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La nueva política exterior de Turquía en Oriente Medio - Parte 1: Las relaciones de Turquía con el Medio Oriente en los primeros días de la República

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Indice del artículo
La nueva política exterior de Turquía en Oriente Medio
Parte 1: Las relaciones de Turquía con el Medio Oriente en los primeros días de la República
Parte 2: El fin de la Guerra Fría, las guerras del Golfo y la decepción de Occidente
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Parte I: Las relaciones de Turquía con el Medio Oriente en los primeros días de la República

En los primeros tiempos de la República Turca (establecida en 1923) los intereses nacionales de Turquía se centraron en los conceptos de unidad nacional, la soberanía nacional, la consolidación y modernización. Cualquier idea de expansión territorial se descartó con el argumento de que el expansionismo podría conducir a la vulnerabilidad nacional y el restablecimiento de los valores de expansión otomana.[4] Uno de los objetivos políticos más importantes de Ataturk, el padre de la República de Turquía, fue el de fortalecer las instituciones nacionales de la República. El refrán de Ataturk, "paz en casa, paz en el exterior," fue una mayor línea de pensamiento centrado en el desarrollo interno. En consonancia con esa idea, Ataturk trató de evitar cualquier participación internacional que podría provocar tensiones y dificultar este objetivo.[5] El énfasis en los valores e instituciones nacionales tuvo dos consecuencias importantes. En primer lugar, poner los asuntos internos en la parte superior de la agenda política, dejando menos espacio para la política exterior. En segundo lugar, creó la política exterior caracterizada por la cautela, la moderación, la pasividad y la no participación.

Para Ataturk, el lugar de Turquía en el mundo debía estar entre las naciones occidentales. Ataturk argumentó que si Turquía quería progresar debía desconectarse de sus vínculos históricos, religiosos y culturales con Oriente Medio y avanzar hacia el oeste: "Occidente siempre ha tenido prejuicios contra los turcos", dijo, "pero los turcos tenemos siempre que movernos constantemente hacia el Oeste. Con el fin de ser una nación civilizada, no hay otra alternativa."[6] Esta opinión fue parte de la ruptura ideológica por parte de Turquía de su pasado islámico en general (simbolizado por la abolición del califato en 1924) y de los estados islámicos del Oriente Medio en particular.

En el transcurso del siglo XX, otras razones han contribuido a la ruptura de Turquía con el Oriente Medio. En primer lugar, debido a su inestable seguridad y sus entornos políticos, el Oriente Medio fue percibido como una esfera de riesgo y no de oportunidad para Turquía. En los primeros años de la República, la máxima prioridad de Turquía fue la consolidación de sus instituciones nacionales en lugar de dedicarse a la geopolítica de una región inestable. En segundo lugar, el foco inicial de Turquía estaba en los Balcanes y el Cáucaso y no en el Oriente Medio, porque muchos de los turcos otomanos administradores de élite tenían lazos fuertes en estas regiones.

Por último, Ataturk percibe el mundo árabe-musulmán como algo retrospectivo (con la excepción de la civilización persa). Ataturk prefirió a las ideas occidentales y no la ubicación geográfica. Esta percepción continuó hasta bien entrado el siglo XX y como FS Larrabee y I.O. Menores escribieron: "Cualquier sugerencia de que Turquía es un país de Oriente Medio en vez de un país occidental, sigue siendo recibida con sospecha." [7]
Por lo tanto, las élites turcas no percibieron los árabes en el Oriente Medio como socios naturales, sino que veían a Europa y los Estados Unidos como sus referencias favorables.

Desde la perspectiva de los estados árabes y musulmanes en el Oriente Medio es importante destacar que, para la mayoría de las partes, la actitud general con respecto a Turquía se ha caracterizado por profundas sospechas. Las raíces de esta sospecha se basan en el pasado otomano de Turquía como un imperio que se extendió desde la península árabe hasta el norte de África. Para muchos habitantes de la región, Turquía fue percibida como una potencia colonial. Además, el carácter nacional laico y moderno y las nociones pro-occidentales que fueron el núcleo de la república turca, entraron en conflicto con la fuerte presencia de la tradición y el islam en la región árabe y así aumentó la sospecha general.[8]

Por otra parte, la adhesión de Turquía a la OTAN, en momentos en que otros condados de la región (por ejemplo, Siria e Irak) estaban alineados con la Unión Soviética, también contribuyó a esta tensión. En un esfuerzo por reducir la alienación y la sospecha de sus vecinos, Turquía trató de persuadir al mundo árabe de que la alianza de Turquía con Occidente (es decir,la adhesión de Turquía a la OTAN) no significaba ninguna amenaza para la región. Según William Hale, Turquía había querido resaltar que "no se permitiría a sí misma actuar como policía de Estados Unidos en el Oriente Medio"[9] y que todas sus alianzas no conllevaban ambiciones violentas.

 



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