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AMERICA LATINA Y EL CARIBE

Una jueza dominicana en la Corte Penal Internacional

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altEl pasado 15 de Diciembre, los países miembros de la Corte Penal Internacional (CPI), tribunal internacional creado por el Estatuto de Roma para juzgar a las personas acusadas de cometer crímenes de genocidio, de guerra y de lesa humanidad, eligieron en el marco de su 10mo periodo de sesiones a 6 nuevos magistrados para cubrir igual cantidad de vacantes dentro de su pleno.

El hecho reviste especial interés para la República Dominicana, pues uno de los elegidos es la jueza dominicana Olga Venecia Herrera Carbuccia.

La magistrada Herrera Carbuccia fue electa tras obtener 77 votos a favor y luego de que las candidaturas de México y Costa Rica fueran retiradas por no alcanzar la votación mínima requerida.

La notable jurista agotó un proceso que inicio a lo interno del país, donde resulto seleccionada por los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), mediante el procedimiento que se utiliza para elegir los jueces de los altos tribunales dominicanos. Posteriormente, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX) presento la candidatura de la magistrada ante la CPI de conformidad a los requerimientos establecidos en el Estatuto de Roma.

Entre los meritos que exaltan la carrera de la magistrada Herrera cabe destacar sus más de 30 años en la función judicial. Ha ejercido funciones en los distintos tribunales penales del Distrito Nacional, hasta ocupar su actual cargo como Jueza Presidenta de la Cámara Penal de la Corte de Apelación de la Provincia de Santo Domingo. En 2003 fue condecorada con la “Medalla al Mérito a la Mujer” en el área de Derecho y justicia por parte del Presidente de la República Dominicana. 

Que una jueza dominicana haya sido electa para ocupar uno de los más altos cargos a que puede aspirar un magistrado de cualquier nación, es de gran orgullo y significación para todos los dominicanos. 

El hecho de que se trata de una dama destaca el valor de la mujer y las conquistas que vienen realizando en su reivindicación ante la sociedad, así como su reconocimiento de parte de las autoridades dominicanas que las valora y confía plenamente en sus capacidades. 

Para la justicia dominicana significa el reconocimiento de aquellos operadores de la justicia que realizan su labor con pasión, honestidad y ética. Queda en evidencia la gran formación y capacidad de una parte de nuestros magistrados y sirve de ejemplo para las jóvenes generaciones, quienes pueden encontrar en personas como la magistrada Herrera el paradigma de una honorable profesional. 

Herrera Carbuccia, estará ejerciendo sus funciones en el alto tribunal internacional durante un periodo de 9 años que iniciaran a partir del venidero 2012.  

Por Aníbal Mauricio. 

Analista del CDRI.- 

La promesa de la CELAC

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altLos días 2 y 3 de Diciembre, se llevará a cabo en la ciudad de Caracas, Venezuela, la Cumbre de Jefes de Estados Latinoamericanos, que tendrá como objetivo principal la formal constitución e inicio de operaciones de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

El evento se anticipa como un hecho histórico, que materializa el sueño unificador del libertador Simón Bolivar, de una América unida por lazos de hermandad y cooperación para hacer frente a las políticas impositivas de las grandes naciones.

La globalización es un término general, que en el día a día se representa como la exportación e importación de un sinnúmero de elementos que se suman a los nacionales. Por ello, la globalización es un fenómeno que nos trae cuestiones tanto positivas como negativas.

Lo cierto es que las naciones por si solas son vulnerables ante el fenómeno globalizador, cual pequeña balsa que navega en un inmenso océano.

De allí la importancia de la integración, como medio idóneo para crear los eslabones que permitan enfrentar los retos de nuestro mundo.

La CELAC no surge repentinamente. Es el fruto maduro de un proceso de integración latinoamericano que se remonta a los tiempos de las luchas independentistas pero que no es sino hasta siglo XX y principios del actual XXI que pasa a su fase de mayor evolución.

La clave han sido los procesos de integración subregionales de las Américas. Nos referimos a iniciativas tales como: la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Grupo de Río, el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Sistema de Integración Suramericana (UNASUR), entre otros.

El subregionalismo permitió limar diferencias entre vecinos directos, generar un imprescindible clima de confianza e identidad mutua así como propiciar la colaboración estratégica para el desarrollo.

Los ejemplos más relevantes son los de la la Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) y el Grupo de Río. Instituciones que marcaron el camino para lo que hoy es la CELAC y que de paso desaparecerán tras su creación.

Completado el proceso de integración subregional, los países de las Américas - con excepción de los Estados Unidos (EEUU) y Canadá - dan el gran paso a su unificación regional.

La CELAC se sustenta en 5 principios:

· Respeto al Derecho Internacional

· Igualdad soberana de los Estados

· No uso ni amenaza de uso de la fuerza

· Consolidación de la democracia

· Promoción y protección de los Derechos Humanos

Los retos que plantea esta institución son múltiples. Rápidamente podemos identificar algunos de ellos:

Marcar la diferencia. Su principal referente es la Organización de los Estados Americanos (OEA), organismo en franco declive que no ha logrado evolucionar del discurso a la acción efectiva y que sobretodo ha estado maniatado a los intereses del gigante del norte.

En ese sentido, la CELAC deberá constituirse en un organismo políticamente efectivo, con capacidad vinculante y de rápida respuesta.

Pero también deberá contraponerse a la OEA mediante el rompimiento del esquema altamente burocrático que caracteriza a estos organismos. Centralizar funciones y mantener el justo equilibrio igualitario de las naciones.

Sintetizar iniciativas. Como mencionamos anteriormente, la fase previa a la CELAC fue la profusa creación de organismos subregionales. Toca ahora desde esta nueva iniciativa lograr asimilar dichas iniciativas dentro de su cuerpo, suprimiendo aquellas que solo generarían duplicidad de funciones o bien mantendrían en suspenso iniciativas subregionales disfuncionales.

Generar una mejor respuesta económica y comercial. Si bien parte como un organismo de carácter político, el tema económico es también pilar fundamental de la CELAC.

Lograr instituir un mecanismo económico independiente, que de respuesta ante crisis económicas, sin la necesidad de recurrir a las depredadoras instituciones de Bretton Woods, marcaría un hito en la humanidad. Y no se trata de utopía, si no de una verdadera necesidad en un momento histórico que se presta para ello.

En el ámbito comercial, se espera alcanzar acuerdos que proporcionen un mayor flujo interamericano, dando valor a lo nuestro. Y al mismo tiempo, ser un bloque que conquiste importantes negociaciones con regiones y/o países que representen nuevas oportunidades ante el declive del capitalismo tradicional.

Como se aprecia, los retos no son tarea sencilla, como nada en la vida lo es. No obstante, consideramos que hoy como nunca antes, el terreno esta más que preparado para hacer germinar el ideal de los padres de nuestras naciones.


Por Aníbal Mauricio.

Analista del CDRI.-

Cronología de Acontecimientos en la República de Haití, Año 2010-2011

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altEsta cronología reune todos los acontecimientos que ocurrieron en la República de Haití desde el terremoto de enero 2010 hasta hoy en día. Estos incluyen el Foro Internacional por la Reconstrucción de Haití, los esfuerzos de rescate y ayuda humanitaria, la epidemia de cólera, las elecciones presidenciales haitianas en sus primera y segunda vuelta, y la elección de Michel Martelly como Presidente de la República de Haití.

El país que encuentra Martelly y los desafíos que le esperan

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altHaití acaba de completar un período de gobierno que se puede afirmar, contribuyó a la consolidación del proceso democrático. El Presidente René Preval llegó al poder en 2005,  relevando un gobierno provisional que enfrentó una fuerte inestabilidad social y política, por lo cual, Preval  proclamó un gobierno de unidad nacional, invitando sus adversarios a formar parte de su gabinete. Con ello se buscaba  bajar las tensiones políticas y crear un clima de mayor confianza y aceptación. Durante su gestión y con el apoyo de la MINUSTAH se eliminaron las bandas armadas que tenían el secuestro y el chantaje como mecanismo de amedrentación y obtención de beneficios.

Durante su mandato, Preval creó varias comisiones de trabajo para orientar un proceso de reforma institucional, que incluyó a la justicia, a la educación, a la constitución y otra de efemérides para celebrar el bicentenario de la Revolución Haitiana.

No obstante, durante su primer año de gobierno hubo una crisis provocada por las alzas en los precios del petróleo que a su vez generó un proceso inflacionario disparando los precios de los productos de primera necesidad, lo cual desató las manifestaciones en contra del hambre, que sacudieron fuertemente al gobierno Preval. Sin embargo, el gobierno pudo salir airoso, debido a que logró pacificar el país y seguir con sus planes de fortalecimiento de la estabilidad. El hecho de que a finales del 2009, se pudiera extraditar desde la República Dominicana hacia Francia a Amaral Duclona, uno de los más peligrosos delincuentes, afianzó el clima de seguridad que se buscaba.

A finales del 2009, se notaba en Haití un cierto avance en las actividades económicas y comerciales, con bastante respaldo internacional, como fue la convocatoria que con apoyo del ex presidente Bill Clinton hizo el gobierno haitiano a inversionistas extranjeros, logrando reunir mas de trescientos que se interesaron por invertir directamente en Haití.

En adición a esto, el país no sufrió mayores conflictos políticos y se respetó el derecho a la libre expresión del pensamiento, la libertad de prensa y todo lo requerido para hablar de un ambiente democrático y de tolerancia política, que no produjo ningún preso político, ni ningún partido o grupo político se sintió perseguido por las fuerzas del poder central.

Esa onda positiva que se venía desarrollando en Haití, se vio fuertemente golpeada por los efectos dramáticos del terremoto del 2010. Lo más grave obviamente fue el impacto sobre la población pobre de las ciudades afectadas, quienes suman la gran mayoría de los muertos, heridos, amputados y desparecidos, además de las pérdidas materiales y el desplazamiento de sus localidades residenciales. Unido a eso está la caída de los edificios de los ministerios y otras agencias gubernamentales, que ha contribuido a un fuerte descalabro institucional y un cierto caos administrativo que ha dificultado la asunción de los trabajos de reconstrucción.

Muy a pesar de la gran destreza con la que se supo manejar el Primer Ministro Jean Max Bellerive, no le fue fácil convencer a la Comunidad Internacional para que depositara, en su gobierno, toda la confianza requerida para que los fondos prometidos en los diferentes foros internacionales fluyeran al ritmo de las necesidades de la población haitiana. Por lo tanto a más de un año del sismo, aun persisten las dificultades de la población damnificada y no se puede hablar de que se ha iniciado un verdadero plan de reconstrucción nacional.

A esto se agrega el hecho de que el proceso electoral no discurrió con la transparencia requerida, al presentarse todo tipo de irregularidades y habiendo durado seis largos meses desde la primera vuelta hasta la asunción presidencial..

Michel Martelly es el resultado de ese proceso electoral que si bien muy cuestionado por la Comunidad Internacional, esta estuvo siempre convencida de que la voluntad popular favorecía a ese candidato.

La victoria de Martelly es una derrota a un sector de la clase política tradicional que había mantenido el poder desde la salida de Jean Claude Duvalier, por lo cual el primer reto del nuevo presidente es mostrar mayor eficiencia y sintonía con el pueblo que le eligió, muy a pesar de no haber ejercido la actividad política nunca antes. O sea, debe dejar ver que el cambio prometido por él se implementará. Al mismo tiempo tiene que demostrar suficiente habilidad para negociar con esos sectores tradicionales, que por demás, son mayoría en el parlamento.

El segundo desafío del presidente Martelly es no dejarse atraer por la aplicación de formas autoritarias del poder, pues resultaría contrastante con el ejercicio democrático del Presidente Preval , corriendo además el riesgo de despertar movilizaciones políticas que podrían afectar el ritmo de la llegada de los recursos internacionales para los fines de la reconstrucción.

En tercer lugar, las expectativas que ha generado el nuevo presidente haitiano entre los sectores pobres le obligan a producir una hoja de ruta con resultados tangibles en el más breve plazo posible.

El parlamento haitiano acaba de aprobar una reforma constitucional que entra en vigor con el nuevo gobierno y la misma tiene que ver con la reforma de la justicia, la doble nacionalidad y otros temas que el actual gobernante tiene la obligación de llevar a la práctica para reforzar la institucionalidad en Haití.

Sin la inversión extranjera Haití no puede despegar ningún proyecto de crecimiento económico que asegure la creación de empleos, por lo cual, el nuevo gobierno está obligado a retomar la iniciativa del 2009, creando un apropiado clima de seguridad para la inversión.

Entre los compromisos de Martelly, quizás el mas importante para que el país avance políticamente y refuerce su democracia es la aplicación de un proceso de diálogo y concertación para que como él ha afirmado tantas veces la nación se reconcilie y se unifique con el aporte de los unos y de los otros. Y también para que la soberanía haitiana pueda ser rescatada y que los haitianos puedan volver a ejercer plenamente el derecho de conducir sus propios destinos.

Por Rubén Silié, Coordinador Regional CDRI para Haití

El diálogo como forma de hacer política

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altEntrevista realizada al Presidente Leonel Fernández en la revista Foreign Affairs Latinoamérica, por Caridad Plaza Rivera, titulada "El diálogo como forma de hacer política", disponible en el Volúmen 11, Número 1, pp. 3-12, de Foreign Affairs Latinoamérica, Enero-Marzo de 2011.

Disponible para descarga aquí.

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