funglode
Estas en: Home Diplomacia RD Relaciones Multilaterales Discurso del Presidente Fernández en la UNCTAD

Discurso del Presidente Fernández en la UNCTAD

Escribir un correo electrónico Imprimir PDF

Discurso del Presidente Leonel Fernández en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), celebrada en Ginebra, Suiza

Señor secretario general de la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo; señores miembros de la delegación dominicana; señores embajadores permanentes ante los organismos internacionales de la organización de las Naciones Unidas; directores de ONGS; autoridades de universidades e instituciones académicas; directores de organismos internacionales; señor presidente del Consejo, señores y señoras,  amigos todos…

Quisiera, en primer término, agradecer las amables palabras del señor secretario general de UNCTAD, Supachai Panitchpakdi, así como testimoniar nuestra gratitud en nombre de la Primera Dama, doña Margarita Cedeño, y el mío propio,  por la gentil invitación que se nos ha formulado para participar aquí con ustedes en esta bella, histórica e internacional ciudad de Ginebra. 

Nosotros tenemos una alta estima al secretario general que nos visitó hace ya algunos años en la República Dominicana; recuerdo muy bien señor secretario general  nuestras conversaciones en la República Dominicana acerca de los grandes problemas del desarrollo internacional. Y, por supuesto, en República Dominicana siempre hemos seguido con mucho interés y atención lo que representa la voluntad, en términos de debate, de los problemas del  desarrollo. 

Sabemos que en los años 60, con la participación activa, dinámica y entusiasta de un gran latinoamericano, se forma la UNCTAD para tratar problemas relativos al comercio y al  desarrollo, y que no quedase sólo como amenaza a los países del Norte.  Sabemos que a lo largo de los años, la UNCTAD ha visto reforzado su mandato, para abordar los temas del desarrollo, del comercio y el cómo mejorar las condiciones de vida de los países emergentes o de los países en vías de desarrollo.

Estamos conscientes que en los años 70 la UNCTAD recibió un mandato de la Asamblea General para asumir de manera esencial el debate sobre el problema del comercio y la valoración Norte-Sur, y que fue recientemente en unas de sus últimas conferencias donde se volvió a replantear como parte de la agenda de la UNCTAD la discusión relativa a los comodities o productos básicos.  Sabemos también que será en los próximos días cuando habrá un Foro Mundial aquí, en Ginebra, sobre los problemas relativos a los precios de los productos básicos o comodities, como también se les llama.

Por tanto, nos sentimos altamente complacidos y auguramos que en la antesala de ese gran evento, de ese foro mundial sobre comodities, podamos estar aquí  con ustedes, reflexionando e intercambiando opiniones sobre lo que nosotros consideramos es uno de los temas álgidos de la agenda de desarrollo internacional en estos momentos. 

Pero curiosamente cuando reflexionamos sobre los grandes problemas de la actualidad, nos concentramos, y con cierta razón, en la crisis financiera global que ha tenido lugar desde finales del año 2007 y que todavía sigue vigente.  Sabemos, por supuesto, que esa crisis financiera global ha tenido un profundo impacto en lo que es la economía real a escala monetaria, pero esos esfuerzos y el interés que nosotros tenemos en entender las causas, los impactos y las consecuencias de la crisis financiera global nos hace perder de vista, a veces, que esa crisis financiera estuvo precedida por  una crisis de precios en los comodities fundamentalmente en el petróleo y de algunos alimentos.         

Debemos  recordar que hacia el mes de julio del año 2008, el precio del barril del petróleo llegó a cotizarse a 147 dólares el barril, un precio sin precedentes en lo que ha sido la historia  del crudo, y recordamos inclusive el pronostico que había hecho Golman  Sachs cuando decía, a través de la revista Fortune, que el precio del barril del petróleo llegaría a costar 300 dólares.

Pero no solamente era el precio del petróleo que subía, también subía el precio del trigo, el precio del maíz, el precio del arroz, el precio de los productos de la dieta de consumo masivo de nuestros pueblos del Sur. 

Por supuesto, que esta era una crisis de naturaleza diferente en algunos aspectos de la crisis financiera global.  Pero si hay que atender que los precios de los productos no solo subían en forma desorbitada, sino que ese mismo petróleo llegó a colocarse de 147 dólares el barril en el mes de junio del año 2008, mientras en el mes  noviembre y diciembre del mismo año se cotizaba a 40 dólares el barril, llegó de 147 a 40 dólares el barril;  y lo mismo pasó con los precios de los  productos alimenticios que habían llegado a altos niveles de cotización, y de momento descendían bruscamente de precio en los mercados internacionales, de manera que la crisis no era solamente porque los precios subían, sino también una crisis porque había una fluctuación de precios, y esto resultaba perjudicial no solo para los países productores y exportadores porque generaba incertidumbre respeto a la estabilidad de los precios, sino que también resultaba perjudicial a los país productores y consumidores porque cuando los precios subían mucho generaban por supuesto  desbalance en las cuentas internas, en la balanza de pagos, así como el impacto en la calidad de vida de nuestros pueblos y también por la incertidumbre futura que se podía suscitar.

De manera, que si bien podemos decir que en un principio los avances de comodities de los precios de los artículos pueden beneficiar a los países productores y exportadores, lo cierto es que la volatilidad y la subida abrupta de precios terminan por perjudicar a estos países productores y exportadores, y también perjudican en todo momento a los países importadores.

Vino la crisis financiera global  y, por supuesto, la crisis ha provocado un estancamiento en la economía mundial y fruto de eso los precios de los comodities en los últimos dos años se han mantenido en unos niveles moderados.

Pero desde el año pasado, el 2010, empezamos a ver de nuevas alzas en algunos productos y ya vemos que en el año 2011, empezando este año 2011, una de las preocupaciones fundamentales que tenemos en todas partes del mundo es que nos enfrentamos a una nueva situación inflacionaria con alzas de precios, de nuevo en los combustibles  y con alza en los precios de los productos de consumo masivo. 

En esta ocasión con el precio del trigo, del maíz; no ha ocurrido así con el arroz y otros productos pero la tendencia que estamos viendo es efectivamente una tendencia alcista de los precios de los comodities que se da en un contexto donde todavía la zona europea está estancada, todavía la economía de los Estados Unidos no se ha reactivado en su crecimiento,  de manera que podríamos estar entrando en una escenario de estancamiento, por lo menos en algunas regiones del mundo con lo relativo a la producción, estancamiento en términos del crecimiento económico juntamente con una escenario inflacionario. 

Es decir, que podríamos estar entrando nuevamente en lo que ocurrió en los años 70s de un fenómeno de estanflación.

Ahora bien, la pregunta que mayormente nos hacemos en República Dominicana, y  en distintas partes del mundo, es a qué se debe la volatilidad de precios, a qué se debe esta incertidumbre con respeto a las cotizaciones en los mercados internacionales del petróleo y de los otros comodities y, naturalmente, con relación a esto hay diferentes explicaciones, diferentes teorías que no son incompatibles unas con otras, sino que pueden ser perfectamente complementarias pero a veces es importante el poder subrayar algunas causas fundamentales para poder comprender la tendencia que tendrá en el futuro este problema de fluctuación o de volatilidad de precios de los comodities.

Una primera explicación tiene que darse con el tema de la demanda.  Se dice que ha habido un incremento de la demanda a nivel mundial y que ese incremento de la demanda lógicamente está explicado en el alza de los precios y para esto se dice, de manera de ejemplo, que ha habido una expansión de la clase media global, una expansión que vemos en China, que vemos en la India, que vemos en Brasil, que vemos en África del Sur  que vemos en algunos de los países de las economías emergentes y que esta expansión de la demanda de productos básicos.

Hemos visto ahí una explicación muy clara de cómo una clase media expansiva incrementa la demanda y arrastra el incremento de los precios.  Es cierto, que ha habido esta expansión de la clase media y que ha habido este incremento de la demanda.  Otras veces se dice que el problema viene por el lado de la oferta y que lo que se ha presentado es una disminución de la oferta por razones diversas. 

Por ejemplo, por razones climáticas, diríamos, porque algunos países del mundo han tenido sequías y con esa sequía algunos productos no han podido ser cultivados, otras veces ha habido huracanes, ha habido ciclones, ha habido tsunamis y todo esto altera el patrón fundamental de producción de estos artículos y, por lo tanto, con una disminución de la oferta, concomitantemente con un incremento de la demanda se puede explicar por qué los precios han tendido a subir.  Se dice también que ha habido una disminución de los inventarios, con baja de producción, incremento de demandas y baja de inventarios, lo significa otra explicación de porqué los precios han subido. 

Insisto que cada una de estas explicaciones puede encontrar razones empíricas de que algo está ocurriendo y se está acertando como una tendencia global. Pero me parece que hay un elemento que de alguna manera ha sido subestimado, que no se le ha dado toda la evidencia que requiere y que ha contribuido enormemente al alza de los precios internacionales de los productos de consumo básico y que en el día de hoy sigue jugando un papel claro, y que lo seguirá jugando en el futuro al menos que instituciones como la UNCTAD y nuestros países, todos unidos, jueguen un papel fundamental en clamar la atención a la opinión pública mundial y que se adopten medidas para corregirlos.

Me refiero al papel que juega la especulación, que no es un fenómeno nuevo en los mercados internacionales.  Sabemos que la especulación existe desde el Siglo XIX en lo que tiene que ver con la comercialización internacional de los productos básicos.  Un productor agrícola que tiene la incertidumbre porque el precio de su producto pueda bajar, lo que hace es comprar a futuro esos productos y fijar el precio. 

Un comprador o consumidor de un producto equis temiendo que los precios van a subir también, va a los mercados de futuro, compra con precios de futuro y fija el precio y, por tanto, tiene la certidumbre de que no será afectado con variaciones en los precios en los mercados internacionales. Es lo que se conoce con el nombre de Holding, lo que se conoce con el nombre de cobertura de especulación y ha existido por más de un siglo.  Hay una protección de parte de productores y de consumidores frente a la eventualidad de alza o bajada abrupta de precios, y van a los mercados de futuro para protegerse. 

Pero en todo caso lo que podemos observar como patrón histórico es que se trata de un productor físico y de un comprador físico cuya función y  actividad fundamental está relacionada con el producto de que se trata.  Es alguien que produce trigo y que vende trigo y alguien que va al mercado a comprar ese trigo porque lo consume; se trata entonces de gente que son productores  y consumidores físicos y eso lo tenemos desde hace más de un siglo.

Claro, que lo que está ocurriendo ahora en los últimos tiempos es quienes van a los mercados financieros internacionales ya no son solo los productores físicos que tiene que ver con productos determinados, sino que hay lo que ahorra conocemos como los nuevos inversores, que son fondos de pensiones, compañías de seguro, fondos soberanos de inversión, fondos patrimoniales de universidades, por ejemplo, que nada tiene que ver con petróleo, ni con maíz, ni con sorgo, ni con nada; ellos van a los mercados a comprar contrato de futuro y esos contratos a su vez ejercen una presión sobre el mercado físico de tal manera que los contratos de futuro terminan reflejando los precios de los mercados y ha sido ese factor especulativo lo que en los últimos años ha provocado esa alza abrupta inesperada en los precios de los productos, y esa caída también inesperada que se produce generando unos patrones de precios incomprensibles para muchos pero perturbadores para todos.

Luego, ¿qué es lo que ha ocurrido? Que en la medida en que tenemos una fuerte especulación excesiva en los mercados financieros internacionales respecto a los comodities, y en la medida en que estas operaciones de compra de futuro, estos productos básicos resultan operaciones no reguladas y que, al mismo tiempo, se pueden llevar a cabo 24 horas al día, siete días a la semana, sin que ninguna autoridad, en ninguna parte del mundo, intervenga para supervisar, que genera inevitablemente una situación de desorden de carácter mundial.  

Entendemos nosotros que este ha sido un factor al cual no se le ha prestado la debida importancia y el debido interés como factor que propicia el alza de los precios y que ha sido solo recientemente cuando ha captado interés de distintas autoridades a nivel internacional. Ha sido en el Congreso de los Estados Unidos cuando al subir los precios de los combustibles en el 2008, tanto en el Senado, como la Cámara de Representantes, se levantaron voces en el sentido de que había que prestarle atención a este problema. 

Hemos visto con especial simpatía el discurso pronunciado por el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, con tal propósito, como presidente del Grupo G-20, indicando que como parte de su mandato va a incorporar el tema de los precios de los comodities como un tema central de la agenda del G-20; y nos alegramos que así sea, que el G-20 asuma dentro de su agenda temas que son de interés de los restantes G-192, que no estamos en la agenda del G-20 porque, al fin y al cabo, si bien debemos aceptar que haya una especie de gobernanza global de los países con mayor peso en el sistema productivo mundial, llamado G-20, no debemos olvidar que la verdadera gobernanza global está en la Asamblea General de las Naciones Unidas que abarca al G-192. 

Pero que el presidente del G-20 se haya expresado ayer con el interés que dijo, que el G-20 debe asumir el tema de la crisis alimentaria, de la seguridad alimentaria y de la volatilidad de los precios como temas fundamentales de la agenda, es algo que vemos con gran beneplácito y con placer y con gran simpatía, lo cual aplaudimos desde la República Dominicana y desde toda América Latina.

Ahora bien, en el Congreso Norteamericano y en Europa, se están debatiendo acerca del nuevo tema regulatorio para los mercados de futuro porque, al fin y al cabo, señores y señoras, lo que ha ocurrido es que los problemas de la economía que fueron la causa fundamental de la crisis financiera global, se han trasladado también hacia lo que tiene que ver con mercados de futuro, aunque ahora desafortunadamente los alimentos también se ven como activos financieros.

Quiere decir que alguien puede especular con el único interés de maximizar su rentabilidad sin tomar en cuenta el impacto que esto está produciendo en los pobres de todo el mundo. Resulta que si no hay un freno a esto y lo que se busca con la regulación es poder frenar y que, por tanto, los inversionistas institucionales estén limitados en cuanto al volumen de inversión que puedan hacer en establecer límites a las posiciones de inversión que se puedan realizar. 

Esto se puede hacer en Estados Unidos en el marco de la legislación Dodd-Frank, aprobada recientemente y que debe entrar en vigencia, señor secretario general, en lo referente a alimentos el 17 de abril de este año, de manera que sugiero que la UNCTAD esté atenta para ver si en los mercados de futuro, el 17 de abril del año 2011, se aplican estas reglas que tiene que haber límites a las inversiones, límites al volumen de inversiones que debe hacer un inversionista no físico de un inversionista institucional. 

Esto será clave para garantizar que los precios de los comodities lleguen de manera razonable a los consumidores y que sean rentables para los países productores.

De manera, que estamos en la antesala en Estados Unidos, de la aplicación de una legislación que debe tener efectos internacionales y estamos a la espera en el caso de Europa de que se avance en la aprobación de una legislación análoga que establezca las reglas de juego en lo que tiene que ver con un tema de interés como éste que nos ocupa sobre los precios de los comodities.

En todo caso, lo que tenemos que decir es que el interés que tiene para nosotros ese tema está ligado a la estabilidad política democrática, está por la paz social de nuestros pueblos, está con el compromiso que tenemos todos de reducción de la pobreza y poder cumplir con los objetivos del Milenio de aquí al año 2015. 

Todos somos testigos de excepción de que cuando estos precios suben, se producen en nuestros países disturbios sociales que llevan a una erupción del orden público, que se quebranta en muchos lugares el orden político democrático institucional. 

Por lo tanto, es algo de la mayor importancia y del mayor interés del punto de vista económico, social y político para la estabilidad y para la paz de nuestros pueblos.  Coincide todo esto en el momento en que todavía reina la incertidumbre acerca de cómo se va a lograr la recuperación definitiva de la crisis financiera global.                           

Mientras en Europa se ha priorizado el pago de la deuda y, por tanto, se aplican políticas de austeridad para cumplir con los requerimientos de mercados financieros, especialmente de los bancos, en Estados Unidos, sin embargo la política ha sido contraria. Cómo aumentar el gasto para generar el crecimiento económico y a partir de ahí la reactivación de todo el proceso.

Cuando vemos que en el propio G-20 hay posturas encontradas de qué priorizar: Si políticas anti cíclicas para incrementar el crecimiento y la reactivación económica, lo que obviamente puede desencadenar inflación, o las políticas de austeridad, de recorte del gasto y priorización del pago de la deuda como resulta en Europa y que puede llevar a la deflación.  Estamos en un momento donde se requieren políticas claras,  decididas y unificadas para que el mundo pueda salir de la situación de crisis, de estancamiento, de volatilidad y de incertidumbre que estamos viviendo. 

Yo soy de los convencidos, como decía el gran pensador Joseph Schumpeter, que hay una destrucción creativa: Terminando la primera década del Siglo XXI,  hay un mundo que muere y hay un mundo que está por nacer.  Y ese mundo que está por nacer es un mundo de innovaciones y de cambios profundos en la energía, en el transporte, en la capacidad productiva y en la organización internacional de nuestros pueblos. Pero mientras se produce esta transición, esos problemas del tiempo, a corto plazo y en el largo plazo, el mundo entero, el mundo desarrollado y el mundo subdesarrollado están en el temor y en la incertidumbre.

Estoy seguro que una institución como la UNCTAD está llamada a jugar un papel clave, un papel determinante, un papel propositivo en hacer que el mundo se enrumbe por senderos de paz, de prosperidad y de bienestar.

Muchas gracias, Secretario General, y muchas gracias a todos ustedes.
 
{phocadownload view=file|id=2|target=s}