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El Debate “Obamacare”

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altEl pasado 28 de Junio del 2012, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos declaró como constitucional la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (PPACA), previamente firmada por el presidente estadounidense Barack Obama en el 2010. La reñida votación de cuatro en contra y cinco a favor determinó la formidable victoria para Obama., la cual significará un cambio radical en el destino económico-social de toda la nación.

La controversial ley de salud, popularmente conocida como “Obamacare”, ha prácticamente dejado a los ciudadanos estadounidenses con dos opciones: adquirir seguro médico antes del 2014 o recibir una penalización en forma de impuesto por no tenerlo. Por consiguiente, la aprobación de la reforma ha sido responsable de un persistente y polémico debate, en el cual por un lado se acusa al gobierno federal estadounidense de no tener el derecho constitucional de dictarles a los ciudadanos que obtengan seguro médico. Sin embargo, debido a su potestad tributaria, el gobierno sí posee derecho constitucional a establecer una sanción de impuesto a quienes no lo adquieran.

Quienes oponen la reforma argumentan que el sistema debiese empoderar a los ciudadanos en lugar del gobierno. Exponen que la ley significa una coercitiva limitación de la libertad individual, dando paso a un arbitrario aumento de regulación gubernamental. Forzar a un ciudadano estadounidense a adquirir un determinado plan de seguro se ve reflejado por muchos como exceso de control sobre decisiones de carácter esencialmente personal.

Asimismo, la penalidad del impuesto tiene la capacidad de fácilmente desmotivar a los negocios de seguir desarrollándose, lo cual disminuiría el crecimiento económico y costaría cientos de miles de trabajos. No es sorpresa que los oponentes a la ley criticasen los costos que traería implementar la reforma, declarando que la misma agregaría billones de dólares al déficit y deuda nacional.

Entre otras preocupaciones populares se encuentra la posibilidad que a pesar de que las medicinas se tornen más accesibles se produzcan esperas más largas en los centros de atención médica, al igual que un significativo declive en la calidad de servicio. Otro aspecto agobiante a ciudadanos de carácter más conservador han sido las alegaciones del riesgo que la ley representa a la libertad religiosa. Dicha preocupación emergió ante el hecho de que la ley significaría el involuntario financiamiento de métodos tales como anticonceptivos y abortos.
Sin embargo, los partidarios de la reforma de salud argumentan que la ley permitirá a decenas de millones de ciudadanos tener acceso a cobertura médica debido a los subsidios del gobierno estadounidense. Además de significar menores costos para la clase media y mayor cobertura para las familias, los ciudadanos podrán adquirir seguro a través de mercados competitivos en los cuales podrán optar por los planes que más les convengan.

Con el incentivo de que se expanda la accesibilidad a medicamentos sin necesidad de que los ciudadanos caigan en quiebra debido a problemas de salud, la ley declara como objetivo batallar la desigualdad de ingresos y así facilitar una cobertura decente a ciudadanos que bajo otras circunstancias no pudiesen adquirirla. Otro aspecto positivo es que los pequeños negocios serán elegibles para créditos de impuesto al proveer a sus empleados seguros médicos. Dichos créditos motivarán a más negocios a asegurar a sus dependientes e incentivar así la producción.

Las personas mayores que posean Medicare tendrán atención preventiva gratuita y quienes de ellos que lleguen a carecer de cobertura Medicare obtendrán descuento en medicamentos. En cuanto a los jóvenes, los mismos podrán permanecer incluidos en el seguro de sus padres hasta cumplir los veintiséis años de edad, lo cual disminuirá la alarmantemente alta tasa de jóvenes adultos sin seguro. Para dichos jóvenes es difícil tener acceso a seguros de empleo y por consiguiente la reforma aliviará la angustia de los padres de que sus hijos pierdan su seguro de salud al graduarse de la universidad.

Además, se argumenta incrementará la movilización de la economía debido las ganancias de las compañías farmacéuticas, hospitales, y empresas de seguro al mismo tiempo que sus clientes estarán protegidos de abusos de los que millones han sido víctimas en el pasado bajo dichas industrias. Se proveerá protección a pacientes en estado crítico quienes bajo otras condiciones serían negados las atenciones necesarias. Igualmente no se les podrá negar cobertura médica a niños con problemas de salud preexistentes. La ley tiene el objetivo de evitar la cancelación de cobertura por razones injustas e impedir que los ciudadanos sean discriminados debido a su género o posesión de condiciones médicas preexistentes que no sean convenientes para las compañías de seguro. Por tanto, los aseguradores no solo no podrán cobrarle más dinero a las mujeres, sino que además deberán incluir servicios preventivos a ambos sexos sin costo adicional, como lo son las colonoscopías, mamografías, métodos anticonceptivos. En fin, los partidarios de la reforma esperan que la misma permita a los Estados Unidos convertirse en una de las naciones que asegura eficientemente el apoyo médico universal.

De todas formas, la validación de la ley por la Corte Suprema representa una colosal modificación de carácter determinante para a la comunidad hispana, la cual se espera represente agradecimiento en las urnas el próximo noviembre. ¿Será que la reforma sanitaria realmente beneficiará a los hispanos? Después de todo, representan una fracción mayor que la de cualquier otro grupo sin seguro médico en los Estados Unidos. Los oponentes a la reforma argumentan que la misma perjudicará a los hispanos debido a que las pequeñas empresas que posean más de un número determinado de empleados tendrán la obligación de costearles los seguros, lo cual significará más gastos a las empresas y por consiguiente dificultará su desarrollo. A pesar de que el aumento de desempleo es una posibilidad desalentadora para la comunidad hispana, existen otros aspectos a tener en cuenta.

Por otro lado, desde la implementación de la reforma en el 2010 un gran número de hispanos ha logrado tener acceso a servicios de salud preventivo y se espera que para el 2014 lleguen a ser aproximadamente una decena de millones más los que gocen de dichas atenciones médicas. Asimismo, la ley tiene dispuesto distribuir millones de dólares a para centros comunitarios de salud, en los cuales un enorme número de pacientes son hispanos; de igual forma se tiene planteado incrementar los servicios bilingües en dichos centros de salud.

Quienes apoyan la ley exponen que la obligación de asegurar a los empleados ayudará a atraerlos a los trabajos, y que el costo de los seguros disminuirá debido al aporte de los fondos del estado. Debido a los créditos tributarios y a que el programa de Medicaid se expandirá ampliando así el número de individuos elegibles, millones de hispanos podrán obtener acceso al Medicaid u otros seguros que fuesen subsidiados por el gobierno federal.

Ante dicha división de la opinión pública, se impone el ineludible tema de las próximas elecciones presidenciales estadounidenses. ¿Le costará la Ley de Salud Asequible la reelección al Sr. Obama? Después de todo, ha sido un claro deseo popular el no querer pagar más impuestos así como fue promesa electoral por parte de Obama el no aumentarlos. El líder estadounidense no había planteado que la penalización fuese un impuesto más, y sin embargo el veredicto de la Corte Suprema la calificó como tal, representado así mayor controversia para la administración Obama. Teniendo en cuenta el efecto positivo que dicha polémica provoca al rival candidato republicano, el ex-gobernador de Massachusetts Mitt Romney, muchos conservadores continuarán utilizando la ley como herramienta electoral. Persistentemente argumentan que la reforma no significa más que la pérdida de libertad individual, destrucción masiva de trabajos, y déficit. Categorizándola de penalización injusta, Romney ha hecho esparcir su promesa de revocar la ley. Por consiguiente, si el candidato republicano llegase a salir vencedor en las elecciones, Obama estaría expuesto a perder el monumental legado que el presente cambio en el sistema de salud representa para su administración. Después de todo, ex-presidentes tales como Johnson, Nixon, y Clinton fueron al igual fuertes proponentes de reformar y universalizar el sistema de salud, lo cual ha sido conseguido por Obama.

Ante tan delicado tema central en la campaña electoral, Romney enfrenta ciertos retos controversiales tales como la desfavorable acusación de, durante su mandato como gobernador, haber promulgado una reforma sanitaria que daba acceso universal a atenciones médicas por medio de subsidios del estado y penalizaba a aquellos ciudadanos que no tuviesen seguro. Las contradicciones del candidato republicano le han ganado fuertes críticas a lo largo de su carrera, estableciéndole un gran desafió no solo en cuanto a su lucha contra la ley de salud del presidente Obama sino también ante las urnas de votación en las cercanas elecciones presidenciales.

Independientemente de la opinión pública, los fallos y virtudes de “Obamacare” definirán tanto la decisión de los votantes el próximo 6 de noviembre como el futuro del sistema de salud estadounidense.

 

Por Vanna Cury
Analista del CDRI.-  

 

Fotografía: www.hispanidad.com

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