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ESTADOS UNIDOS Y CANADA

Apuntando al Control de Armas Estadounidense

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altDesde las masacres de Columbine y Virginia Tech, hasta los recientes tiroteos en el cine de Colorado y la escuela de Connecticut, los aterradores sucesos que ha sufrido la nación norteamericana a manos de individuos armados han incrementado la presión del gobierno a tomar cartas en el asunto. El control de armas de fuego ha llegado a ocupar un puesto fundamental en la agenda presidencial.

El pasado 16 de Enero, la nueva y controversial propuesta sobre el control de armas fue dada a conocer por el presidente estadounidense Barack Obama. Entre la serie de medidas se encuentran: el alto a la comercialización de armas de asalto, la necesidad de comprobar los antecedentes criminales de cualquier posible comprador, el reforzamiento de seguridad en las escuelas, la limitación de el número de balas que pueden ser almacenadas, el aumento de cobertura en relación a la salud mental para la prevención y tratamiento de individuos con problemas psicológicos, entre otras.

A su vez, en el estado de New York se ha tomado la iniciativa en cuanto a contrarrestar la violencia social mediante la aprobación de la Ley de Seguridad contra las Armas y Municiones de New York. El establecimiento de la misma refuerza las restricciones sobre municiones, reduciéndolas a siete por cartucho. Asimismo, aumenta los requisitos sobre el control de antecedentes, dificultando que aquellos individuos mentalmente inestables tengan acceso a dichas armas.

Dichas regulaciones sobre la posesión y venta de armas plantean como objetivo la erradicación de tragedias nacionales llevadas a cabo a través del uso de armas de fuego. Quienes apoyan las medidas niegan que el propósito sea eliminar el derecho constitucional a poseer armas, sino más bien evitar que las mismas caigan en las manos equivocadas. ¿Será que el posible incremento de restricciones en relación a las armas de fuego no podrá impedir la continuación de masacres de dicha naturaleza? Probablemente. Sin embargo, ciertamente las disminuirá.

La controversial serie de medidas se ha ganado la oposición de importantes sectores y organizaciones, siendo la más influyente la Asociación Nacional del Rifle. Esta asociación continúa vehementemente apoyando la necesidad de mantener vigente la venta y porte de armas, a través de la defensa de la Segunda Enmienda de la Constitución. La misma establece el derecho a portar armas de fuego bajo la justificación de garantizar seguridad personal. A esta oposición se le agrega la determinante influencia de la Cámara de Representantes.

¿Será que defender la Segunda Enmienda es más relevante que aumentar la regulación de armas? Es aquí donde difieren aquellos líderes con intereses ya sea en la industria armamentista o ideales tradicionalistas referente al manejo de la seguridad ciudadana, de líderes cuyas perspectivas son cada vez más afectadas por las dramáticas circunstancias.

Es cierto que el nivel de intereses que el comercio de armas significa aparenta verse en juego cada vez que el debate de armas es nuevamente abierto luego de la ocurrencia de masacres a mano armada. Por más que la industria armamentista norteamericana se vea negativamente afectada, las invaluables pérdidas humanas y la constante inseguridad ciudadana constituyen un efecto aún más preponderante. Las gotas han más que derramado el vaso, han ahogado en desesperación a una población estadounidense que no sabe nadar en la incertidumbre del pánico. Dicha sociedad civil demanda a gritos un cambio más allá de notable. Por ello, la implementación de los planteados decretos ejecutivos, así como la urgente consideración de los venideros proyectos de legislación, constituirán un impávido y atrevido primer paso en la ardua trayectoria hacia una factible seguridad ciudadana.

Es aquí, luego de un historial estadounidense de violencia armada moralmente injustificable, cuyas dos ultimas décadas presentan una serie de trágicos asesinatos provocados por una mezcla de factores en la cual el ingrediente primordial ha sido la falta de regulaciones apropiadas al acceso a las armas de fuego. Después de todo, no puede ser posible que por pura casualidad, alrededor de tres cuartos de los homicidios producidos en Estados Unidos se hayan llevado a cabo con armas de fuego, ni que la nación norteamericana sea el país con mayor tasa de posesión de armas. Es aquí, efectivamente, donde se divide la opinión pública. Aún si hipotéticamente hablando la implementación de leyes aún mas estrictas llevaran los criterios discrepantes hacia la reconciliación, queda una consideración más trascendente a tratar…viabilidad.

Por Vanna Curi
Analista del CDRI  

Efectos del Primer Debate Presidencial de los Estados Unidos

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Obama - Romney

Desde el primer debate presidencial televisado del 26 de septiembre de 1960 donde se dieron lugar el senador demócrata por el Estado de Massachusetts, John F. Kennedy y el vicepresidente republicano, Richard Nixon, los debates han pasado a tener una importante relevancia en las campañas electorales presidenciales de los Estados Unidos. Los mismos, a pesar de ser considerados hoy en día por muchos como simples “espectáculos televisivos”, continúan siendo un componente esencial en las campañas electorales, ya que exponen los puntos de vista de los candidatos y evalúan sus habilidades de convencer y transmitir efectivamente sus mensajes. En adición, buscan atraer y persuadir a los miles de votantes indecisos.

Este pasado miércoles 3 de octubre se celebró en la Universidad de Denver, Colorado el primero de tres debates presidenciales en esta campaña electoral. En este primer debate, tanto Barack Obama como Mitt Romney debatieron por un total de 90 minutos sobre los temas más importantes en la agenda doméstica del país los cuales son: economía, desempleo, regulación financiera, impuestos, cambio climático, energía alternativa y educación.

Si bien uno que otro debate a través de la historia ha resultado relevante, quizás este primero resultaba serlo aún más dada la situación actual por la que atraviesa los Estados Unidos y lo reñida que se encuentra la contienda. Esto se resalta si se toma en consideración la cifra de audiencia publicada por la compañía de rating Nielsen, la cual confirma que 67.2 millones de personas vieron el debate del miércoles, superando al primer debate presidencial del 2008 entre el Presidente Obama y el senador John McCain que fue de 52.4 millones.[i]A pesar de que las expectativas de este primer debate eran altas, lo cierto es que muchos ciudadanos quedaron decepcionados tras presenciar que el evento de la noche del miércoles estaba lejos de ser un debate sustancioso.

La mayoría de los medios de comunicación estadounidenses consensuaron que el candidato republicano, Mitt Romney, fue el ganador. En términos de estilo lo hizo mucho mejor que el presidente Obama. Romney tuvo control del escenario y del formato del debate, fue muy específico y claro en sus respuestas y atacó fuertemente en casi todas sus intervenciones sin recibir grandes contraataques de su contraparte. A pesar de que muchos de sus argumentos eran deshonestos y erróneos, fue sorprendente ver que Obama no contrarrestó ninguno de éstos. Desafortunadamente, tampoco utilizo ninguna de las líneas de ataque hacia Romney que ha utilizado durante el trayecto de su campaña en los diferentes anuncios, emails y discursos.

Desde el inicio del debate se pudo observar a un “nuevo” Mitt Romney, con estilo, energía y optimismo el cual no se le había visto durante todos estos meses de campaña. Mientras al presidente Obama, quien usualmente se le ha atribuido estas cualidades, se le observó sorprendentemente nervioso, pasivo y un poco desinteresado en lo que decía su oponente. Estas acciones parecían casi, y como lo comentaron muchos medios de comunicación, como si el presidente Obama no estuviera presente. Otros fueron más críticos en sus opiniones como es el caso de Joe Klein de la Revista Time cuando se refirió a la participación de Obama como ‘la actuación mas inepta’[ii] que haya podido ver de un presidente en un debate.

 

Con su buena participación en el debate, Romney, no solo elevó su confianza y mejoró su imagen, sino que logró estimular a la base del partido republicano y presentarse como un real candidato presidencial, algo que ni durante la pasada convención republicana de agosto había podido lograr. La participación en el debate fue tan positiva para su campaña que según la más reciente encuesta del Pew Research Center, un 67% de los seguidores de Romney dicen que lo apoyan fuertemente, lo que significa un claro aumento en comparación con el 56% que le apoyaban antes del primer debate.[iii] En cuanto a las preferencias de los candidatos en las encuestas generales, según la Gallup, el porcentaje de preferencia antes del debate otorgaba a Obama un 50% y a Romney un 45%, muy diferente a las cifras posteriores al debate que confieren a los dos candidatos un empate con un 47%.[iv]  Los datos varían aún más cuando se toma en cuenta la encuesta de este lunes 8 de octubre del Pew Research Center que muestra a Romney con 4 puntos por encima de Obama entre los ‘likely voters’ o “electores probables”.[v]

Es importante destacar que a pesar de su positiva actuación en el debate, lo cierto es que este es el primero de tres debates, lo que quiere decir que su incidencia no definirá de manera absoluta el resultado final de las elecciones.

En términos generales, la campaña de Romney enfrenta mayores obstáculos que la del Presidente Obama. Primero, en varios de los Estados en los cuales se decidirán estas elecciones, o como se les conoce ‘battleground states’, Obama esta al frente. En Estados como Iowa, Michigan, Nevada, Ohio, Pennsylvania, Virginia y Wisonsin, Obama todavía lleva la delantera. Segundo,  Romney todavía no ha logrado consolidar el voto de las mujeres, y esto es esencial. De acuerdo a una encuesta de la Gallup, un 50% de las mujeres prefieren a Obama en contraste al 42% que dice preferir a Romney.[vi] No es sorpresa que en estas elecciones su voto sea clave para poder ganarlas ya que en las elecciones del 2008, 10 millones de mujeres votaron por encima del total de hombres que votaron, además su voto en los últimos años ha tendido a ser por el partido demócrata. Tercero, se encuentra el voto latino, y es aquí quizás donde los republicanos enfrentan un mayor problema ya que el voto latino se mantiene consistente hacia Obama quien lidera con un 70% en comparación con el 26% de latinos que dicen votaran por Romney. Esto considerando que según la Asociación Nacional de Latinos Electos y Oficiales Asignados (NALEO, siglas en inglés) que proyecta que el total de latinos votantes en estas elecciones es de 12.2 millones, siendo esto un incremento de alrededor de 26% del total de latinos que votaron en el 2008.[vii] Estas tres desventajas se han mantenido posterior al debate, y lo más probable es que se mantengan así para el candidato republicano.

A pesar de que los desafíos de Obama son menores que los de Romney, el actual presidente demócrata enfrenta dificultades  por igual. Tras la derrota del miércoles, su campaña ha sufrido consecuencias, ya que las encuestas actuales que reflejan la percepción del voto dan como preferente al candidato republicano. Si se quiere revertir el daño, Obama deberá enfocarse en trabajar para enmendar los errores del primer debate en el segundo encuentro.  De igual manera, tendrá que revitalizar la base del partido demócrata, la cual había logrado exitosamente en la pasada convención del mes septiembre, pero quizás en estos momentos dado los resultados se encuentre un poco desilusionada. 

Para contrarrestar un poco el mediocre desenvolvimiento de Obama, dos días después del debate el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos publicó una disminución en la tasa de desempleo de 8.1 % a un 7.8%, lo que claramente es una buena noticia para Obama.[viii]

En los próximos dos debates presidenciales, ambos tendrán que realizar importantes cambios. Obama tendrá que tener una mayor presencia y relevancia. Deberá de igual manera mejorar sus líneas de ataque, ser mas especifico en sus planes de gobierno y directo en sus respuestas . Mientras que Romney tendrá la difícil tarea de tratar de mantener el mismo desenvolvimiento, estilo y tono que experimentó en el primer debate. 

Este jueves 11 de octubre se darán cita los candidatos vicepresidenciales, Joe Biden y Paul Ryan, para debatir sobre temas domésticos y de carácter internacional. Del debate vicepresidencial, a pesar de que históricamente no son tan relevantes, dada la circunstancias en que se encuentra la campaña, los demócratas esperan que Biden sea más agresivo. Biden tendrá el desafío de recuperar algo del terreno perdido, sin cometer los mismos errores y cuidar que sus líneas de ataque sean más claras y agresivas que las de Obama. Por otro lado, de Ryan se espera se maneje muy bien en la primera parte del debate en asuntos domésticos, pero no tanto en la parte de política exterior puesto que Biden tiene un mejor record.

Tras el debate vicepresidencial, los candidatos están confirmados para debatir una vez más el 16 de octubre en Hempstead, New York y el último debate será el 22 de octubre en Boca Raton, Florida. El primero cubrirá temas de la agenda domestica e internacional, y el segundo se enfocará solo en temas de política exterior.

Por Stephanie Rodriguez

Analista del CDRI.-

 

 



i] Byers, Dylan. “Nielsen: 67.2 million watched the debate”, Politico. October 4, 2012. http://www.politico.com/blogs/media/2012/10/million-watched-debate-nielsen-137576.html

[ii] Klein, Joe. “Obama’s Strategy: Unilateral Disarmament?”, Time Magazine. October 3, 2012

[iii]Romney’s Strong Debate Performance Erases Obama’s Lead. Pew Research Center. October 8, 2012. http://www.people-press.org/2012/10/08/romneys-strong-debate-performance-erases-obamas-lead/

[iv]Jones, Jeffrey M. “Romney Narrows Vote Gap After Historic Debate Win”, Gallup. October 8, 2012.

[v] Romney’s Strong Debate Performance Erases Obama’s Lead. Pew Research Center. October 8, 2012. http://www.people-press.org/2012/10/08/romneys-strong-debate-performance-erases-obamas-lead/

[vi] Newport, Frank. “Obama Remains Women's Presidential Pick; Romney, Men's” Gallup, August 23, 2012.

[vii] Vargas, Arturo. “Why Latinos Need to Register and Vote”, National Association of Latinos Elected and Appointed Officials.

http://www.naleo.org/latinovote.html

[viii] United States Department of Labor. October 5, 2012.

http://www.dol.gov/

 

Obama y el Proceso Electoral Estadounidense

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altEl actual presidente norteamericano Barack Obama continúa vehementemente esforzándose por lograr la reelección el próximo 6 de noviembre. Independientemente de la consistentemente elevada tasa de desempleo, el candidato demócrata sigue produciendo satisfactorios resultados en las encuestas populares.

Entre los importantes proyectos que el 44avo presidente de los Estado Unidos ha logrado desarrollar durante su mandato se encuentra el tratado de control de armas con Rusia, la finalización de la misión americana en Irak, la captura y muerte de Osama Bin Laden, el Acta de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, el Acta de Creación de Puestos de Trabajo, la eliminación de la política “No pregunte, no diga” de las fuerzas armadas, el Acta de Recuperación y Reinversión Americana, la ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, y la Ley de Alivio Contributivo, Reautorización de Seguro de Desempleo y Creación de Empleos.

Sus leales seguidores expresan que la mayoría de inconvenientes que Obama enfrenta son heredados de la previa administración. Y que por consiguiente, el presente presidente norteamericano ha estado meramente recomponiendo la catástrofe que han provocado la depresión económica, los costos de las dos pasadas guerras, el ineficiente sistema de salud nacional, y las controversialmente alarmantes tasas de desempleo.

Entre las propuestas más relevantes de Obama se encuentra la regulación financiera, la promoción de obras públicas con la intención de generar mayor número de empleos, eliminación de programas ineficientes, garantizar el cumplimiento de la reciente reforma de salud, llevar a cabo una reforma migratoria que regule y permita residencia permanente a inmigrantes indocumentados. Incluso la más reciente decisión del presidente ha constituido el paro de deportaciones de jóvenes ilegales traídos al país por sus padres. De acuerdo con la medida, serán elegibles para un permiso temporal de empleo renovable aquellos jóvenes que no posean antecedentes criminales, y/o hayan servido en las fuerzas armadas. Su movida a favor de los jóvenes indocumentados prueba el trabajo estratégico que Obama lleva a cabo para ganar un voto hispano que prueba ser fundamental para el resultado electoral.

Otro aspecto que diferencia significativamente a Obama de su contrincante republicano es su posición respecto al controversial tema del aborto. Obama es consistentemente pro-choice, exponiendo que la mujer tiene derecho a elegir aquello que considere pertinente en relación a su propio cuerpo. Incluso su ley de salud refuerza las medidas preventivas de embarazos accidentales y requiere que métodos anticonceptivos estén disponibles gratuitamente. Asimismo, Obama apoya la decisión legal Roe vs. Wade.
Al contrario de Romney, Obama apoya el matrimonio de parejas del mismo sexo y propone preservar la abolición de la prohibición hacia las personas homosexuales de servir en las fuerzas armadas. En relación al presupuesto militar, considera pertinente la reducción del gasto bélico, así como la disminución de la violencia internacional.

El respaldo de la campaña electoral de Obama continúa siendo vasto, logrando el apoyo de más de la mitad de ciudadanos en más de una decena de estados claves. Sin embargo, continúa procurando fortalecerse en aquellos estados que pudiesen determinar su destino, tales como Florida, Wisconsin, Virginia, y Colorado.

Sin embargo, Obama sigue siendo fuertemente criticado debido a la política económica empleada y la elevada tasa de desempleo. A ello se le agregan varias actas sociales controversiales que son consideradas por muchos de sus oponentes como medidas demasiado socialistas. Asimismo, varios sectores privados se oponen a sus intenciones de incrementar la regulación por parte del estado tanto en el sector económico como en el de salud y educación.

Ambos candidatos son juzgados por los altos gastos que la presente campaña electoral ha requerido, así mismo como por sus estrategias publicitarias que demuestran ser en ocasiones un tanto desacreditadoras. De cualquier manera, los dos aspirantes continúan atacándose, esparciendo e intensificando sus propuestas estado por estado, buscando tomar ventaja en aquellos claves, y utilizando todos los recursos disponibles para persuadir a la población. Mientras Obama continúa solicitando el apoyo de la clase media, las mujeres, y el numeroso grupo hispano, su oponente se inclina con mayor fuerza hacia el apoyo de los grupos elites.

Al tomar en cuenta las tendencias más significativas de tan disímiles candidatos, se puede identificar que sus propuestas les funcionan como armas de doble filo. Sin embargo, la actual reinante incertidumbre no durara mucho al llevarse a cabo los últimos debates nacionales. El margen de error deberá ser reducido al mínimo por parte de ambos candidatos, debido a que cualquier paso en falso marcaría un cambio radical en sus frágiles índices de popularidad. ¿Será que la diferencia de simpatizantes entre ambos candidatos dejará de disminuir significativamente? Improbable, pero no imposible. El desenlace es aun incierto. Lo cierto es que la nación estadounidense pronto estará eligiendo su próximo líder, y con el reloj en contra queda menos que poco para que cada aspirante presidencial logre alterar a su favor la percepción de los votantes.

 

Por Vanna Curi Caamaño
Analista del CDRI.- 

Romney y el Proceso Electoral Estadounidense.

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alt¿Por qué se estará votando el próximo 6 de noviembre en EE.UU.? El corazón de las inminentes elecciones estadounidenses late a un nivel alarmantemente incrementado. Faltando menos de tres meses, la carrera entre los candidatos presidenciales Barack Obama y Mitt Romney se torna cada vez más reñida. Teniendo en cuenta el contexto insólito de crisis en el cual la batalla electoral se ha desarrollado, los ciudadanos se encuentran en una búsqueda abrumadora de un líder que no solo solucione el desequilibrio económico sino que reaccione complaciente y eficientemente ante los dilemas específicos. El riesgoso escenario tanto doméstico como internacional ha escalado no solo debido a la constante incertidumbre en relación a la recuperación económica sino también a causa de aquellos conflictos basados en la defensa de intereses internacionales tales como la guerra contra el terrorismo, la primavera árabe, la problemática palestina-israelí, la presión financiera en la euro zona, y la carrera nuclear.

Mientras tanto, las abundantes encuestas continúan persistentemente saturando los medios de comunicación, sin proveer una predicción concreta. Asimismo, las polémicas y los ataques incesantes entre el bando republicano y el demócrata alimentan la misma inestabilidad que ambos candidatos tanto afirman poder enmendar.

Al considerar a Romney, sale a colación su fortaleza como hombre de negocios, usualmente funcionándole como ventaja en las presentes elecciones dominadas por discusiones económicas. Entre los antecedentes del candidato republicano puede encontrarse que el mismo fue CEO de Bain & Company, firma global de asesoría, dirigiendo su recuperación en tiempos de crisis. Al igual, Romney co-fundó Bain Capital, compañía de inversión de capital de riesgo que permitió nuevas oportunidades de empleos. Afirma que la fórmula de recortar, limitar, y equilibrar es la mejor medida para detener los gastos del actual déficit federal. Se le agrega a su historial su papel como encargado del Comité Organizador de las olimpiadas de Salt Lake 2002, convirtiéndolo en uno de los eventos más exitosos del país. Por consiguiente, muchos deducen que Romney posee la capacidad y experiencia de desarrollar un plan práctico para la recuperación económica de la nación.

Se tiende a tomar en cuenta que la administración Obama mantuvo una relativa estabilidad durante su mandato y de que ha logrado dinamizar hasta cierto punto la economía, como lo ejemplifica el reciente reporte del Departamento de Trabajo que presenta la creación de más de ciento sesenta mil empleos durante el pasado mes de julio. Sin embargo, la consistentemente alta tasa de desempleo continúa siendo un problema determinante en la campaña. El presente gobierno no ha logrado extraer a la nación de su crisis económica, lo cual el equipo de Romney se ha asegurado de utilizar como arma electoral.

Entre las propuestas del candidato republicano se encuentra cambiar el modelo económico del país, y desarrollar un programa de creación de trabajos que emplee una decena de millones de personas más en el transcurso de cuatro años. Impulsa al igual, la disminución de la regulación para individuos y empresas dinámicas. También expresa buscar bajar los impuestos, mantener exenciones fiscales sobre dividendos y ganancias rentas del capital. En relación al tema de la reforma migratoria, el cual afecta directamente a más de once millones de indocumentados, Romney presenta una postura muy diferente a la del actual presidente. Comportándose evasivamente ante el debate migratorio, Romney expresa no considerar justo garantizar residencia permanente a quienes llegaron ilegalmente al país. Propone el fortalecimiento de la seguridad fronteriza, el aumento de visas dadas a profesionales extranjeros, y la residencia legal para estudiantes indocumentados que sirven en las fuerzas armadas. Planteó reformará las leyes de migración para llevar a cabo una solución más funcional a largo plazo que refuerce la inmigración legal, aunque su plan no presenta una vía de legalización para los existentes indocumentados. Por tanto, su posición ante dicho debate le ha venido dificultando la obtención del voto hispano.

Se destaca también la oposición de Romney a que incremente la regulación en el sistema financiero, por lo que busca abolir la reforma que lo limita. Asimismo, considera la reforma de salud establecida por Obama como una medida muy costosa e influyente en la libertad individual. Por tanto, propone eliminar dichas reformas si ha de salir victorioso. Por otra parte, Romney se inclina hacia las uniones nupciales tradicionales y se opone al matrimonio homosexual. Incluso no apoyaba inicialmente que los individuos gay fuesen permitidos servir en las fuerzas armadas. También desaprueba que se disminuya el presupuesto militar, considerándolo más que necesario para la seguridad de los ciudadanos y protección de los intereses nacionales.

En relación al controversial tema del aborto Romney expresa oposición a menos que se trate de casos de violación e incesto, y considera que los fondos del estado no debiesen utilizarse para financiar abortos. A pesar de que en un pasado reciente Romney reflejó ser defensor del derecho de la mujer a elegir, el se ha declarado pro-life. Apoya que se revoque Roe v. Wade y que se cancelen los fondos dirigidos a organizaciones como Planned Parenthood. Sin embargo, su candidato para la vicepresidencia, Paul Ryan, se considera aún más conservador que Romney. Ha expresado ser pro-life, y estar opuesto al aborto bajo todas circunstancias. Entre los planes de Ryan también se encuentra alterar el plan Medicare, imponer reformas fiscales, privatizaciones en el sistema social, y el recorte de millones de dólares del presupuesto.

A pesar de que la mayoría de debates se centran en la política interna estadounidenses, la dinámica internacional posee influencia elemental. En relación a la política exterior, Romney no elimina la posibilidad de sancionar a China debido a sus posturas comerciales de carácter injusto, asimismo como no toma en consideración eliminar las existentes sanciones hacia Cuba. En cuanto a la política con el Medio Oriente, considera que el gobierno debe insistir en detener el avance nuclear de Irán y establecer diversos programas de regulación en otros países de la región. Manifiesta intenciones de mantener un consistente apoyo a Israel, así como de reforzar la posición de Estados Unidos como líder mundial.

Sin embargo, tanto Obama como Romney enfrentan desventajas en sus respectivas trayectorias. Entre las fuertes críticas a Romney se encuentra el hecho de que su plan económico incluye llevar a cabo grandes recortes a programas sociales, la privatización de programas de salud como Medicaid y Medicare, y la desregulación del sistema financiero, lo cual sus oponentes establecen como propuestas demasiado radicales e inconvenientes para el bienestar común.

Otro dilema es que su amplia imagen de exitoso hombre de negocios lo hace quedar frecuentemente como un individuo ajeno a la problemática realidad que enfrenta la clase trabajadora. Se le ataca no solo por el hecho de ser multimillonario y poseer cuentas en el extranjero, sino también porque en el pasado sus decisiones han ocasionado la perdida de empleos.

Asimismo, no solo es altamente cuestionado por sus políticas económicas y sociales, sino también por sus famosas inconsistencias. Sus oponentes plantean que el candidato republicano parece intentar complacer a todo el mundo, lo cual le amerita una imagen cambiante. Son numerosos los ejemplos de alteración de posturas de Romney, como lo fueron aquellas frente al aborto y la reforma de salud. Pocos aceptarían a un presidente sin una firme posición ante los problemas específicos, y por ello le acusan de no poseer ideologías sólidas.

Independientemente de las fortalezas y debilidades del candidato republicano, su posibilidad convertirse en el próximo líder estadounidense continúa siendo extensa.

 

Vanna Curi Caamaño
Analista del CDRI.-  

El Debate “Obamacare”

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altEl pasado 28 de Junio del 2012, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos declaró como constitucional la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (PPACA), previamente firmada por el presidente estadounidense Barack Obama en el 2010. La reñida votación de cuatro en contra y cinco a favor determinó la formidable victoria para Obama., la cual significará un cambio radical en el destino económico-social de toda la nación.

La controversial ley de salud, popularmente conocida como “Obamacare”, ha prácticamente dejado a los ciudadanos estadounidenses con dos opciones: adquirir seguro médico antes del 2014 o recibir una penalización en forma de impuesto por no tenerlo. Por consiguiente, la aprobación de la reforma ha sido responsable de un persistente y polémico debate, en el cual por un lado se acusa al gobierno federal estadounidense de no tener el derecho constitucional de dictarles a los ciudadanos que obtengan seguro médico. Sin embargo, debido a su potestad tributaria, el gobierno sí posee derecho constitucional a establecer una sanción de impuesto a quienes no lo adquieran.

Quienes oponen la reforma argumentan que el sistema debiese empoderar a los ciudadanos en lugar del gobierno. Exponen que la ley significa una coercitiva limitación de la libertad individual, dando paso a un arbitrario aumento de regulación gubernamental. Forzar a un ciudadano estadounidense a adquirir un determinado plan de seguro se ve reflejado por muchos como exceso de control sobre decisiones de carácter esencialmente personal.

Asimismo, la penalidad del impuesto tiene la capacidad de fácilmente desmotivar a los negocios de seguir desarrollándose, lo cual disminuiría el crecimiento económico y costaría cientos de miles de trabajos. No es sorpresa que los oponentes a la ley criticasen los costos que traería implementar la reforma, declarando que la misma agregaría billones de dólares al déficit y deuda nacional.

Entre otras preocupaciones populares se encuentra la posibilidad que a pesar de que las medicinas se tornen más accesibles se produzcan esperas más largas en los centros de atención médica, al igual que un significativo declive en la calidad de servicio. Otro aspecto agobiante a ciudadanos de carácter más conservador han sido las alegaciones del riesgo que la ley representa a la libertad religiosa. Dicha preocupación emergió ante el hecho de que la ley significaría el involuntario financiamiento de métodos tales como anticonceptivos y abortos.
Sin embargo, los partidarios de la reforma de salud argumentan que la ley permitirá a decenas de millones de ciudadanos tener acceso a cobertura médica debido a los subsidios del gobierno estadounidense. Además de significar menores costos para la clase media y mayor cobertura para las familias, los ciudadanos podrán adquirir seguro a través de mercados competitivos en los cuales podrán optar por los planes que más les convengan.

Con el incentivo de que se expanda la accesibilidad a medicamentos sin necesidad de que los ciudadanos caigan en quiebra debido a problemas de salud, la ley declara como objetivo batallar la desigualdad de ingresos y así facilitar una cobertura decente a ciudadanos que bajo otras circunstancias no pudiesen adquirirla. Otro aspecto positivo es que los pequeños negocios serán elegibles para créditos de impuesto al proveer a sus empleados seguros médicos. Dichos créditos motivarán a más negocios a asegurar a sus dependientes e incentivar así la producción.

Las personas mayores que posean Medicare tendrán atención preventiva gratuita y quienes de ellos que lleguen a carecer de cobertura Medicare obtendrán descuento en medicamentos. En cuanto a los jóvenes, los mismos podrán permanecer incluidos en el seguro de sus padres hasta cumplir los veintiséis años de edad, lo cual disminuirá la alarmantemente alta tasa de jóvenes adultos sin seguro. Para dichos jóvenes es difícil tener acceso a seguros de empleo y por consiguiente la reforma aliviará la angustia de los padres de que sus hijos pierdan su seguro de salud al graduarse de la universidad.

Además, se argumenta incrementará la movilización de la economía debido las ganancias de las compañías farmacéuticas, hospitales, y empresas de seguro al mismo tiempo que sus clientes estarán protegidos de abusos de los que millones han sido víctimas en el pasado bajo dichas industrias. Se proveerá protección a pacientes en estado crítico quienes bajo otras condiciones serían negados las atenciones necesarias. Igualmente no se les podrá negar cobertura médica a niños con problemas de salud preexistentes. La ley tiene el objetivo de evitar la cancelación de cobertura por razones injustas e impedir que los ciudadanos sean discriminados debido a su género o posesión de condiciones médicas preexistentes que no sean convenientes para las compañías de seguro. Por tanto, los aseguradores no solo no podrán cobrarle más dinero a las mujeres, sino que además deberán incluir servicios preventivos a ambos sexos sin costo adicional, como lo son las colonoscopías, mamografías, métodos anticonceptivos. En fin, los partidarios de la reforma esperan que la misma permita a los Estados Unidos convertirse en una de las naciones que asegura eficientemente el apoyo médico universal.

De todas formas, la validación de la ley por la Corte Suprema representa una colosal modificación de carácter determinante para a la comunidad hispana, la cual se espera represente agradecimiento en las urnas el próximo noviembre. ¿Será que la reforma sanitaria realmente beneficiará a los hispanos? Después de todo, representan una fracción mayor que la de cualquier otro grupo sin seguro médico en los Estados Unidos. Los oponentes a la reforma argumentan que la misma perjudicará a los hispanos debido a que las pequeñas empresas que posean más de un número determinado de empleados tendrán la obligación de costearles los seguros, lo cual significará más gastos a las empresas y por consiguiente dificultará su desarrollo. A pesar de que el aumento de desempleo es una posibilidad desalentadora para la comunidad hispana, existen otros aspectos a tener en cuenta.

Por otro lado, desde la implementación de la reforma en el 2010 un gran número de hispanos ha logrado tener acceso a servicios de salud preventivo y se espera que para el 2014 lleguen a ser aproximadamente una decena de millones más los que gocen de dichas atenciones médicas. Asimismo, la ley tiene dispuesto distribuir millones de dólares a para centros comunitarios de salud, en los cuales un enorme número de pacientes son hispanos; de igual forma se tiene planteado incrementar los servicios bilingües en dichos centros de salud.

Quienes apoyan la ley exponen que la obligación de asegurar a los empleados ayudará a atraerlos a los trabajos, y que el costo de los seguros disminuirá debido al aporte de los fondos del estado. Debido a los créditos tributarios y a que el programa de Medicaid se expandirá ampliando así el número de individuos elegibles, millones de hispanos podrán obtener acceso al Medicaid u otros seguros que fuesen subsidiados por el gobierno federal.

Ante dicha división de la opinión pública, se impone el ineludible tema de las próximas elecciones presidenciales estadounidenses. ¿Le costará la Ley de Salud Asequible la reelección al Sr. Obama? Después de todo, ha sido un claro deseo popular el no querer pagar más impuestos así como fue promesa electoral por parte de Obama el no aumentarlos. El líder estadounidense no había planteado que la penalización fuese un impuesto más, y sin embargo el veredicto de la Corte Suprema la calificó como tal, representado así mayor controversia para la administración Obama. Teniendo en cuenta el efecto positivo que dicha polémica provoca al rival candidato republicano, el ex-gobernador de Massachusetts Mitt Romney, muchos conservadores continuarán utilizando la ley como herramienta electoral. Persistentemente argumentan que la reforma no significa más que la pérdida de libertad individual, destrucción masiva de trabajos, y déficit. Categorizándola de penalización injusta, Romney ha hecho esparcir su promesa de revocar la ley. Por consiguiente, si el candidato republicano llegase a salir vencedor en las elecciones, Obama estaría expuesto a perder el monumental legado que el presente cambio en el sistema de salud representa para su administración. Después de todo, ex-presidentes tales como Johnson, Nixon, y Clinton fueron al igual fuertes proponentes de reformar y universalizar el sistema de salud, lo cual ha sido conseguido por Obama.

Ante tan delicado tema central en la campaña electoral, Romney enfrenta ciertos retos controversiales tales como la desfavorable acusación de, durante su mandato como gobernador, haber promulgado una reforma sanitaria que daba acceso universal a atenciones médicas por medio de subsidios del estado y penalizaba a aquellos ciudadanos que no tuviesen seguro. Las contradicciones del candidato republicano le han ganado fuertes críticas a lo largo de su carrera, estableciéndole un gran desafió no solo en cuanto a su lucha contra la ley de salud del presidente Obama sino también ante las urnas de votación en las cercanas elecciones presidenciales.

Independientemente de la opinión pública, los fallos y virtudes de “Obamacare” definirán tanto la decisión de los votantes el próximo 6 de noviembre como el futuro del sistema de salud estadounidense.

 

Por Vanna Cury
Analista del CDRI.-  

 

Fotografía: www.hispanidad.com

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