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La nueva política exterior de Turquía en Oriente Medio - Parte 2: El fin de la Guerra Fría, las guerras del Golfo y la decepción de Occidente

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Indice del artículo
La nueva política exterior de Turquía en Oriente Medio
Parte 1: Las relaciones de Turquía con el Medio Oriente en los primeros días de la República
Parte 2: El fin de la Guerra Fría, las guerras del Golfo y la decepción de Occidente
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Parte II: El fin de la Guerra Fría, las guerras del Golfo y la decepción de Occidente

Tres acontecimientos importantes a inicios de las décadas de los 1990 y 2000 marcaron el fortalecimiento de Turquía y de su política de no-participación en el Oriente Medio: el primero fue el colapso de la Unión Soviética, seguido del final de la Guerra Fría; el segundo fue la primera Guerra del Golfo Pérsico en agosto de 1990; el tercero, fue la segunda Guerra del Golfo Pérsico en marzo de 2003. Un análisis de las consecuencias de estos eventos proporciona varias explicaciones de por qué Turquía surgió con una mayor independencia y una política exterior activa en Oriente Medio. Además, los resultados de estos eventos, y en particular de las dos guerras del Golfo Pérsico, son importantes para entender el proceso de Turquía de distanciamiento de Occidente y su aproximación gradual hacia el Este.


El fin de la Guerra Fría:

Históricamente, la mayor amenaza de Turquía era la Rusia zarista y luego soviética. Los dos países eran rivales tradicionales durante siglos, y entre 1677 y 1916 los imperios ruso y otomano libraron más de una docena de guerras.[10] En 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial, las reclamaciones Soviéticas en el Bósforo y el estrecho de los Dardanelos, así como los territorios en el este de Turquía, influenciaron en la política exterior de Turquía y condujeron al país a pensar en planes defensivos. Turquía se volvió hacia el oeste y trató de dar una imagen de seguridad ante la OTAN (Turquía se convirtió en miembro en 1952) y la Comunidad Europea.[11] Sin embargo, durante la Guerra Fría, Turquía presentó una política exterior cautelosa y trató de evitar conflictos, ya sea con la Unión Soviética o los aliados soviéticos regionales como Siria e Irak. El núcleo de la política exterior de Turquía después de 1945 se articuló claramente en 1968 por el Presidente turco Inonu: "Hay que abstenerse de hacer enemigos tanto como sea posible en nuestra política exterior... Debemos tener cuidado de no tomar ninguna medida precipitada, que podría dar lugar a incurrir en la enemistad de un gran estado."[12] Desde que la Unión Soviética fue identificada como principal peligro de Turquía, recibió mayor atención del gobierno turco, mientras que otras regiones recibieron un segundo plano. Esta preferencia también ha caracterizado la política exterior de Turquía hacia el Oriente Medio. Turquía mantuvo su política exterior de la no participación en el Oriente Medio y se caracterizó por la pasividad y la no injerencia en la política interna y los conflictos de la región.

Sin embargo, varios casos de cooperación regional fueron evidentes. En 1949, Turquía fue el único estado musulmán predominante a reconocer el nuevo estado de Israel. En 1955, el primer ministro Adnan Menderes (Líder del Partido Demócrata) firmó el Pacto de Bagdad (también conocido como la Organización del Tratado Central o CENTO). El Pacto de Bagdad fue un acuerdo de cooperación militar entre Turquía, Irak, Irán, Pakistán, Gran Bretaña y los Estados Unidos (como patrón). En 1960, el Pacto fue reconocido como un fracaso para Turquía, ya que provocó sentimientos anti-occidentales y alienó a Turquía de sus estados vecinos musulmanes. En la década de 1960, la presión pública, el creciente poder de los partidos islámicos en la política electoral, y el deseo de ganar la simpatía en el mundo árabe llevó a Turquía a mantener la posición pro-palestina en el conflicto palestino-israelí. Por último, la crisis petrolera de 1973-1974 obligó a Turquía a aumentar sus exportaciones de bienes y servicios a los estados árabes con el fin de satisfacer el auge de los precios del petróleo.[13]

En la década de 1990, debido al fin de la Guerra Fría, las crecientes críticas domésticas acerca de la pasividad de Turquía en la región aumentaron. Estas voces críticas se encontraban entre grupos de intereses políticos turcos, por ejemplo, entre los empresarios del sector privado. Aquellos que expresaron sus críticas más activamente hicieron hincapié en que la pasividad de Turquía trajo como consecuencia la pérdida de oportunidades en el mundo de los negocios económicos, y en sectores de seguridad. Además, muchos turcos ya no quería ser percibidos como "subcontratistas de América"[14] en la región. En otras palabras, querían ver una mayor independencia, una agenda internacional que se ajustara a los intereses de Turquía, en lugar de Turquía que formulara sus políticas de acuerdo a los intereses de Occidente. La presión de Turquía por el activismo político se acumuló. En 1990, el presidente Turgut Ozal (1989-1993), quien fue un gran defensor de la apertura internacional de Turquía durante su mandato como primer ministro (1983-1989) declaró: "Es imposible que Turquía siga con la política vacilante de esperar que otros decidan para tomar decisiones en primer lugar." Y en 1991 añadió: "Mi convicción es que Turquía debe salir de sus políticas anteriores pasivas y vacilantes y participar en la política exterior activa."[15] Turquía no quería perderse de las nuevas oportunidades del mundo post-Guerra Fría; el colapso de la Unión Soviética y la ruptura del sistema bilateral global ofrecía nuevas oportunidades. Turquía se vio entonces libre de la amenaza soviética y podía adaptar su política exterior a una región cambiada.

Sin embargo, las oportunidades también conllevaron a nuevas amenazas (por ejemplo el ascenso de Irán y la fragmentación del Líbano después del final de la guerra civil en 1990). Los estudiosos como F.S. Lara, I.O. Lesser y A. Makovsky sostienen que en el contexto de la política del Oriente Medio, Turquía se caracterizó aún por la cautela. El inestable Oriente Medio siguió siendo materia de riesgo y peligro para Turquía. Junto con las nuevas oportunidades que vinieron también llegaron nuevos problemas de seguridad, ya que estos ejercían una fuerte influencia sobre la política de Turquía hacia el Oriente Medio. Por lo tanto, en los años que siguieron a la Guerra Fría, la política exterior turca no se modificaba de forma activa, sino más bien como reacción a las cambiantes condiciones de seguridad de la post-Guerra Fría.[16]

Las guerras del Golfo Pérsico y la decepción de Occidente:

La primera Guerra del Golfo Pérsico (agosto 1990-febrero 1991) fue percibida por el gobierno turco como una oportunidad única para el país exhibir al Oeste su importancia estratégica y su lealtad. Turquía, encabezada por el presidente Turgut Ozal y el primer ministro Yildirim Akbulut, esperaba que su cooperación con Occidente en la guerra traería grandes beneficios. Además, se esperaba que Turquía pudiera desempeñar un papel central en la construcción de un Oriente Próximo más estable que serviría también para aumentar la seguridad turca.[17] A fin de mostrar su importancia para Occidente, Turquía fue un participante activo en la guerra. El país desplegó unos 100.000 soldados a la guerra, permitió a los aviones de la coalición utilizar las bases turcas, y cortó sus vínculos comerciales con Irak.[18] Poco después de que Irak se retirara de Kuwait, el presidente Ozal anunció con orgullo que "nuestro país... demostró al mundo ... que es un país en el que se puede confiar." Según A. Makovsky, el presidente turco "estaba convencido de que Turquía había logrado una nueva etapa en su desarrollo, que le permitía asumir una posición más fuerte en la región y el mundo."[19]

Al final de la guerra las expectativas turcas se mostraron erróneas. En lugar de ganancias, Turquía se enfrentaba a muchos problemas. En primer lugar, una ola de medio millón de refugiados kurdos en sus fronteras amenazó con convertirse en problema humanitario. Turquía temía por su seguridad interna y no estaba dispuesta a abrir sus fronteras. De este modo Turquía transfirió la responsabilidad por el problema humanitario a las Naciones Unidas y las potencias occidentales. En segundo lugar, el debilitamiento del régimen de Saddam Hussein y la creación de la zona de seguridad de exclusión aérea en el norte de Irak, evocó el nacionalismo kurdo y habilitó insurgencias kurdas a realizar operaciones de política, logística y militancia. Además, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) se aprovechó de las armas disponibles al sudeste por parte de soldados iraquíes y poco después de que terminó la guerra renovaron su sangrienta campaña de terror.[20] Las pérdidas económicas, como resultado de la disminución del comercio con Irak, y la militancia renovada kurda no eran los resultados anhelados por Ankara.

En la segunda Guerra del Golfo Pérsico (también llamada la Guerra de Irak) en marzo de 2003, Turquía fue mucho menos activa. El nuevo liderazgo turco, encabezado por el AKP y el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, se opuso a la guerra. A pesar de no gustar de Saddam Hussein, el gobierno turco lo percibía como un factor estabilizador en la región contra las amenazas sectarias y los competidores regionales de Turquía como Irán. Además, un completo derrocamiento de Saddam ponía en peligro la seguridad de Turquía. Los temores más importantes de Turquía fueron que los problemas sectarios de Irak se volvieran violentos y pudieran convertir a Irak en un centro para el terrorismo regional. Turquía también temía por la ruptura del equilibrio de poder en la región que podía potencialmente aumentar el poder de Irán. Lo más importante, Turquía temía que la caída del régimen de Saddam permitiera al PKK más libertad para participar en las acciones de sus militantes. A raíz de la guerra todos las predicciones de Turquía resultaron correctas. Irak fue fracturada por el terror (que no le dolía especialmente a Turquía), Irán aumentó su importancia regional, y en 2004 el PKK tomó las armas de nuevo y renovó sus ataques contra el gobierno y los civiles de Turquía.[21]

Cuando Turquía solicitó la ayuda de los Estados Unidos contra la insurgencia kurda, los americanos, por sus propias razones, se negaron a actuar. En primer lugar, para el año 2003 el ejército norteamericano ya se encontraba en retirada (los EE.UU. invadieron Afganistán en octubre de 2001). En segundo lugar, el norte de Irak fue la región más estable en Irak después de la guerra y los EE.UU. no querían correr el riesgo de que la estabilidad se perdiera. En tercer lugar, los kurdos activamente respaldaron a los EE.UU. durante la guerra y los estadounidenses los percibieron como un eje central en la estabilización del país.[22] Una vez más, como en 1991, Turquía se quedó profundamente decepcionada y con grandes problemas en la región. En Turquía, los sentimientos anti-estadounidenses aumentaron y algunos incluso veían a los EE.UU. como seguidores del PKK. Por su parte, el gobierno turco estaba furioso por la doble moral estadounidense: Por un lado, los EE.UU. invadieron Afganistán e Irak para luchar contra el terrorismo. Por otro lado, cuando Turquía fue a pedir ayuda en la lucha contra el grupo terrorista regional,[23] que operaba en Irak y realizaba ataques contra un estado soberano, los estadounidenses se negaron.[24] Por lo tanto, los años posteriores a la Guerra del Golfo Pérsico fueron marcados por la culminación de los problemas de seguridad y la decepción de Turquía respecto a Occidente.

Turquía no ha sido decepcionada sólo por los estadounidenses y las consecuencias regionales de las guerras, sino también por la situación poco clara con respecto a su accesión a la Unión Europea (UE). Por lo tanto, Turquía se encuentra en una situación sin precedentes en la que se han deteriorado sus relaciones con la UE y los EE.UU. al mismo tiempo. Esta situación sin precedentes, junto con las nuevas amenazas regionales, han obligado a Turquía a distanciarse de Occidente y buscar alternativas adicionales en la región.

En ese sentido, FS Larrabbee hace hincapié en que las deterioradas relaciones con los EE.UU. y la UE "no significan que Turquía esté a punto de dar la espalda a Occidente." De hecho, Turquía ha iniciado el proceso de diversificación de su política exterior.[25] De esta manera, Turquía ha reducido sus expectativas y su dependencia de Occidente, buscando lugares adicionales para la cooperación. El comienzo de esta diversificación se inició por el abandono de la política de reacción en sus Relaciones Exteriores de la post-Guerra Fría y su sustitución por una política proactivo. Con esta estrategia Turquía espera establecer una agenda regional que le permita a reducir al mínimo sus amenazas y le ayude aprovechar al máximo sus oportunidades.

Por Alexander de la Rosa, Coordinador Regional del CDRI en el Medio Oriente
 

Fuentes:


[1] Schleifer, Y., The Ottoman Revival
[2] Makovsky A., The New Activism in Turkish Foreign Policy
[3] Diciembre 7, 2009 Primer Ministro Erdogan en su discurso en SAIS Washington

[4] Ataturk consideró la nacionalizacion como estrategia de Estado sin estar opuesto a las características del Imperio Otomano, exepto la expansión.
[5] Makovsky A., The New Activism in Turkish Foreign Policy
[6] Hale, W., Turkey, the Middle East and the Gulf Crisis, p.680
[7] Lesser, I. O., & Larrabee, F. S., Turkish Foreign Policy in an Age of Uncertainity, p.132
[8] Lesser, I. O., & Larrabee, F. S., Turkish Foreign Policy in an Age of Uncertainity, p.130
[9] Hale, W., Turkey, the Middle East and the Gulf Crisis, p.682

[10] Makovsky A., The New Activism in Turkish Foreign Policy
[11] Hale, W., Turkey, the Middle East and the Gulf Crisis, p.680
[12] Mufti M., Daring and Caution in Turkish Foreign Policy, p.45
[13] Sayari S.,Turkey and the Middle East in the 1990s, p.45
[14] Ethem Tokdemir, Director del Departamento de Medio Oriente y Africa. M., Daring and Caution in Turkish Foreign Policy, p.48
[15] Mufti M., Daring and Caution in Turkish Foreign Policy, p.48
[16] Lesser, I. O., & Larrabee, F. S., Turkish Foreign Policy in an Age of Uncertainity, p.127
[17] Hale, W., Turkey, the Middle East and the Gulf Crisis, p.687
[18] Este fue un momento significativo como cuando Iraq y Turkia habían tenido fructífera relaciones comerciales. Antes 1990, Iraq había suplido a Turquía de importante negociaciones de petróleo.
[19] Makovsky A., The New Activism in Turkish Foreign Policy
[20] Hale, W., Turkey, the Middle East and the Gulf Crisis, pp.687-689
[21] Larrabee, F. Turkey Rediscovers the Middle East, pp.2-7
[22] Larrabee, F. Turkey Rediscovers the Middle East, p.3
[23] The PKK formo parte de la listade Terror en el 2002
[24] Larrabee, F. Turkey Rediscovers the Middle East, p.3
[25] Larrabee, F. Turkey Rediscovers the Middle East, p.2



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