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ANALISIS


La Resolución 2249 (2015) del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el EIIL y otros grupos terroristas

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Tras los ataques terroristas perpetrados el 13 de noviembre del presente año en la ciudad de Paris, capital de Francia, los Estados miembros del Consejo de Seguridad (CS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebraron el viernes 20 de noviembre una sesión de emergencia con el tema de agenda “Amenazas para la paz y seguridad internacional causadas por amenazas terroristas”, cuyo principal objetivo consistió en examinar y tomar medidas contra el Estado Islámico en el Iraq y el Levante (EIIL, también conocido como DAESH), el frente Al-Nusra y Al Qaeda.

Producto de esta reunión el Consejo de Seguridad emitió la Resolución 2249 (2015) la cual contiene importantes puntos resolutorios que sin lugar a duda marcarán el paso de las acciones a seguir por parte de las principales naciones en contra de los referidos grupos terroristas.

A continuación hacemos un breve análisis de lo que a nuestro parecer son los puntos más importantes de la resolución.

​​Reafirma su condena al terrorismo. A pesar de que todavía no existe una definición consensuada del concepto terrorismo y lo que debe entenderse por actos terroristas (1), el CS reafirma su condena a estos actos declarando que en todas sus formas y manifestaciones constituyen una de las amenazas más graves para la paz y la seguridad internacionales.

Considera a EIIL como una amenaza mundial sin precedentes. Es importante observar como el CS declara al EIIL como una amenaza a escala mundial que pone en peligro la estabilidad de las naciones aún alejadas de la zona de conflicto. Esta afirmación deja al descubierto que el EIIL tiene una estructura organizativa desarrollada, respaldo financiero y capacidad de operar tácticamente en cualquier lugar del globo terráqueo que lo considere.

Reitera la necesidad de una solución política en Siria. Desde sus inicios hace ya más de 5 años hasta la fecha, el conflicto en Siria se ha vuelto cada vez más complejo, de un conflicto político-civil a tomado matices étnicos-religiosos. No obstante, el CS insiste en que no habrá solución al conflicto Sirio hasta tanto no haya una solución política lo que es igual a la salida de Bashar al-Asad y el establecimiento de un nuevo gobierno.

Exhorta tomar todas las medidas necesarias para prevenir y reprimir los actos terroristas. El enunciado puede ser confuso por su tono diplomático, pero lo que el CS esta haciendo es una autorización implícita a las grandes naciones que estas puedan tomar cualquier medida necesaria con el objetivo de desarticular al EIIL, el frente Al-Nusra y Al-Qaeda en los territorios que ocupan en Siria e Iraq. Debe entenderse que por “todas las medidas necesarias” se refiere particularmente a aquellas contenidas en el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, donde el uso de la fuerza es una de ellas.

Insta a frenar el flujo de combatientes extranjeros. Un grave problema sui generis a este conflicto es el reclutamiento voluntario de combatientes extranjeros en las filas del EIIL, Al-Nusra y Al Qaeda. Esta exhortación de parte del CS implica un mayor control migratorio y fronterizo no solo en las naciones cercanas a la zona en disputa, sino a nivel mundial.

Como se puede apreciar, la Resolución 2249 (2015) del Consejo de Seguridad da luz verde para la toma de acciones contra estas células terroristas y marca la pauta a seguir. Por tanto, es de esperarse en los días venideros una considerable escalada del conflicto y la intervención directa de fuerzas militares internacionales.

La resolución puede ser leída íntegramente en el siguiente enlace:

http://www.un.org/

Nota:

(1) Una dificultad a la que se enfrenta las políticas de lucha contra el terrorismos es que existen diversas versiones de su definición conceptual y de lo que son los actos terroristas. Esta diversidad queda matizada por los intereses propios de los Estados que incluyen o excluyen a su conveniencia diversos elementos. En ese sentido y de manera no oficial el Grupo de Alto Nivel de Naciones Unidas para el estudio del terrorismo ha descrito el terrorismo como “cualquier acto, además de los actos ya especificados en los convenios y convenciones vigentes sobre determinados aspectos del terrorismo, los Convenios de Ginebra y la resolución 1566 (2004) del Consejo de Seguridad, destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o a un no combatiente, cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo”.

(*) Abogado e internacionalista. Miembro del Consejo Dominicano de Relaciones Internacionales (CDRI). Catedrático de la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD). Fundador y Director de Encuentro Jurídico.

FUNGLODE a través del CDRI organizará la V Conferencia Internacional de la Red Iberoamericana de Estudios Internacionales (RIBEI)

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El Real Instituto Elcano y la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE) a través de su Consejo Dominicano de Relaciones Internacionales (CDRI), anunciaron la V Conferencia Internacional de la RIBEI, titulada “Los Nuevos Cambios en la Agenda Internacional y su Impacto Regional”, organizada en colaboración con los demás miembros asociados, entidades observadoras de la Red.

El encuentro, que cuenta con el patrocinio del BID, de la CAF y del Instituto Global de Altos Estudios y Ciencias Sociales (IGLOBAL), analizará algunos de los principales cambios de la agenda internacional, como el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos; el papel de China en la región; las cuestiones de seguridad y terrorismo globales, y el futuro de las relaciones entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur, entre otros temas.

Como Red Iberoamericana, no se dejará de aportar una contribución al futuro del modelo del espacio iberoamericano de cara a la XXV Cumbre Iberoamericana de los Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Colombia en noviembre de 2016.

La conferencia será inaugurada el martes 1 de diciembre, a las 9:00 de la mañana, con las palabras del expresidente de la República Dominicana y Presidente FUNGLODE, Leonel Fernández; Pedro Dallari, Presidente de la RIBEI y Director del Instituto de Relações Internacionais da Universidade de São Paulo (IRI-USP), y Rebeca Grynspan, Secretaria General Iberoamericana (SEGIB).

Se contará con panelistas de primer nivel asociados a la Red, procedentes de las más prestigiosas universidades, centros de investigación, consejos de relaciones internacionales y think tanks de 14 países del ámbito iberoamericano, así como representantes de las entidades observadoras de la Red: el BID, la CAF y la SEGIB y otras autoridades relevantes.

Durante el encuentro también se abordarán las características del Programa europeo “Horizonte2020” sobre las relaciones científicas, culturales y sociales entre la UE y ALC y de las opciones que se abren en la relación bi-regional.

Los interesados en participar deben contactar a Triana Aybar, en la dirección t.aybar@funglode.org ó con las oficinas del CDRI en info.cdri@gmail.com. Se necesitará una aprobación previa para asistir.

La Conferencia será transmitida en directo en la web de la RIBEI y la web de FUNGLODE.

Para ver detalladamente el contenido del evento pueden visitar: http://www.ribei.org/es

Terror en París ¿Principio del fin del Estado Islámico?

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Por Leonel Fernández

(Publicado en Listín Diario el 16-11-2015)

Hace unos días, el mundo fue estremecido frente al acto de barbarie que representó el ataque terrorista en París, centro internacional del conocimiento, el arte y la cultura.

El caos, la desesperación y el dolor se extendieron por todas partes. La ira y la impotencia se albergaban en los sentimientos de la mayoría.

Frente a ese drama dantesco, el presidente galo, François Hollande, declaró que la acción ejecutada por el denominado Estado Islámico en contra de su país, constituía un acto de guerra, por lo cual decretó el estado de emergencia, anunció el cierre de las fronteras, pidió refuerzos militares y manifestó que no habría piedad hacia el enemigo.

Más de 120 personas fueron muertas como consecuencia de los ataques terroristas realizados de manera simultánea en seis lugares de la capital de Francia, al tiempo que cerca de 300 heridos eran atendidos en distintos centros hospitalarios.

Era la segunda vez en lo que va de año que Francia había sido víctima del terrorismo jihadista. En efecto, en enero de este año, 2015, el semanario satírico Charlie Hebdo fue objeto de un ataque sorpresivo por parte de una rama de al-Qaeda, que ocasionó la muerte de 11 personas y dejó igual número de heridos.

Por otra parte, hace casi dos semanas, un avión comercial ruso estalló al poco tiempo de despegar en Egipto, al ser objeto de una agresión, de la que se hizo responsable el mismo grupo del Estado Islámico.

Más recientemente, en un suburbio de Beirut, Líbano, dos bombas suicidas pusieron fin a la vida de 43 personas e hiriendo a más de 200. Se trató del bombardeo más letal en la capital libanesa desde el fin de la guerra civil en ese país hace más de dos décadas.

El primero de la tormenta

Los voceros del grupo terrorista identificado como Estado Islámico, conocido también por sus siglas en árabe como Daesh, manifestaron que los recientes ataques perpetrados en París constituyen el primero de la tormenta, con lo cual hacen una amenaza directa de futuros ataques.

Aparentemente, la causa inmediata que ha motivado el ataque terrorista en Francia, se debe, presuntamente, a los recientes bombardeos que esa nación europea ha realizado en las áreas petroleras bajo control del Estado Islámico en Siria.

Esos bombardeos forman parte del acuerdo realizado entre Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, Australia, Alemania, Canadá, Holanda, Arabia Saudita, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Egipto, Qatar y Bahréin, para frenar los avances del Estado Islámico en Irak y Siria, así como sus actividades terroristas, horroríficas, despiadadas, en distintas partes del mundo.

Esa coalición se formó cuando se llegó a comprender que la salida de las tropas norteamericanas en Irak, establecidas en ese lugar desde la ocupación del 2003 para derrocar a Sadam Hussein, crearía un vacío de poder.

En efecto, así había sucedido. El retiro de las tropas norteamericanas, anunciadas por el presidente Barack Obama, dio origen a que el grupo de al Qaeda, que había estado operando en la antigua Mesopotamia desde los inicios de la ocupación norteamericana, fuera ampliando su control territorial en la parte occidental de Irak y oriental de Siria.

Al-Qaeda, como se sabe, empezó a formarse a partir de 1979 durante la ocupación soviética en Afganistán. En aquella época, se afirma que hasta encontró apoyo de los Estados Unidos. Pero luego de la ocupación de Kuwait por parte de Irak y la presencia de tropas norteamericanas en Arabia Saudita, al-Qaeda y su líder, Osama Bin Laden, pasaron a ser adversarios irreconciliables de Estados Unidos.

La guerra civil en Siria, ocasionada como parte de la Primavera Árabe, se convirtió en un terreno fértil para que en adición a los grupos insurgentes que combatían el régimen de Bashar al-Assad, de igual manera, los integrantes del Estado Islámico, que originalmente provenían de al-Qaeda, incursionaran para ampliar su base territorial.

El objetivo estratégico del Estado Islámico es el de crear un Califato, como en efecto lo declaró en junio del 2014.

Ese Califato sería un Estado político-religioso, es decir, un Estado teocrático, que tendría autoridad sobre toda la comunidad musulmana del mundo, y que intentaría recuperar la gloria que en su época de oro tuvo el Islam en algún momento de la historia.

El Califato se creó a la muerte del profeta Mahoma en el año 632. Por consiguiente, el Califa, designado en la ciudad de Medina por un grupo de ancianos musulmanes, viene a ser, en realidad, el sucesor del profeta de la fe islámica.

El primer Califa fue Abu Bakr, quien era suegro del profeta Mahoma. Pero, desde 1924, con la caída del Imperio Otomano y la creación del Estado moderno de Turquía, la función o el cargo de Califa ha estado vacante.

Pero desde el año pasado, el líder del Estado Islámico se auto atribuyó esa función; y es así como ha pasado a ser identificado como Califa Abu Bakr, es decir, como el primer Califa, aunque tiene añadido el apellido de al-Baghdadi.

El vínculo entre al-Qaeda y el Estado Islámico se ha quebrantado. Con la muerte de Osama Bin Laden y de Abu Musah al-Zarqawi, el liderazgo de la lucha contra Occidente pasó a manos de Abu Bakr al-Baghdadi.

Al-Baghdadi y su grupo de seguidores dentro de la corriente sunita musulmana intenta imponerle al mundo el resurgimiento de un califato musulmán, opuesto a los valores y a las normas de vida del mundo occidental.

Por eso amenaza con la idea de que el reciente ataque terrorista a Francia no es más que el primero de una tormenta. Pero, de igual manera, de que están dispuestos a incurrir en cualquier tipo de acción de terror: a secuestrar, decapitar e incinerar seres humanos.

El principio del fin

El Estado Islámico, en realidad, aspira a ser la representación política de los musulmanes sunitas. De esa manera, está en lucha permanente en contra de los chiitas y de otros grupos musulmanes, que es lo que explica la coalición de países árabes musulmanes en oposición al Estado Islámico.

El Estado Islámico, desde el punto de vista político-militar, es el resultado directo de la ocupación norteamericana en Irak en el 2003, cuando empezó a actuar como una facción de al-Qaeda en ese país del Medio Oriente, y la guerra civil en Siria, iniciada en el 2011.

Como se sabe, la errónea ocupación norteamericana en Irak en el 2003, como la justificada en Afganistán, se debieron a la reacción contra los ataques terroristas de al-Qaeda y de Osama Bin Laden del 11 de septiembre del 2001 a las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington, D.C.

Luego de intensas luchas que sacaron a los Talibanes del poder en Afganistán y dispersaron los núcleos terroristas de al-Qaeda, el objetivo central del poder norteamericano consistió en la eliminación física de sus principales cabecillas, especialmente de Osama Bin Laden.

Así ocurrió. A pesar de toda la audacia, de toda la capacidad táctica y de movilización; así como de toda la red de contactos de que disponía, al final, la fuerza militar y el poder tecnológico de la nación más poderosa del mundo se impuso: Osama Bin Laden fue detectado y ejecutado.

Ahora, con el derribamiento del avión comercial ruso y de los ataques terroristas en el centro de París, el poder de las grandes potencias mundiales ha sido desafiado. De igual manera, la estabilidad de los países árabes no partidarios del Estado Islámico, puesta en riesgo.

Los límites han sido desbordados. La línea de demarcación, sobrepasada. La paciencia, puesta a prueba.

Eso, obviamente, tendrá una respuesta. Todo indica que será el principio del fin del Estado Islámico. Que al igual que lo ocurrido con al-Qaeda, no habrá tregua.

Ya lo anunció el presidente francés, FranÁois Hollande. Sencillamente, aun dentro del marco del Estado de Derecho, Francia, conjuntamente con sus aliados, miembros de la coalición, intensificará sus operaciones militares, dentro y fuera de su territorio.

A partir de ahora, como reacción natural a los ataques de que ha sido víctima, Francia no escatimará esfuerzos y enfrentará a sus adversarios, de manera implacable, por aire, mar y tierra.

La Marsellesa inspirará a sus soldados. El Arco de Triunfo y la Torre Eiffel serán nuevamente símbolos de su pasado glorioso.

El mundo estará con Francia, defendiendo los valores de la civilización frente a la barbarie y el terror.

El ataque a la ciudad de las luces nunca será olvidado.

La nueva tragedia griega: un ejemplo de golpe de mercado

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Por Leonel Fernández

(Publicado en Listín Diario el 14-10-2015)

Debido a esa política de austeridad, los sufrimientos del pueblo griego han sido inmensos. Entre los jóvenes, la falta de empleos alcanza 60%. Muchos pensionistas han visto sus ahorros evaporarse.

Como género literario, la tragedia nació en Grecia, más de 500 años antes de Cristo. Tuvo tres grandes maestros en Esquilo, Sófocles y Eurípides. En una primera etapa, se desarrolló a través de una trilogía, que incluía un prólogo, las distintas escenas y un exordio.

Ahora, asistimos a una nueva tragedia, en forma de un golpe de mercado, que verá escenificado uno de sus capítulos el próximo domingo, 20 de septiembre, con la celebración de elecciones anticipadas para escoger un nuevo gobierno.

Esta vez, sin embargo, el pueblo griego, en lugar de presenciar una pieza teatral, se enfrentará a los dictámenes de una troika, integrada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, quienes representan los intereses de los acreedores de Grecia.

La preocupación consiste en que la deuda griega luce impagable. En estos momentos, alcanza la astronómica cifra de 323,000 millones de euros, equivalente al 180% de su Producto Interno Bruto.

Todo eso, por supuesto, pone en pánico a los bancos de Alemania, Francia y otros países europeos, que además de ver sus créditos en peligro, temen que Grecia pueda salir de la zona euro, contagiar a otros países de la región, hacer tambalear el euro como moneda y provocar el desplome de la Unión Europea como institución.

La crisis de la deuda soberana en Grecia se destapó a fines del 2009, como una de las varias crisis de deuda soberana que se produjeron en Europa como resultado del impacto de la Gran Recesión global.

En el caso específico griego, esa deuda, que venía acumulándose desde la década de los 80, se vio afectada por factores estructurales internos; tipos de interés muy altos; pérdidas de ingresos fiscales; desequilibrios creados por fallas en el diseño de la Eurozona; y la falta de confianza ocasionada por la manipulación y ocultación de datos de la realidad financiera del país.

Primera escena: el rescate

En el 2010, una agencia calificadora de riesgo valoró la deuda soberana griega como bono basura, lo que equivale a decir que se encontraba en alta posibilidad de no pago. Eso, naturalmente, dejaba al país sin acceso a los mercados de capitales, a los fines de obtener los recursos necesarios para financiar su déficit presupuestario.

Para enfrentar esa situación, el gobierno de Grecia solicitó un rescate financiero por un monto de 110,000 millones de euros, prestados por 14 Estados miembros de la Unión Europea, representados por la troika.

Como consecuencia de ese plan de rescate, los acreedores, a través de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, exigieron la aplicación de un drástico plan de austeridad, que condujo a un aumento de los impuestos, reducción del gasto público, despido masivo de la administración, ampliación de la edad de retiro, aumento del desempleo y privatización de empresas del Estado.

Debido a esa política de austeridad, los sufrimientos del pueblo griego han sido inmensos. Entre los jóvenes, la falta de empleos alcanza 60%. Muchos pensionistas han visto sus ahorros evaporarse. El poder adquisitivo de la población ha disminuido. La pobreza se ha extendido. El Estado de bienestar ha sido desmantelado; y la angustia y la ansiedad se han apoderado de la inmensa mayoría de la población.

Para enfrentarse a ese estado de situación, surgió en Grecia, al igual que en otros países de la Eurozona en situación de vulnerabilidad económica, un fuerte movimiento de protestas sociales en lucha contra las políticas de austeridad, identificado como el Movimiento de los Indignados.

Segunda escena: la esperanza

A principios de enero del 2015, cinco años después del primer rescate y tres después del segundo, por un monto de 130,000 millones de euros, el pueblo griego, ilusionado con la construcción de una alternativa política más en sintonía con sus aspiraciones de crecimiento económico y redención social, votó a favor de Syriza, un partido con inclinaciones de izquierda, opuesto a la aplicación de políticas de austeridad.

Al frente de esa organización se encontraba Alexis Tsipras, un carismático y elocuente líder juvenil, quien rápidamente se convirtió en un símbolo de esperanza en las luchas del pueblo griego por rescatar su dignidad y soberanía nacional.

Tsipras empezó por hacer resistencia a los nuevos proyectos de ajuste macroeconómico por parte de la troika. Promovía la necesidad de priorizar el crecimiento económico y la generación de empleos. Negociaba con gran pasión e intensidad frente los acreedores de su país. Su actitud valiente concitaba admiración y respeto, no solamente en Europa, sino en distintas partes del mundo.

Sin embargo, era objeto de continuas presiones. Se le hacía saber que de no acogerse a las condiciones de austeridad establecidas por los acreedores, Grecia sucumbiría en el abismo. Se le negaban nuevos créditos, se le empujaba hacia una falta de liquidez y hacia un virtual desplome de la economía de su país.

En medio de esas circunstancias, el líder de Syriza procuró ganar tiempo y disponer de mayor espacio de maniobra en las negociaciones. Decidió convocar a un referéndum o consulta popular, con la finalidad de que fuera el propio pueblo griego quien decidiera la suerte de su destino.

Así se hizo. En esa consulta, más del 60% de la sociedad helénica manifestó su apoyo a Syriza y a Alexis Tsipras. De esa manera sintió que había logrado asestarle un golpe a los causantes de su infortunio. Las esperanzas estaban cifradas en que pudiesen salvar al pueblo de la humillación y de la pesadilla. La euforia por el triunfo era contagiosa. La alegría, indescriptible. El liderazgo de Alexis Tsipras había llegado a un grado de éxtasis.

Sin embargo, no bien habían culminado los festejos, cuando el líder de Syriza, sometido al acoso, al hostigamiento y al acorralamiento, se vio forzado a negociar con los representantes de la troika en condiciones más lesivas para el pueblo griego que las previstas antes del referéndum.

Tercera escena: el golpe de mercado

Obviamente, se había consumado el golpe de mercado. Los mercados financieros habían demostrado tener más poder que los representantes políticos, respaldados por la voluntad popular.

El caso griego demostró que en el siglo XXI ya no se necesitan golpes de Estado militares para doblegar la autoridad de los que habiendo sido electos democráticamente, aspiran a ser genuinos representantes del interés nacional. Solo basta mostrar la capacidad destructiva que puede tener la exclusión de un país de los mercados financieros internacionales para que su voluntad se imponga.

Ante eso, el pueblo se sintió frustrado, defraudado, impotente. Syriza se vio estremecido por una rebelión interna. Un núcleo importante de sus miembros en el parlamento marcó distancia. La confusión política se esparció por diferentes sectores de la vida nacional.

Alexis Tsipras manifestó que en esas negociaciones se estaba escogiendo entre “mantenerse vivos o suicidarse”. A eso añadió que: “Tengo mi conciencia tranquila de que es lo mejor que pudimos obtener dentro del actual balance de poder en Europa, bajo condiciones de asfixia económica y financiera que se nos han impuesto”.

Con sus palabras, el jefe de gobierno griego estaba confirmando la nueva tragedia acaecida sobre su pueblo: la de la ejecución de un golpe de mercado. De esa manera también se demostraba que en las condiciones actuales, el poder de los mercados financieros humilla a los políticos, arrodilla a los gobiernos y le roba la dignidad a los pueblos.

A los pocos días de culminadas las negociaciones, Tsipras renunció a su condición de Primer Ministro de Grecia, y convocó a elecciones anticipadas a celebrarse el próximo 20 de septiembre.

De más de 36% obtenido en los comicios de enero de 2015 y un apoyo masivo en el referéndum, Syriza ha perdido 10% del electorado. Este se ha sentido decepcionado por el acuerdo suscrito por su líder, Alexis Tsipras, con los representantes de sus acreedores financieros, que resulta más perjudicial al bienestar del pueblo griego.

Por consiguiente, lo que estará en juego en el próximo certamen griego, no solo para Grecia y Europa, sino para todo el mundo, es cuál es el futuro de la democracia: si depende de la voluntad de los pueblos o del poder de los mercados.

Albergamos la esperanza de que al bajar el telón, la democracia salga triunfante y no sea posible escenificar una nueva tragedia griega en forma de golpe de mercado.

La fragilidad de la economía mundial

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Por Leonel Fernández

(Publicado en Listín Diario el 31-08-2015)

El criterio es que las bolsas de valores de China se encontraban desconectadas de la realidad económica del país, provocando que el valor de las acciones estuviesen infladas o sobrevaluadas, dando lugar a una burbuja especulativa.

Recientemente la bolsa de valores de Nueva York fue estremecida con una caída de 1,000 puntos en el índice industrial Dow Jones, antes de que pudiera reaccionar y terminar en baja con 586 puntos.

Aunque en los días sucesivos se produjo un cierto repunte, la volatilidad en el valor de las acciones de las empresas que cotizan en bolsa continúa, la ansiedad entre los inversionistas crece y la incertidumbre se apodera de los mercados.

Como resultado de ese desplome en el valor de las acciones empresariales, los mercados de valores de los Estados Unidos sufrieron pérdidas por más de dos trillones de dólares, equivalente al 10 por ciento de su totalidad.

Para que pueda apreciarse en toda su magnitud lo que significan esas pérdidas, cabe señalar que las mismas representan el valor de mercado combinado de las principales empresas del mundo, de la categoría de Apple, Google, Facebook, Exxon Mobil y Wal Mart.

Ese desplome de las bolsas estadounidenses vino como consecuencia, a su vez, del hundimiento de las bolsas de valores de Shanghai y de Shenzen, en China, en lo que se ha denominado como el “lunes negro” de los mercados bursátiles del gigante asiático.

Desde noviembre del 2014 hasta junio de este año, los mercados de valores en China habían tenido un alza del 100 por ciento. Resultaba tan atractivo el negocio, que 90 millones de chinos invierten en las bolsas de valores de su país, aunque no tengan ninguna preparación o formación académica acerca de cómo funcionan los mercados de valores.

Pero, de repente, la burbuja especulativa financiera explotó, el pánico se esparció por los mercados, y más de la mitad de las 2,800 empresas que cotizan en bolsa procedieron al retiro de sus capitales.

Para China, eso significó pérdidas por más de tres trillones de dólares, o el 30 por ciento de la totalidad de su valor de mercado, que alcanza la cifra de 10 trillones de dólares. Esas pérdidas representan más que la totalidad del valor del mercado bursátil de Francia y aproximadamente el 60 por ciento del mercado japonés.

El que en tan sólo tres semanas, las dos principales economías del mundo, Estados Unidos y China, hayan visto evaporarse más de cinco trillones de dólares de sus mercados de capitales, induce a preguntar: ¿Hacia dónde va la economía mundial? ¿Va hacia una recuperación o, por el contrario, hacia una nueva y más profunda recesión global?

La desaceleración china

De acuerdo con el criterio de varios economistas, lo que originó el desmoronamiento de las bolsas de Shanghai y Shenzen, fue el reconocimiento de que para este año 2015, China tendrá su más bajo crecimiento económico desde el 2009, que estaría rondando el 7 por ciento de su producto interno bruto.

Lo que se ha determinado es que el valor de las acciones fueron colocadas muy por encima de la proyección del crecimiento económico y de los beneficios que obtendrían las empresas, que en la actualidad se encuentran en un nivel más bajo que hace una década.

El criterio es que las bolsas de valores de China se encontraban desconectadas de la realidad económica del país, provocando que el valor de las acciones estuviesen infladas o sobrevaluadas, dando lugar a que se formara una burbuja especulativa. Frente a la situación planteada, el gobierno chino intervino, comprando miles de millones de acciones a través de intermediarios, bajando la tasa de interés y devaluando el valor de su moneda, como una forma de rescatar la confianza en los mercados e inyectar liquidez a la economía.

Pero la caída de las bolsas de valores en China no sólo afectó a las de los Estados Unidos, sino que impactó, de igual manera, a las de Hong Kong, Indonesia, el Reino Unido, Francia, Alemania y España, poniendo de relieve el carácter interdependiente y de interconexión que actualmente tienen los mercados en un mundo globalizado.

A pesar de que durante más de tres décadas China ha tenido un crecimiento económico espectacular, hasta el punto de que se habla del “milagro chino”, en los últimos tiempos su economía ha estado en un proceso gradual de desaceleración, pasando de un 12 a un 7 por ciento de ciento de crecimiento.

Las autoridades del país asiático lo explican diciendo que lo que acontece es que en estos momentos China se encuentra en un cambio de paradigma. Que durante varias décadas el país se concentró en estimular un fuerte incremento de las inversiones, en desarrollar el mercado inmobiliario y en orientar su producción hacia las exportaciones.

En estos momentos, sin embargo, China procura crear un nuevo modelo de desarrollo en base a cuatro pilares: la innovación para el crecimiento; el incremento del consumo interno; la aplicación de un sistema energético menos contaminante; y el desarrollo de un proceso masivo y acelerado de urbanización, como forma de alcanzar mayor equidad social.

En todo caso, lo que en estos momentos ha suscitado la caída abrupta de las bolsas de Shanghai y Shenzen, ha sido la mayor incertidumbre que existe acerca del futuro de la economía china; la turbulencia y volatilidad en los mercados financieros; la devaluación monetaria en varios países y el fortalecimiento del dólar norteamericano.

Debilidad económica

Durante varios años, las altas tasas de crecimiento en China se convirtieron en la locomotora que arrastraba el progreso de varias economías emergentes. Sin embargo, la desaceleración experimentada en los últimos tiempos se ha traducido en una disminución de la demanda, y por consiguiente, en una baja del crecimiento de esas economías.

Debido a la reducción de la demanda en China, ha habido una sensible baja en los precios de las materias primas o commidities. Es el caso, por ejemplo, del petróleo, que luego de haber alcanzado un tope de 147 dólares el barril en junio del 2008, se estabilizó en un promedio de algo más de 100 dólares el barril, para ahora haber descendido por debajo de los 50 dólares.

Eso ha afectado a los países exportadores de petróleo, que han visto sus economías desplomarse, el desempleo incrementarse y sus monedas tambalearse. Pero igual ha ocurrido con los precios del oro, la plata, el cobre, el hierro mineral, la soya y el maíz, para sólo citar algunos. Todos han bajado de manera significativa, provocando una merma en el desempeño económico de los países exportadores de esos productos.

Para este año, de acuerdo con informes de la Cepal, América Latina, luego de haber tenido una década de oro, en términos de progreso económico y bienestar social, sólo tendrá un crecimiento de 0.5 por ciento; y esto así, en razón de la dependencia de las principales economías de la región en la exportación de commodities hacia el mercado de China.

De hecho, Brasil ya ha entrado en recesión con un decrecimiento de 1.9 por ciento para este año. Pero, de igual manera, la merma se siente en países exportadores de materias primas como Chile, Colombia, Perú y Ecuador.

Hay incertidumbre acerca del futuro económico y político de la Zona Euro, especialmente por la aguda crisis de la deuda soberana en Grecia. En conjunto, Europa tendrá un crecimiento de 1.4 por ciento; y ese frágil crecimiento, a su vez, sólo será posible debido al cambio de orientación de política económica, que de una austeridad extrema, con recortes drásticos en el gasto público, ha pasado a una de expansión monetaria, con la colocación por parte del Banco Central Europeo de más de un trillón de euros en los mercados.

Japón, a pesar de la política de estímulo fiscal que ha venido aplicando, tendrá un crecimiento de tan sólo 0.6 por ciento. Rusia, en medio del conflicto con Ucrania, la caída de los precios del petróleo y el gas, así como por las sanciones aplicadas, tendrá un decrecimiento de -3.5 por ciento.

Sólo la región de Asia-Pacífico, con un crecimiento superior al 5 por ciento, África con un 4 por ciento y los Estados Unidos, que este año proyecta alcanzar una tasa de 2.9 por ciento del producto, parecen escapar al sentimiento de angustia, confusión e incertidumbre que prevalece a escala internacional.

Porque, en general, la percepción que se tiene, es que en medio de las turbulencias financieras en los principales mercados bursátiles del mundo, la baja de los precios del petróleo y demás materias primas, la apreciación del dólar norteamericano y las tensiones geopolíticas del Medio Oriente, la economía global, más que hacia una plena recuperación de la Recesión Global, parece estarse desplazando hacia una nueva etapa de enormes retos y grandes desafíos.

Por lo menos, así parece.

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