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La Democracia y el Desarrollo de India en el contexto de sus relaciones con América Latina

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altLa palabra India fue introducida accidentalmente al léxico latinoamericano, cuando en el giro del siglo XVI dos aventureros europeos, el Almirante Cabral desde Portugal y Cristóbal Colón desde España, tocaron tierra en las costas de Brasil y el Caribe respectivamente. Ambos aparentemente estaban tratando de llegar a la India. Esta alusión accidental creó una conexión histórica momentánea entre los dos sub continentes que permaneció inactiva por cientos de años.

Aparte de la migración de varios miles de habitantes del sub-continente Indio en el siglo XIX al Caribe, India nunca tomó forma en la conciencia de América Latina, hasta que la democracia nació en 1947 y la India independiente alcanzó en el mundo su propio derecho. Esta India independiente también inspiró a pensadores latinoamericanos, tales como Octavio Paz y Pablo Neruda, a interpretar su antigua cultura para los lectores latinoamericanos, mientras la conexión iberoamericana proveyó también textos sobre esa exótica tierra para la gente en esta región.

Aunque ambos, India y América Latina, fueron sujetos de dominación extranjera por varios siglos, sus realidades históricas atestiguan diferencias considerables y esenciales. La mayor parte de América Latina ganó la independencia temprano en el siglo XIX, más de un siglo antes que la India. De hecho, América Latina fue extensamente colonizada un periodo de tiempo equivalente, antes del periodo de subyugación del subcontinente indio, que a su turno vio la dominación de sus nativos por parte de clanes islámicos de Asia central, antes del arribo de los europeos, y el eventual triunfo de los británicos. Las naciones de América Latina, hoy en día constan mayormente de poblaciones, cuya etnia y religión tienen sus raíces en la experiencia colonial, o en las subsecuentes migraciones europeas, mientras que la India moderna arrastra mínimos trazos de la raza colonial o su religión. La partida de los elementos coloniales, por una parte, y la asimilación de las otras razas inmigrantes dentro de la nación india, por otra parte, influyeron considerablemente en la orientación política de la India moderna. Aunque la democracia de la India dibuja en larga medida las estructuras políticas de la Gran Bretaña, los Padres Fundadores de la Constitución fueron altamente conscientes de las prioridades de la gran población nativa, y se basaron en sus antiguas tradiciones, y genio, para desarrollar una forma única de democracia republicana.

Para evaluar la experiencia de la India en la democracia y el desarrollo, en el contexto de sus relaciones con América Latina, necesitamos examinar el tema desde las perspectivas gemelas del desarrollo de la democracia, y de la democracia del desarrollo.

El desarrollo de la democracia sigue definiendo la orientación política de los gobiernos en ambas regiones. América Latina ha adoptado, definitivamente, el modelo republicano de democracia de nación-estado como norma, y este principio ha sido reiterado en diversas declaraciones en cumbres regionales, más recientemente en la cumbre de la Comunidad de Naciones Sur Americanas. India, por su parte ha consolidado su estructura democrática, para asegurar que la voluntad de su pueblo siempre encuentre expresión en los sucesivos gobiernos. Esta no ha sido una pequeña proeza, dado el gran tamaño y variedad del electorado, el mas grande del mundo, hablando diferentes idiomas, practicando diferentes religiones y expuesta a variantes influencias sociales.

Por otro lado, la democracia del desarrollo, un concepto que fue refinado principalmente en la segunda mitad del siglo XX, ha permitido a los hacedores de política, tanto en India como en América Latina, confrontar los dilemas esenciales en el proceso de abolición de la pobreza, y proveyó el impulso para la muy necesitada colaboración entre estas dos partes del mundo, que tiene mucho que ofrecerse, uno al otro. En el caso de la India, los Principios Directivos, consignados en la Constitución, consagran las guías desarrolladas por un grupo idealista y desinteresado de estadistas, para que los gobiernos subsecuentes se adhirieran a la tarea de establecer un orden político y económico equitativo. Dichos principios cubren un gran rango de provisiones, tales como ayuda legal gratis, derecho a la educación, justicia distributiva, código civil uniforme, preservación del medio ambiente, etc. Los principios que guiaron al Estado también sirvieron para definir el concepto de la democracia a nivel global en el ambiente de descolonización que se estaba propagando en el mundo entero después de las guerras mundiales.

Durante varias décadas en el siglo XX, América Latina mostró reticencia a involucrarse en importantes iniciativas internacionales para establecer un orden mundial más equilibrado. Por ejemplo, en 1927, México fue el único país latinoamericano en participar en el Congreso de los Pueblos Oprimidos en Bruselas. En 1955, a la Conferencia Afro-Asiática en Bandung, Indonesia, en la cual India jugó un papel destacado, ni un solo país de América Latina o el Caribe atendió, ni siquiera como observador, para ratificar el principio de “reconocimiento de la igualdad de todas las razas y todas las naciones grandes o pequeñas”.

La Cuba revolucionaria fue la única nación de la región que participó en la Primera Cumbre del Movimiento de No-alineados en 1961, del cual India fue co fundadora. Brasil asistió como observador. El desinterés político mostrado por América Latina fue atribuido a la influencia de los Estados Unidos, que declaró al Movimiento de No Alineados de “inmoral” desde su principio. De hecho el movimiento de No-alineados fue percibido, en sus primeros años, como un movimiento Afro-Asiático, mientras que la preocupación de América Latina con asuntos regionales, y sus relaciones cercanas con Europa y Estados Unidos, previnieron una aproximación más cercana a los intentos nacientes, de los países recién liberados del Sur, a hacer valer su identidad e intereses. Hay quienes creen que el Movimiento arrancó sobre una base demasiado ideológica, hasta confrontacional. La falta de participación se podría atribuir, tal vez, al intervalo antes citado entre las épocas de liberación entre las dos regiones, que explicaría la ausencia de la emoción anti-colonial que alimento el fervor de las recién nacidas naciones de Asia y África.

Surgió mayor interés de América Latina en el Movimiento de los No-alineados en los años 70, cuando los temas económicos empezaron a predominar. Argentina, Perú y Chile participaron en la 4ª. Cumbre de No-alineados en Argelia. Colombia había empezado a asistir como observador en Lusaka, Zambia en 1970 y se convirtió en miembro en la Cumbre de Nueva Delhi en 1983. Algunos analistas también han percibido los cambios en América Latina a través del liderazgo de Perón en Argentina, Velasco Alvarado en Perú, Omar Torrijos en Panamá, Allende en Chile y subsecuentes cambios en Nicaragua y Grenada, como elementos que impulsaron a estas naciones hacia el bloque, el cual hasta los años 80 había adquirido considerable ímpetu. Hoy casi todos los grandes países de América Latina son miembros de este movimiento gigantesco hacia la democracia internacional.


Deepak Bhojwani
Ex embajador de la India en República Dominicana.-


Fotografía: diario Nación (Costa Rica).  

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