funglode
Estas en: Home

AFRICA SUBSAHARIANA

La situación entre Eritrea y Etiopía

Escribir un correo electrónico Imprimir PDF

 

Origen del Conflicto

altEl conflicto se inició en el mes de septiembre del 1961, cuando un grupo eritreo liderado por Hamid Idris Awate inició un tiroteo contra el ejército y la policía etíope que se encontraba en la zona fronteriza que separa los dos países. Un año más tarde, el emperador Haile Selassie, basándose en su poder autoritario, disolvió el parlamento eritreo y anexó de nuevo los dos territorios ampliando la superficie etíope. Tras el golpe de estado que causó la expulsión del país del emperador en el año 1974 el país quedó en manos de un nuevo gobierno que se denominó Derg, con el que el país perdió buena parte de la influencia soviética que había conseguido durante la época de Selassie. Fue entonces cuando el Frente de Liberación de Eritrea, el grupo armado que tomó fuerzas durante los años anteriores, entraron en el territorio etíope, donde fueron capturados por el ejército local.


Las batallas más importantes fueron la Batalla de Barentu, en el 1977, en la que el ejército etíope paró una invasión eritrea por el lado de Somalia, y la Batalla de Afabet, en la que el avance sobre el terreno de las fuerzas etíopes permitieron establecer una jefatura del ejército etíope en la zona sur-occidental de Eritrea. A finales de los años 80 el gobierno etíope perdió todo el apoyo soviético que tenía, ya que las autoridades del país comunista no quisieron renovar el acuerdo de defensa y cooperación que tenían con el gobierno de Haile Mariam Mengistu. Con el termine de la ayuda, los ánimos del ejército etíope se derrumbaron, y el Frente de Liberación de Eritrea lo aprovechó para avanzar sus posiciones en el territorio etíope y acabaron consiguiendo en el 1991 el referéndum que les otorgó, dos años más tarde, la independencia de Etiopía.


No obstante, el acuerdo de ambas partes no estaba completamente claro en varios puntos referentes a la jurisdicción definitiva de la frontera compartida. Esta ambigüedad provocó que el 6 de mayo del 1998 las tropas eritreítas ocuparan y anexionaran la región de Badme. Esto dio lugar a pequeños enfrentamientos que sirvieron para que Eritrea acusara a Etiopía del asesinato de varios funcionarios de aquella e invadiera con un gran número de fuerzas a su vecino. Etiopía declaró la guerra y movilizó su ejército con el fin de contraatacar, iniciando un nuevo conflicto agresivo que duró poco más de dos años, hasta junio del 2000. Desde entonces, ambas partes han acumulado un gran número de tropas a lo largo de sus fronteras, pero no ha habido ningún tipo de enfrentamiento hasta el momento.

 

Actores Internos                                                       Actores Externos
Actual gobierno eritreo                                               ONU
Estado y ejército etíope                                              Consejo de Seguridad
Frente de Liberación de Eritrea                                Unión Africana
                                                                                       Argelia y Somalia

                                                                                  
Situación Actual


En marzo del 2011, la portavoz del Ministerio Exterior, Dina Mufti, dijo a Reuters que Eritrea trató de coordinar ataques en Etiopía durante una cumbre de la Unión Africana en febrero del 2011, y que Addis Abeba ha pedido al Oeste que le ponga presión a Asmara para que se abstenga. Algunos diplomáticos dicen que los ataques planeados eran de una escala suficiente como para preocupar seriamente a Addis Abeba – el cuerpo diplomático de África. "Si ellos (la comunidad internacional) no hacen caso, entonces vamos a tomar todas las medidas necesarias para defendernos", dijo Dina. Mientras los diplomáticos minimizan las posibilidades de un ataque de Etiopía - Addis Abeba, es uno de los mayores receptores de la ayuda occidental - los rumores se han generalizado en la capital de que las autoridades están considerando la posibilidad de tomar fuertes medidas antes de que el invierno comience en Etiopía.


Algunos dicen, sin embargo, que esta postura es sólo para asustar a las Naciones Unidas para lograr la implementación de sanciones a Eritrea y para asegurar que el Oeste sigua aislando al país de la comunidad internacional. Críticos de Meles, sin embargo, afirman que él está tratando de desviar la atención de sus compatriotas para evitar disturbios al estilo de África del Norte en un país donde los altos costos de la vida y el desempleo están cobrando su valía. La pregunta mayor en este momento es: ¿Estamos en el proceso de inicio de una segunda guerra entre Etiopía y Eritrea?

 

Postura de la ONU


Con frecuencia cada vez mayor, la ONU hace llamamientos para que se adopten medidas para consolidar la paz y normalizar las relaciones entre los pueblos de Eritrea y Etiopia. El Consejo de Seguridad creó la MINUEE para mantener el contacto con las partes y establecer el mecanismo para confirmar el alto el fuego. La ONU envía la MINUEE con el fin de supervisar el cese de las hostilidades y contribuir a garantizar la observancia de los compromisos de seguridad. La ONU reconoce la independencia de ambos países y promete hacer todo lo posible por mantener la paz.

 

Más Información

  • http://www.reuters.com/article/2011/04/21/us-ethiopia-eritrea-idUSTRE73K3OM20110421
  • http://ethionetblog.blogspot.com/2011/04/ethiopiaeritrea-another-war.html

 

Por Jatnna Garcia, pasante CDRI

Conflicto en Sudan

Escribir un correo electrónico Imprimir PDF

Origen del Conflicto
altSUDÁN, el país más grande de África, desde sus inicios se ha caracterizado por una constante inestabilidad. Sudán fue conquistado por las fuerzas otomano-egipcias en el 1820. Incapaces de derrotar una revolución de Sudán en 1885, su administración se derrumbó. Cuatro años después, las fuerzas egipcias, apoyadas por los británicos, re-capturaron Jartum y establecieron el condominio anglo-egipcio. En virtud de la división y la estrategia general británica, el país fue dividido entre Norte y Sur. En el 1947, el poder político fue concedido a la élite del norte, quienes lo mantuvieron tras la independencia en 1956. Anticipándose a la marginación por el norte, oficiales del ejército en el sur formaron el movimiento guerrillero Anya-Nya en 1955, que comenzó a lanzar ataques contra las tropas del gobierno. 

En el Norte, en 1958, el general Abboud tomó el poder por un golpe de Estado y comenzó a implementar una política de islamización. Con Abboud destituido de su cargo en 1964, los árabes dominaron varios gobiernos siguientes, hasta que el general Nimieri llegó al poder en el 1969. El Acuerdo de Paz de Addis Abeba con los Anya-Nya en Marzo del 1972 le concedió la autonomía al Sur e integró la guerrilla al ejército nacional. Violaciones sistemáticas del acuerdo por parte del gobierno, junto con el descubrimiento de petróleo en el sur, condujeron a una reanudación de las hostilidades. A raíz de una insurgencia por las tropas del sur contra el gobierno a principios de 1983, el presidente Nimieri anuló el acuerdo de Addis Abeba en Junio. 

El refugio de Osama bin Laden y otros grupos fundamentalistas islámicos en la década de los 90 en Jartum, llevó al aislamiento internacional de Sudán encabezado por los EE.UU. En enero del 2005 los Acuerdos de Naivasha pusieron fin a la guerra entre el Norte y el Sur, con la firma del Acuerdo de Paz Global (CPA). El acuerdo incorporó al Ejercito/Movimiento de Liberación Popular de Sudán (SPLA/M) en un Gobierno de Unidad Nacional (GNU) y creó un calendario para las elecciones a ser realizadas en el 2010. Un acuerdo por separado, Acuerdo de Paz de Sudán Oriental, que pretendía regular el poder y la distribución de la riquezas a nivel regional se firmó entre el gobierno y los grupos rebeldes del Frente del Este en octubre del 2006. Algún avance en términos de paz se pudo ver, finalmente, en mayo del 2007 cuando al-Bashir nombró a tres funcionarios del Frente del Este a posiciones gubernamentales. 

En Darfur las tensiones aumentaron en el 2003, cuando los rebeldes del SPLA/M y el Movimiento Justicia e Igualdad (JEM) atacaron un barrio gubernamental. El gobierno respondió con fuerza militar, basándose en gran medida de las milicias árabes de Janjaweed. La milicia eventualmente comenzó a “limpiar” étnicamente a las tribus africanas. El Acuerdo de Paz de Darfur (DPA) fue firmado por el gobierno y el SPLA/M en el 2006. Con la escalada de violencia, el gobierno accedió a la presencia de las Naciones Unidas en Sudán a través de la misión UNAMID en el 2008. En el 2005, el Consejo de Seguridad remitió la situación de Darfur a la Corte Penal Internacional (CPI). La CPI emitió órdenes de arresto para el comandante de Janjaweed en el 2007 y el presidente Omar al-Bashir en el 2007 y le agregó cargos en el 2010. La implementación de la CPA, el Acuerdo de Paz de Darfur, y el Acuerdo de Paz de Sudán Oriental, como mecanismos para resolver el conflicto, no ha sido satisfactoria. 

 

Actores Internos

Actores Externos

Guerrilla Anya-Nya Corte Penal Internacional (CPI)
Milicia Arabe de Janjaweed Estados Unidos de América (EE.UU.)
Partido del Congreso Nacional (NCP) Consejo de Seguridad de la ONU (UNSC)
Movimiento de Justicia e Igualdad (JEM) Organización de las Naciones Unidas (ONU)
Ejercito/Movimiento de Liberación Popular de Sudan (SPLA/M)

 

 

Situación Actual

altEl territorio en disputa de Abyei se ha convertido recientemente en la zona de intensos combates entre el Norte de Sudán y el pronto a ser independiente Sur de Sudán. La ONU ha condenado la violencia en Abyei y ha exigido que el norte retire sus tropas después de haber ocupado la región durante más de un mes. El presidente Barack Obama también ha pedido que se ponga fin a los combates y ha tratado de conciliar con Jartum. Obama ha hecho alusión a un eventual levantamiento de las sanciones económicas a Sudán, pero esto sólo ocurrirá si la situación en Abyei se resuelva pacíficamente. Si el Norte se niega a retirar las tropas de Jartum, sólo se hará aún más aislado de los Estados Unidos y el resto del mundo. 

La semana del 27 de Junio del 2011, Estados Unidos delineó una resolución de la ONU para las 4200 fuerzas de paz de Etiopía que serán enviadas a Abyei. Tanto el Norte como el Sur han acordado esto con la esperanza de evitar otra catastrófica guerra civil. Jartum le ha pedido a la ONU salir del país antes del 9 de julio, día en que oficialmente se separará el sur de Sudán. En caso de que con la salida de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas en Julio resurja la violencia, la comunidad mundial tendrá que involucrarse más con el fin de prevenir el estallido de otra guerra civil.

 

Postura de la ONU

La ONU cree solemnemente en el derecho de auto-gobierno que posee el Sur de Sudan. Sin embargo, con el programado retiro de las fuerzas de paz de la ONU del Sur de Sudán a la espera de la separación oficial entre el Norte y el Sur, la ONU teme que los combates y las disputas podrían reaparecer y que otra crisis humanitaria y/o guerra civil podría tener lugar.

 

Más Información

http://news.bbc.co.uk/2/hi/africa/3496731.stm

http://www.lemonde.fr/cgibin/ACHATS/acheter.cgi?offre=ARCHIVES&type_item=ART_ARCH_30J&objet_id=1148901

http://jubapost.org/

 

Por Jatnna Garcia, pasante CDRI

El Nuevo Estado de Sudán del Sur y su Impacto Regional

Escribir un correo electrónico Imprimir PDF

altA raíz del referendo de autodeterminación organizado en enero 2011, Sudan del Sur accederá a la independencia de la República de Sudán el próximo 9 de julio de 2011. La separación del norte y sur se impuso con 98,83% de los votos y con una participación de más del 80% de los electores inscritos. El nuevo estado tiene como capital la ciudad de Juba, y tendrá fronteras con Etiopia al este, Kenia, Uganda y la República Democrática del Congo al sur, la República centroafricana al oeste y Sudán al norte.
Al analizar el caso de Sudan, es importante remontar a su historia colonial para esclarecer las razones que conllevan a la división del país más grande del continente africano. Durante su período pre colonial, Sudan ha estado dividido entre el norte de tradición y cultura árabe, y el sur de identidad africana. Estas dos regiones han coexistido divididas en términos lingüísticos, religiosos, raciales y económicos lo cual ha generado tensiones étnicas en repetidas ocasiones a lo largo de su historia. La marginalización geográfica de los pueblos del sur de Sudan de la capital del norte, Jartum, también ha impedido la integración de esa región en la vida política, económica y social del país.
La ocupación del Imperio Británico en Sudan, que inicia en 1899 hasta 1955, tuvo un impacto determinante en la historia del país. Luego de que las tropas inglesas lograran unificar las tribus del país tras campañas sangrientas como fueron la revuelta nacionalista del líder religioso Muhammad ibn Abdalla, el Mahdi o el Mesías, en la cual el General británico Charles George Gordon fue asesinado en 1885, y la batalla del General Horatio Kitchener en Omdurmán en 1898, la cual consolidó el dominio inglés, se puso en marcha un programa de reformas y modernización del estado el cual estuvo concentrado mayormente en la capital Jartum. El Imperio Británico fue el primero que trazó oficialmente la línea divisoria entre norte y sur estableciendo administraciones gubernamentales separadas para cada región.
En la década de los años 20, el gobierno colonial desligó inexorablemente el norte y el sur imponiendo una serie de medidas restrictivas como fueron el uso de pasaportes para pasar de una región a la otra, y la exigencia de permisos laborales especiales para llevar mercancía entre una región y la otra. Durante este periodo, los ingleses también fortalecieron las diferencias étnicas y culturales instituyendo el uso oficial del idioma árabe e inglés en el norte, y el uso de idiomas tribales y el inglés en el sur. La religión islámica no fue prohibida durante esta época, pero si era desalentada por el imperio, que al mismo tiempo permitía la labor de misionarios cristianos en el sur. Gradualmente, el gobierno colonial desplazó a los mercaderes y funcionarios árabes del sur hacia el norte y finalmente, en 1930, el gobierno colonial emitió una directiva mediante la cual el pueblo del sur era considerado étnicamente diverso (a diferencia del norte musulmán) y por ende debía ser integrado dentro la colonia imperial del Este de África (East Africa Company) – el objetivo del poder colonial era establecer el norte como estado independiente y anexar el territorio del sur de sudan a sus colonias en el este de África.
En 1953, Egipto y el Reino Unido concluyeron un acuerdo bajo el cual establecía la independencia y autodeterminación del gobierno sudanés y el país obtuvo su independencia en 1956. Como era de esperarse, el sur se vio ampliamente sub representado en el nuevo gobierno, ocupando un 2 por ciento de los puestos del nuevo gobierno. Poco tiempo después, las autoridades en Jartum renegaron su promesa de establecer un gobierno federal representativo lo cual fue visto en el sur como un acto de traición. Por consiguiente, el país sucumbe a una larga y sangrienta guerra civil que durará diecisiete años (1955-1972).
Durante el periodo de la primera guerra civil, se suceden una serie de gobiernos liderados por la mayoría musulmana que no logra ningún avance en la reconciliación de ambas regiones y cuyas medidas exacerban las diferencias étnicas. En 1969, a raíz de un golpe de estado, el Coronel Jafaar Numeiri llega al poder y en 1972 logra la formación de un gobierno de unidad nacional impartiendo una serie de medidas conciliatorias que incluyen la liberación de prisioneros de guerras y la inclusión de representantes del sur en las primeras elecciones parlamentarias en más de tres décadas. No obstante, el sur no logra representación significativa en el nuevo gobierno y las luchas internas perduran. En 1983, Numeiri instituye la sharia, ley islámica, en la constitución lo que conduce al estallido de la segunda guerra civil en Sudán (Numeriri sale del poder en 1985).
En 1989, Omar Al Bashir asume el poder como representante del Frente Islámico y la guerra entre norte y sur continua hasta el 2003, cuando un nuevo levantamiento surge en la región occidental de Darfur a manos de un grupo de rebeldes que acusaron al gobierno central de descuidar la región. El gobierno logra aplacar a los rebeldes en 2005, con ayuda de las milicias “janjaweed”, las cuales según organizaciones internacionales humanitarias fueron responsables de la masacre de miles de sudaneses. Cabe destacar que en 2009 la Corte Penal Internacional emitió una orden arresto contra el Presidente Omar al Bashir con el cargo de genocidio responsabilizándole por las atrocidades cometidas contra los rebeldes en Darfur.
Luego de un progreso substancial en las negociaciones entre el norte y el sur durante 2003 y 2004 con la mediación de la comunidad internacional, finalmente se logra la firma de un tratado de paz en 2005 que estipulaba, entre otros puntos, un periodo de seis años de autonomía para el sur de Sudan culminando en un referendo sobre la secesión en 2010. El referéndum de 2011, el cual transcurrió en un ambiente pacífico, puso fin a una de las guerras civiles más sangrientas de la historia entre el norte, de mayoría árabe y musulmana, y el sur, rico en petróleo y de población negra con creencias tradicionales africanas y cristianas. Según las Naciones Unidas, cerca de dos millones de personas murieron a causa del conflicto y más de cuatro millones resultaron desplazados. No obstante, antes de la oficialización del nuevo estado de Sudan del Sur el próximo 9 de julio, ambas partes aún deberán negociar la repartición de los ingresos del petróleo, la única fuente de divisas del sur, que a su vez carece de acceso al mar. En los últimos meses, estas negociaciones han sido entorpecidas por una nueva oleada de violencia en ciudades ubicadas en la frontera de los dos estados.

IMPACTO DEL REFERENDUM
El referéndum se considera como un evento de una importancia capital en el continente africano ya que por la primera vez se cuestiona el artículo 4b de la Carta de la Organización de los Estados Africanos que proclama el carácter irreversible de las fronteras heredadas de la colonización. La única excepción a este principio había sido la Independencia de Eritrea en 1993. Sin embargo, esta excepción era solo aparente, ya que por un lado la Eritrea italiana había sido desde su creación en 1890 una colonia italiana separada de Etiopía. Los intentos de secesión en 1961 de Katanga en el Congo y en 1967 de Biafra en Nigeria fueron un profundo fracaso tanto en la práctica como en la aceptación de la comunidad internacional de la secesión. Igualmente los intentos de independencia de dos antiguas colonias, el Sahara español y el Somaliland británico, aun no han podido obtener el reconocimiento de su estatuto y han sido anexadas por sus vecinos.
El caso de Sudán se manifiesta como una decisión radical en el sentido de que se trata de un territorio que nunca fue una colonia con un perímetro definido y que accede a la Independencia a raíz de un acuerdo de paz internacionalmente reconocido. Esta independencia no ha sido fácil de aceptar dentro del seno de la Unión africana. Como lo planteó el Presidente de Chad, Idris Déby, meses antes del referendo: “El problema es que todos tenemos nuestros Sudán del Sur”. El Presidente Déby se refiere a los movimientos separatistas africanos como el de Ambazonia en Camerún, Casamance en Senegal, Cabinda en Angola, la franja de Caprivi en Namibia, entre otros.
Aunque el referéndum contó con el apoyo de la comunidad internacional, y en particular de los países africanos, el concepto de una paz duradera entre norte y sur parece ser poco realista. Pues si bien antes del referendo se consideraba que Sudan del Sur, de lograr su independencia, sería un estado fallido compuesto de una multitud de etnias y arropado por tensiones ya palpables, ahora se evoca el riesgo de desintegración de Sudán del norte. A raíz de las revoluciones egipcias y tunicina se podría ver una oposición democrática enfrentada al gastado poder islamista en el norte. Por otro lado se podría esperar el recrudecimiento de las reivindicaciones de las fuerzas regionalistas del norte inspiradas por la independencia del sur.
Los países vecinos como Etiopía, Eritrea, Kenia, Uganda, Chad, República Democrática del Congo observan desde muy cerca la evolución del proceso post referéndum, pues la fragilidad del nuevo estado representa un riesgo en términos de seguridad. Varios de estos países temen un conflicto interno en el Sur de Sudán y temen aún más la incapacidad del nuevo gobierno de controlar efectivamente su territorio y que este sea usado por rebeldes como base para resguardarse y atacar. Un ejemplo de esto es el caso de Uganda que recién posicionó fuerzas militares en el interior del Sur de Sudán ya que teme que los rebeldes del Lords Resistance Army (LRA) utilicen el nuevo estado como base desde la cual lanzar sus ataques contra el gobierno de Uganda.
Muchos consideran que el conflicto en Sudán esta aun lejos de su fin dada la reciente decisión de los dirigentes del sur de suspender el diálogo con el Presidente Omar El Bashir acusando a éste de complotar contra la independencia definitiva del país prevista para julio 2011. Esta última acusación surge luego de la muerte de más de 100 personas en Malakal, capital del estado del Alto Nilo en Sudan del Sur en enfrentamientos entre facciones armadas del sur y del norte. Recientemente, las tensiones han escalado a un nivel más crítico tras la amenaza del Gobierno del Sur de cortar el suministro de petróleo al norte, en represalia a la masacre de Malakal. (Aproximadamente 80 por ciento del petróleo de Sudan es extraído en los pozos del sur y exportado vía conductos hacia el norte donde es refinado).
Otra amenaza a la paz en Sudan es la problemática del estatus de Abiyei, una región petrolera de unos 10.000 kilómetros cuadrados situada entre Sudán y Sudán del Sur, quien debía haber celebrado un referéndum en febrero sobre si se sumaba a la independencia del Sur o permanecía en Sudán. Sin embargo, las discrepancias han impedido hasta ahora la consulta. Los recientes conflictos en esta región, que elevan el numero de víctimas a más de 800 y han destrozado la ciudad y desplazado a decenas de miles de personas, pudieran arrojar a Sudan a una nueva guerra civil debido a la amenaza que impone el conflicto sobre el acuerdo de paz firmado en 2005. Las partes en conflicto, el Partido Nacional del Congreso (NCP) y el Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés (SPLA), son los mismos que firmaron el acuerdo de paz hace cinco años. Sin embargo, la región de Abyei continúa siendo el aspecto más delicado del acuerdo. Y tanto la Unión Africana como la comunidad internacional han puesto una presión sobre ambas partes para el retiro completo de sus tropas.
Recientemente en un informe presentado ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el Coordinador Regional de la Misión de las Naciones Unidas en Sudan, David Gressly, expresó su profunda preocupación por la escalada de conflictos entre las facciones armadas, y en particular, por la escalada de violencia en la región de Abiyei. En su reporte al Secretario General, declaró que “la violencia que se evidencia en la región del Alto Nilo continua siendo una de las preocupaciones urgentes de nuestra Misión. La causa principal de esta última ola de enfrentamientos se debe al fracaso total de reintegración de estas fuerzas luego de dos décadas de guerra civil entre el norte y el sur del país.” Las declaraciones del Sr. Gressly arrojan múltiples dudas sobre la voluntad política de los dirigentes de ambas regiones de poner fin a la guerra e iniciar la reconstrucción de sus respectivos estados.

Por Maria Gabriella Bonetti, Coordinadora Regional del CDRI para África

¿Qué son los BRICS?

Escribir un correo electrónico Imprimir PDF

altBRICS es el acrónimo que identifica a un grupo, que hoy integran cinco países, y que originalmente formaron Brasil, Rusia, India y China. Este año, luego de obtener en 2010 estatuto de observador, Suráfrica lo integró como miembro pleno. Desde el punto de vista económico, los cinco están en un estado similar de mercado emergente por su desarrollo económico.

El comercio entre los miembros del BRICS de 2001 a 2010 creció 15 veces, y actualmente asciende a 230 mil millones de dólares. Entre los cinco países tienen una población total de casi tres mil millones de habitantes, que equivale al 43 por ciento de toda la población mundial de dólares, y su territorio abarca el 25 por ciento del globo terrácleo. Además, sus economías generan 11 millones de millones de dólares, que representa el 16 por ciento del Producto Interno Bruto del mundo. Así mismo, mueven un comercio por un valor de cuatro millones 600 mil millones de dólares, igual al 15 por ciento del flujo comercial internacional.

Su relevancia económica tiene cada vez más un mayor peso en la economía mundial, al tiempo que aumenta su influencia política en los asuntos internacionales. Los cinco integran el Grupo de los 20, que reúne a las principales economías del planeta. Estos cinco países se recuperaron rápidamente de la crisis global que estalló en 2008, lo cual demostró que no son tan vulnerables a las “decaídas” de Estados Unidos y Europa. Ante un mundo industrializado afligido económicamente que evade hacer negocios, estas cinco naciones optaron entonces por comerciar entre ellas y otras economías en desarrollo, lo cual los salvó de las peores consecuencias del colapso económico global. En ese camino, buscan cada vez más tener una influencia política en la arena internacional, como por ejemplo lo evidencia la declaración que emitieron en su Cumbre en la isla china de Hainan sobre la crisis y la intervención militar de la OTAN en Libia, en la cual rechazaron el uso de la fuerza en la solución de los conflictos, al reiterar su preocupación por los acontecimientos en el Medio Oriente y África del Norte y Occidental.

Estos cinco países no integran una alianza política, como la Unión Europea o cualquier otra asociación comercial como la ASEAN. Sin embargo, han dado pasos para incrementar su cooperación política, en especial como una vía para influir sobre la posición de Estados Unidos en acuerdos mercantiles de envergadura, o para conseguir concesiones políticas de Washington, como el convenio de cooperación nuclear que selló la India con Estados Unidos, con el cual Nueva Delhi logró retornar al mercado internacional de combustible y materiales nucleares muy necesario para poder desarrollar su programa electro-nuclear.

Algunos de los países más desarrollados del denominado grupo de los Próximos 11 (N-11), según una clasificación de la institución bancaria e inversionista Goldman Sachs, en particular Turquía, México, Nigeria e Indonesia, son vistos como probables contendientes a sumarse al BRICS. El N-11 incluye, además de esos cuatro ya mencionados, a Bangladesh, Egipto, Irán, Pakistán, Filipinas, Surcorea y Vietnam. Se estima que estos países figuren en el siglo XXI entre las principales economías del mundo. Goldman Sachs realizó su clasificación en 2005 a partir de las perspectivas de inversión y futuro crecimiento de estos estados. La crisis global no había estallado aún.

Según opina Goldman Sachs, China y la India se convertirán en suministradores globales dominantes de productos manufacturados y servicios, mientras Brasil y Rusia lo harán en materias primas. No obstante, hace la salvedad de que entre los cuatro países, Brasil se muestra como la única nación que tiene la capacidad para dominar esos aspectos, la industria, los servicios y la suministración de materias primas.

Por Hans Dannenberg, Coordinador Regional del CDRI para Ásia

La Crisis de Costa de Marfil: Fragmentación Étnica, Desigualdad Geográfica, y el Poder Político

Escribir un correo electrónico Imprimir PDF

Crisis en Costa de Marfil - Sia Kambou - AFP - Getty ImagesEste artículo estudia los orígenes de la crisis electoral que ha desencadenado una guerra civil en la Costa de Marfil, en particular analizando la manera en que divisiones étnicas del país y su legado colonial autoritario han llevado a una desestabilización progresiva del país para producir el actual conflicto armado entre las facciones leales al candidato oficialista Gbagbo y los "rebeldes" que apoyan a Ouattara, reconocido internacionalmente como el presidente electo de esta nación Africana.

Página 2 de 2