyas perspectivas son cada vez más afectadas por las dramáticas circunstancias.

Es cierto que el nivel de intereses que el comercio de armas significa aparenta verse en juego cada vez que el debate de armas es nuevamente abierto luego de la ocurrencia de masacres a mano armada. Por más que la industria armamentista norteamericana se vea negativamente afectada, las invaluables pérdidas humanas y la constante inseguridad ciudadana constituyen un efecto aún más preponderante. Las gotas han más que derramado el vaso, han ahogado en desesperación a una población estadounidense que no sabe nadar en la incertidumbre del pánico. Dicha sociedad civil demanda a gritos un cambio más allá de notable. Por ello, la implementación de los planteados decretos ejecutivos, así como la urgente consideración de los venideros proyectos de legislación, constituirán un impávido y atrevido primer paso en la ardua trayectoria hacia una factible seguridad ciudadana.

Es aquí, luego de un historial estadounidense de violencia armada moralmente injustificable, cuyas dos ultimas décadas presentan una serie de trágicos asesinatos provocados por una mezcla de factores en la cual el ingrediente primordial ha sido la falta de regulaciones apropiadas al acceso a las armas de fuego. Después de todo, no puede ser posible que por pura casualidad, alrededor de tres cuartos de los homicidios producidos en Estados Unidos se hayan llevado a cabo con armas de fuego, ni que la nación norteamericana sea el país con mayor tasa de posesión de armas. Es aquí, efectivamente, donde se divide la opinión pública. Aún si hipotéticamente hablando la implementación de leyes aún mas estrictas llevaran los criterios discrepantes hacia la reconciliación, queda una consideración más trascendente a tratar…viabilidad.

Por Vanna Curi
Analista del CDRI  

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