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Obama y el Proceso Electoral Estadounidense

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altEl actual presidente norteamericano Barack Obama continúa vehementemente esforzándose por lograr la reelección el próximo 6 de noviembre. Independientemente de la consistentemente elevada tasa de desempleo, el candidato demócrata sigue produciendo satisfactorios resultados en las encuestas populares.

Entre los importantes proyectos que el 44avo presidente de los Estado Unidos ha logrado desarrollar durante su mandato se encuentra el tratado de control de armas con Rusia, la finalización de la misión americana en Irak, la captura y muerte de Osama Bin Laden, el Acta de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, el Acta de Creación de Puestos de Trabajo, la eliminación de la política “No pregunte, no diga” de las fuerzas armadas, el Acta de Recuperación y Reinversión Americana, la ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, y la Ley de Alivio Contributivo, Reautorización de Seguro de Desempleo y Creación de Empleos.

Sus leales seguidores expresan que la mayoría de inconvenientes que Obama enfrenta son heredados de la previa administración. Y que por consiguiente, el presente presidente norteamericano ha estado meramente recomponiendo la catástrofe que han provocado la depresión económica, los costos de las dos pasadas guerras, el ineficiente sistema de salud nacional, y las controversialmente alarmantes tasas de desempleo.

Entre las propuestas más relevantes de Obama se encuentra la regulación financiera, la promoción de obras públicas con la intención de generar mayor número de empleos, eliminación de programas ineficientes, garantizar el cumplimiento de la reciente reforma de salud, llevar a cabo una reforma migratoria que regule y permita residencia permanente a inmigrantes indocumentados. Incluso la más reciente decisión del presidente ha constituido el paro de deportaciones de jóvenes ilegales traídos al país por sus padres. De acuerdo con la medida, serán elegibles para un permiso temporal de empleo renovable aquellos jóvenes que no posean antecedentes criminales, y/o hayan servido en las fuerzas armadas. Su movida a favor de los jóvenes indocumentados prueba el trabajo estratégico que Obama lleva a cabo para ganar un voto hispano que prueba ser fundamental para el resultado electoral.

Otro aspecto que diferencia significativamente a Obama de su contrincante republicano es su posición respecto al controversial tema del aborto. Obama es consistentemente pro-choice, exponiendo que la mujer tiene derecho a elegir aquello que considere pertinente en relación a su propio cuerpo. Incluso su ley de salud refuerza las medidas preventivas de embarazos accidentales y requiere que métodos anticonceptivos estén disponibles gratuitamente. Asimismo, Obama apoya la decisión legal Roe vs. Wade.
Al contrario de Romney, Obama apoya el matrimonio de parejas del mismo sexo y propone preservar la abolición de la prohibición hacia las personas homosexuales de servir en las fuerzas armadas. En relación al presupuesto militar, considera pertinente la reducción del gasto bélico, así como la disminución de la violencia internacional.

El respaldo de la campaña electoral de Obama continúa siendo vasto, logrando el apoyo de más de la mitad de ciudadanos en más de una decena de estados claves. Sin embargo, continúa procurando fortalecerse en aquellos estados que pudiesen determinar su destino, tales como Florida, Wisconsin, Virginia, y Colorado.

Sin embargo, Obama sigue siendo fuertemente criticado debido a la política económica empleada y la elevada tasa de desempleo. A ello se le agregan varias actas sociales controversiales que son consideradas por muchos de sus oponentes como medidas demasiado socialistas. Asimismo, varios sectores privados se oponen a sus intenciones de incrementar la regulación por parte del estado tanto en el sector económico como en el de salud y educación.

Ambos candidatos son juzgados por los altos gastos que la presente campaña electoral ha requerido, así mismo como por sus estrategias publicitarias que demuestran ser en ocasiones un tanto desacreditadoras. De cualquier manera, los dos aspirantes continúan atacándose, esparciendo e intensificando sus propuestas estado por estado, buscando tomar ventaja en aquellos claves, y utilizando todos los recursos disponibles para persuadir a la población. Mientras Obama continúa solicitando el apoyo de la clase media, las mujeres, y el numeroso grupo hispano, su oponente se inclina con mayor fuerza hacia el apoyo de los grupos elites.

Al tomar en cuenta las tendencias más significativas de tan disímiles candidatos, se puede identificar que sus propuestas les funcionan como armas de doble filo. Sin embargo, la actual reinante incertidumbre no durara mucho al llevarse a cabo los últimos debates nacionales. El margen de error deberá ser reducido al mínimo por parte de ambos candidatos, debido a que cualquier paso en falso marcaría un cambio radical en sus frágiles índices de popularidad. ¿Será que la diferencia de simpatizantes entre ambos candidatos dejará de disminuir significativamente? Improbable, pero no imposible. El desenlace es aun incierto. Lo cierto es que la nación estadounidense pronto estará eligiendo su próximo líder, y con el reloj en contra queda menos que poco para que cada aspirante presidencial logre alterar a su favor la percepción de los votantes.

 

Por Vanna Curi Caamaño
Analista del CDRI.- 

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