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Los Desafíos del Brasil

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altEl gobierno del Presidente Lula consiguió una convergencia del crecimiento de la economía y la distribución de ingresos para la población más pobre del país; durante sus ochos años, ricos y pobres, fueron beneficiados de las políticas públicas implementadas por el gobierno.

Más de 14 millones de empleos fueron creados, colocando la tasa de desempleo en alrededor de 6%; 36 millones de brasileños fueron colocados en la clase media y 28 millones salieron de la pobreza extrema; la inflación ha sido dominada en alrededor de 5% al año, la tasa de interés decreciendo( aun alta); tasa de cambio valorizada, deuda pública disminuyendo, colocando al Brasil de hoy como acreedor del Fondo Monetario Internacional, con reservas internacionales pasando los 300 mil millones de dólares, avance institucional y unas relaciones internacionales diversas y activas.
En su libro “El Nuevo Brasil: las conquistas políticas, económicas, socias y en las relaciones internacionales”, Albert Fishlow , destacando la nueva visión sobre el Brasil y citando a la Revista The Economist, que en el 2009 realizó un reportaje sobre el país, expresa, cito: “Por fin, consiguiendo”, y afirmó (The Economist) en el texto: “El Brasil se acomodaba en ser una tierra de promesas. Ahora está comenzando a cumplirlas”. Fishlow continua indicando, que el crecimiento ampliado, la mejora continua en la distribución de ingresos, la capacidad de evitar reacciones adversas a la gran recesión y las perspectivas brillantes en cuanto a su futura producción de petróleo han tenido efecto; combinados esos factores reafirman el lugar al que el Brasil tenía derecho en el grupo BRIC, y elevaron su status”
Sin embargo, todos están de acuerdo en que todavía persisten grandes debilidades y vulnerabilidades en el país; existen deficiencias en la calidad del sistema educativo y del sistema de salud, un gran número de brasileños todavía se encuentra en pobreza extrema y pobreza en general, con pocas oportunidades; falta mucha infraestructura, especialmente, para el desempeño interna y calidad de vida de la población, así como de cara a la celebración de la Copa Mundial de Futbol en 2014 y las Olimpiadas en el 2016; una serie de obstáculos burocráticos y estructurales que persisten en la economía brasileña que impiden competitividad para el desarrollo de su sistema productivo y en la mejoría de la calidad de vida de la población en su vivencia cotidiana.
Y precisamente, el principal compromiso asumido por la Presidente Dilma Rousseff fue la erradicación de la miseria; la eficiencia gubernamental, la lucha contra la corrupción, la institucionalidad del sistema para hacerlo menos burocrático, reforma del sistema político, la reforma tributaria, mayor inversión pública en infraestructura, aumento calidad educativa y del sistema de salud, la reforma de la Seguridad Social, profundizar su política externa y crecimiento con estabilidad de inflación, reforzando las políticas sociales ya creadas por el gobierno del Presidente Lula.
Como prioridad principal del nuevo gobierno se destaca la erradicación de la miseria para el 2015. Así lo anunció en sus primeros discursos la nueva Presidente, y ya realizó la primera reunión con los nuevos Ministros, con el de preparar el plan de acción para acabar con la miseria, anunció un programa similar al de la construcción de infraestructura (PAC), el PAC de la Miseria, con funciones, metas claras y condiciones para que la sociedad pueda dar seguimiento. El programa de erradicación de la miseria es amplio, incluye la ampliación de la red de servicios y profundización de los proyectos relacionados a beneficios y transferencia de ingresos de la población más pobre, como Hambre Cero y Bolsa Familia, también la inclusión productiva, educación técnica y acceso a la salud. Destaca también conseguir la puerta de salida del programa con dirección y dignidad. Actualmente, según estadísticas nacionales, la pobreza extrema anda por el 8%.
En cuanto a la reforma política, este es un tema donde existe unanimidad entre todos los sectores, gobierno, oposición, sectores de izquierda, de derecha, en fin, para todos, la necesidad de una reforma política es imperativa. Sin embargo, la implementación y debate ha sido complicada. No se logra acuerdo en la implementación. Hace más de 15 años se viene debatiendo; hay más de 100 propuestas en el Congreso que no han prosperado. La Presidente ha indicado que hay una necesidad de la reforma política en el país; ella tiene apoyo de la mayoría del Congreso; hay una percepción de que en este periodo va a salir la reforma, quizás no como lo desearía la sociedad, pero, como comentan algunos, si hay alguna renovación del sistema mediante una ley, ya sería un éxito.
En ese sentido, ya el Senado formó una comisión especial de reforma política; la Cámara también hizo lo mismo. Va avanzando. En la comisión del Senado fueron incluidos los tres ex Presidentes de la República que hoy son senadores, El mismo Presidente del Senado, Jose Sarney, Fernando Collor de Mello e Itamar Franco. Fue dado un plazo de 45 dias para presentar el informe de la comisiones; además, las comisiones van a trabajar por separado y luego van a trabajar en forma conjunta, con fines de presentar un informe con el mayor consenso posible. Varios aspectos se debaten al respecto, fidelidad partidaria, cargo de suplentes, si pertenecen al Partido o al congresista, financiamiento de campaña, voto distrital, lista cerrada o abierta, etc..
En cuanto a la economía, el desafío es mantener la estabilidad macroeconómica luchando contra la inflación, garantizando un crecimiento adecuado y equilibrado, buscar el punto de equilibrio de la moneda y disminuir la tasa de interés básica, mantener el superávit comercial, especialmente aumentando la cantidad de manufacturados en el conjunto exportador; la economía el año pasado tuvo un crecimiento de 7,5%, con inflación controlada en 5,9%, aunque presionando hacia arriba de la meta prevista; el real, la moneda brasileña está altamente valorizada; tasa de interés básica de 10.75% para títulos públicos; reservas internacionales encima de los 300 billones de dólares y un escenario internacional todavía de incertidumbres, tanto en Europa, Asia y los Estados Unidos.
Ya para el mes de febrero de este año, la inflación continuaba presionando, despegando del centro de la meta que es 4,5%±2. El gobierno anunció entonces un corte presupuestario de 50 billones para el 2011, afectando la mayoría de los Ministerios, aunque garantizando que los cortes no afectaran los programas sociales ni el programa de construcción de Infraestructura (PAC).
En el área económica resalta la bien debatida reforma tributaria. Es un aspecto donde también toda la sociedad brasileña está de acuerdo, incluyendo el gobierno; actualmente la carga tributaria en el Brasil anda por el 37% del PIB. Analistas y estudiosos entienden que este es otro de los grandes desafíos el nuevo gobierno. Cómo disminuir la presión tributaria a un nivel equilibrado, aumentando la calidad del gasto público, creando mayor competitividad para los sectores productores de riqueza.
Vinculado a la economía, otro desafío es el área de inversión pública; a pesar del PAC I y II,[1] los economistas indican que el Brasil invierte poco en su infraestructura, todos al hablar sobre este aspecto, mencionan el sistema aeroportuario y el portuario. En nivel de inversión pública brasileña anda por 18-19% del PIB, debajo de los otros emergentes como China(46%), India(32%) y Rusia(%). El desafío del nuevo gobierno se es incrementar la inversión pública en alrededor de 25% del PIB al año, según sugiere Fishlow, a fin de mantener una trayectoria sostenible de crecimiento, pues sin esa inversión no es posible conseguir ganancias de productividad, que al final es lo que determina el desarrollo de una nación.
Otro gran desafío brasileño en esta década es el que tiene que ver con la Innovación y la investigación científica. Inversión en innovación es imprescindible para países que buscan aumentar su productividad y desarrollar bienes y servicios más avanzados y de mayor valor agregado. En Brasil, la inversión en investigación no ha crecido mucho, si tomamos en cuenta que en el año 2002 con relación al PIB fue de 0,98%, y en 2008 fue de 1,09%. Es un área que el nuevo gobierno está tomando atención para revertir esos indicadores en esta década. La meta establecida para el 2022 es una inversión en investigación y desarrollo de 2,5% del PIB (público y privado), triplicar el número de ingenieros formados e duplicar el número de empresas innovadoras, y de patentes.
La desburocratización es otro aspecto que merece especial atención. En Brasil abrir una empresa es un proceso cuesta arriba, se exige más de 16 procedimientos para la apertura corporativa. En media América Latina tiene la mitad de los procedimientos exigidos por el Brasil. El reporte DOING BUSINESS del 2011 coloca a Brasil en la posición 26, entre todos los países de América Latina y el Caribe. Todos coinciden en que el estilo gerencial y técnico de la Presidente Dilma Rousseff ayudará a desmontar esta fragilidad. A menor burocracia mayor desarrollo.
Termino esta entrega, citando de nuevo a Albert Fishlow en su nuevo libro sobre el Brasil citado anteriormente; cito: “Todos concuerdan en que el futuro brasileño requiere un Estado más eficiente. La cuestión es qué dimensiones tendrá?.Como otros apuntaron, y mencionamos aquí, el Brasil tiene un Estado escandinavo en términos de tamaño pero no de calidad. Esa contradicción tendrá que ser enfrentada progresivamente. Cambios simples, ya no funcionan, de reducción o ampliación del Estado. Tampoco los cambios dramáticos son la respuesta. En la nueva República del siglo XXI, la respuesta debe ser la reforma duradera y evolutiva.” Fishlow describe el gran desafío del Brasil para esta década; es también el gran desafío de la nueva Presidente, Dilma Rousseff, que ha comenzado bien, desde la percepción de analistas nacionales e internacionales.

Por Dionis Pérez

 

[1] PAC: Programa de Aceleración del Crecimiento: Es un programa de inversión en infraestructura del orden de R$503,9 billones(reales), en las áreas de transporte, energía, saneamiento, viviendas, recursos hídricos, logística, envolviendo carreteras, puertos, aeropuertos, infraestructura energética, explotación de petróleo, gas natural y combustibles renovables, trenes metropolitanos, trenes interestatales, universalización de la luz eléctrica para todos, etc..

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